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La protección Jurídica de los Derechos Humanos en la Etapa Final del Individuo, en México
Reflexión sobre el caso: Terri SchiavoSe está promoviendo un nuevo paradigma de salud, que persigue un máximo nivel de salud para la sociedad, dejando de lado a grupos de seres humanos enfermos que resultan difícilmente curables y cuyo tratamiento resul


Por: Antonio M. Prida Peón del Valle | Fuente: Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México



El Derecho a la Vida como Derecho Humano Fundamental

El tema central del caso Schiavo es el de la eutanasia , tema íntimamente relacionado con algunos de los derechos humanos fundamentales conocidos por la doctrina y la legislación como Derechos Humanos. En efecto, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, señala que,

Artículo 1, "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". El Artículo 3 señala que "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".

A su vez, la Convención Americana sobre Derechos Humanos suscrita en San José de Costa Rica el 22 de noviembre de 1969, en la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derecho Humanos, también reconoce el derecho a la vida, en su Artículo 4, de la manera siguiente: "Toda persona tiene derecho a que se respete su vida, este derecho estará protegido por la Ley y, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente".

A su vez, el Artículo 5, referente al derecho de la integridad personal, establece lo siguiente:

1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.

2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano. Finalmente, el

Artículo 11, señala que: "Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad".

Las mencionadas declaraciones de derechos humanos se basan en el hecho de que los mencionados derechos y valores son inherentes a la persona humana, son inalienables e imprescriptibles, especialmente aquellos relacionados con su dignidad y con su derecho a la vida, sin los cuales todos los demás derechos resultan inútiles. Es por ello que las legislaciones de los países civilizados tipifican como delito los crímenes contra la dignidad del ser humano y contra su vida, tales como el homicidio, el genocidio, el aborto, la eutanasia y el suicidio.

El Concepto de Eutanasia y de Figuras Afines

Como ha quedado sentado, el tema central del caso Schiavo es el de la eutanasia, concepto que es definido por el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, como muerte sin sufrimiento físico, o como acortamiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermad incurable, para poner fin a sus sufrimientos. La palabra eutanasia viene de la palabra griega eu que quiere decir bien y de thánatos que quiere decir muerte. En sentido estricto se trata de la muerte provocada con intervención de terceros sin sufrimiento físico o realizada voluntariamente.

La eutanasia se distingue del suicidio que es la acción o conducta que perjudica o puede perjudicar a la persona que lo realiza; así, el suicida es la persona que realiza un acto o una conducta en que se daña o se destruye a sí mismo, sin la intervención de terceros, salvo ayuda o inducción. La palabra suicidio viene de la pabla latina sui que quiere decir de sí mismo y de caedere que quiere decir matar.

La Eutanasia en el Código Penal del Distrito Federal

En nuestra legislación son los Códigos Penales del Distrito Federal y de las Entidades Federativas los que regulan tanto la eutanasia como el suicidio y otros delitos que atentan contra la vida del ser humano. En el caso del Distrito Federal, el Título Primero del Libro Segundo del Código Penal se refiere a los delitos contra la vida y la integridad corporal y en él se establece el tipo penal siguiente para la eutanasia:

Artículo 127.- "Al que prive de la vida a otro, por la petición expresa, libre, reiterada, seria e inequívoca de éste, siempre que medien razones humanitarias y la víctima padeciere de una enfermedad incurable en fase terminal, se le impondrá prisión de dos a cinco años". [3]

En el Capítulo IV del referido Título Primero se establece el tipo penal de la "ayuda o inducción al suicidio", de la manera siguiente:

Artículo 142.-

Ayuda al Suicidio . "Al que ayude a otro para que se prive de la vida, se le impondrá prisión de uno a cinco años, si el suicidio se consuma. Si el agente prestare el auxilio hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la pena aplicable será de cuatro a diez años de prisión ".

Inducción al Suicido. "Al que induzca a otro para que se prive de la vida, se le impondrá prisión de tres a ocho años, si el suicidio se consuma.

Si el Suicidio no se consuma, por causas ajenas a la voluntad del que induce o ayuda, pero sí se causan lesiones, se impondrá las dos terceras partes de la pena anterior, sin que exceda de la pena que corresponda a las lesiones de que se trate.

Si no se causan éstas, la pena será de una cuarta parte de las señaladas en este artículo".

Como puede observarse, nuestra legislación no considera a la eutanasia como un delito grave, pero sí la ayuda e inducción al suicidio

Artículo 143.- Ayuda o inducción a menores. "Si la persona a quien se induce o ayuda al suicidio fuere menor de edad o no tuviere capacidad de comprender la relevancia de su conducta o determinarse de acuerdo con esa comprensión, se impondrán al homicida o indoctor las sanciones señaladas al homicidio calificado o las lesiones calificadas".

Se hace notar que conforme al Artículo 128, el homicidio calificado es castigado con prisión de entre veinte y cincuenta años. Así, la ayuda o inducción a menores o incapaces es considerada por nuestra Legislación Penal del Distrito Federal tan grave como un homicidio realizado con ventaja, traición, alevosía, retribución, y saña .

Cabe señalar que la mal llamada Ley Robles que reformó el Capítulo V del Código Penal para el Distrito Federal referente al aborto incluyó un primer caso de eutanasia considerado como una causa de excluyente de responsabilidad penal en el delito de aborto "cuando a juicio de dos médicos especialistas exista razón suficiente para diagnosticar que el producto presenta alteraciones genéticas o congénitas que puedan dar como resultado daños físicos o mentales al límite que puedan poner en riesgo la sobrevivencia del mismo, siempre que se tenga el consentimiento de la mujer embarazada " (Artículo 148, Fracción III). A este tipo de aborto se le conoce en la doctrina como aborto eugenésico.

El Título Tercero del mencionado Libro Segundo del Código Penal para el Distrito Federal se refiere a los delitos de peligro para la vida o la salud de las personas y su Capítulo I se refiere específicamente a la omisión de auxilio o de cuidado, en los siguientes términos:

Artículo 156.- Abandono de incapaces. "Al que abandona a una persona incapaz de valerse por sí misma teniendo la obligación de cuidarla, se le impondrán de tres meses a tres años de prisión si no resultare lesión o daño alguno. Además, si el activo fuese ascendiente o tutor del ofendido, se le privará de la patria protestad (sic) o de la tutela."

Artículo 157.- Abandono de lesionados. "Al que después de lesionar a una persona, culposa o fortuitamente, no le preste auxilio o no solicite la asistencia que requiere pudiendo hacerlo, se le impondrá de quince a sesenta días [de] multa, independientemente de la pena que proceda por el o los delitos cometidos."

Artículo 158.- Abandono de incapaces. "Al que exponga en una institución o ante cualquier otra persona a un incapaz de valerse por sí mismo, respecto del cual tenga la obligación de cuidar o se encuentre legalmente a su cargo, se le impondrá de tres meses a un año de prisión."

Exposición de infantes. "Los ascendientes o tutores que entreguen en una casa de expósitos a un menor de doce años que esté bajo su potestad o custodia, perderán por ese solo hecho los derechos que tengan sobre la persona y bienes del expósito."

Casos de excepción del delito. "No se impondrá pena alguna a la madre que entregue a su hijo por ignorancia, extrema pobreza, o cuando sea producto de una violación o inseminación artificial a que se refiere el Artículo 150 de este Código."

Artículo 159.- Delito de contagio. "Al que sabiendo que padece una enfermedad grave en período infectante, ponga en peligro de contagio la salud de otro, por relaciones sexuales u otro medio transmisible, siempre y cuando la víctima no tenga conocimiento de esa circunstancia, se le impondrán prisión de tres meses a tres años y de cincuenta a trescientos días multa."

Enfermedad incurable. Si la enfermedad padecida fuera incurable, se impondrán prisión de tres meses a diez años y de quinientos a dos mil días multa. Este delito se perseguirá por querella de la víctima u ofendido.

Si bien éstos delitos de peligro para la vida o la salud de las personas tienen relación con la eutanasia, no ahondan suficientemente en toda su problemática ni ofrecen soluciones prácticas a los temas que ha puesto en debate el controvertido caso de Terri Schiavo.


La Eutanasia como Parte de la Agenda Feminista

El tema de la eutanasia es el más reciente de los temas contenidos en la agenda feminista de los últimos diez años, el cual no puede ser analizado como un tema aislado sino como parte de dicha agenda, la cual contiene, entre otros temas, los del aborto, la clonación, y el matrimonio entre homosexuales. El caso de Terri Schiavo no es casual sino es un caso emblemático para defender un supuesto derecho a morir con dignidad cuando se quiera, similar a lo que fue hace unos años el caso de Norma McCorbey en los EUA que pretendieron dar sustento al supuesto derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. No es casual tampoco que el caso Terri Schiavo coincida con la producción de las exitosas películas "Mar Adentro" de Alejandro Amenábar que ganó en Hollywood el Óscar a la mejor película extranjera y "Million Dollar Baby" ("Golpes del Destino") de Clint Eastwood que ganó en Hollywood el Óscar al mejor director y a la mejor actriz, en las que la argumentación en contra de la eutanasia en las situaciones extremas presentadas en ellas son esgrimidos de manera paupérrima por personajes religiosos imbecilizados.

Así pues, para analizar los mencionados temas de la agenda feminista, los mismo deben ser analizados desde la perspectiva de las últimas consecuencias a las que dicha agenda pretende llegar: convertir el delito de aborto en un derecho humano de la mujer a decidir sobre su cuerpo , sin limitación alguna; convertir el delito de eutanasia en un derecho del ser humano para que decida de manera absoluta y sin límites el día, la hora y la forma en que quiere morir y brindar a la ciencia el derecho absoluto para experimentar libremente con embriones humanos, incluyendo su destrucción; y equiparar el ayuntamiento carnal entre personas del mismo sexo con la institución matrimonial como fuente generadora de la institución familiar, incluyendo todos sus derechos, y entre ellos, el derecho de adoptar menores de edad y de educarlos en la homosexualidad.

Desde luego, esta agenda afecta diversos derechos humanos reconocidos en legislaciones internacionales y nacionales, tales como el derecho a la vida, el derecho a la libertad de creencias, el derecho a la dignidad de las personas y otros. Asimismo, esta agenda y en particular el caso Schiavo pone de manifiesto complejísimos temas que la sociedad apenas comienza a atisbar, tales como quién tiene derecho a decidir sobre la vida de las personas, si cada quien tiene derecho a dar por terminada su propia vida a su antojo, y en caso de ausencia de dicha voluntad, quién es titular de dicho supuesto derecho en casos como el de una persona que sufre una enfermedad terminal y no puede poner fin a su propia vida. En este último caso se presenta la encrucijada de definir si dicho supuesto derecho debe ser ejercido por la sociedad, por el Estado o por la familia, y en este último caso habría que definir una prelación clara entre los diversos miembros de la familia que pueden ejercer dicho supuesto derecho. El emblemático caso Schiavo puso precisamente este tema sobre la mesa: si son los padres o el cónyuge del enfermo quienes tienen derecho a decidir sobre la vida de su pariente. Uno de los riesgos que se presenta en este dilema es que el presunto "derecho a la eutanasia" no se funde sobre la voluntad del enfermo y se camine entonces a una "eutanasia por decreto", donde la voluntad del enfermo es suplantada por su representante legal o por un juez que se arroga un poder decisorio sobre la vida y la muerte. "Naturalmente, infringida la noción misma del Derecho, se puede afirmar sin empacho que ofrecer bebida y alimentos a un enfermo es "mantener artificial mente su vida" (lo que legitimaría matar por inanición a tetrapléjicos , pacientes del alzheimer o niños recién nacidos con mal formaciones), o aceptar como prueba irrefutable el testimonio de un familiar que se erige (sin ningún documento o testigo que lo acrediten) en sedicente depositario de la voluntad de la víctima "

Aunque el tema de la eutanasia no es nuevo y tuvo auge en Europa y América durante el primer tercio del siglo XX, por los horrores del Nazismo se provocó una fuerte reacción en contra que comenzó nuevamente a salir a la luz pública en los años ochenta y actualmente se inserta en el centro del debate mundial. El movimiento pro-eutanasia actual está siguiendo un camino similar al que se utilizó para intentar legalizar el aborto: " Primero se constata la realidad del "fenómeno" (hay médicos que ya aplican métodos para provocar la muerte de enfermos). Luego, o simultáneamente aparecen en la prensa casos dramáticos, peticiones de ayuda para lograr una "muerte digna" causas legales sobre hecho concretos. La presión aumenta hasta el punto que las autoridades deciden intervenir para establecer algunas excepciones a la Ley, o para regular lo que "ya se hace" y evitar "abusos". Por último, se llegaría a la legalización abierta a la eutanasia, primero con muchas restricciones, y poco a poco, con más amplitud a partir de decisiones judiciales"

En efecto, la estrategia feminista partió en la Conferencia del Cairo Sobre Población y Desarrollo de 1994, la cual introdujo en su documento final, de manera más o menos subrepticia, los mencionados temas de su agenda, los cuales a más de diez años de distancia han tenido enormes repercusiones en las costumbres y en las leyes de casi todos los países del mundo. A dicha conferencia de la Organización de las Naciones Unidas le han seguido muchas otras con los mismos propósitos, entre las que cabe destacar la Conferencia de los Derechos de la Mujer llevaba a cabo en Pekín, China . En dichos documentos internacionales se tratan todos y cada uno de los temas de la agenda feminista, pero de manera oscura, utilizando fraseologías gaseosas tales como "género","salud sexual reproductiva", "orientación sexual" y "otros tipos de familia", conceptos que se han logrado introducir en los libros de texto, en el lenguaje político y, aun, en el lenguaje cotidiano, sin entender sus conceptos claramente.

Adicionalmente a las actuaciones en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, el tema de la eutanasia también incursiona la Organización Mundial de la Salud la cual está promoviendo un nuevo "paradigma de salud", que persigue un máximo nivel de salud para la sociedad, dejando de lado a grupos de seres humanos enfermos que resultan difícilmente curables y cuyo tratamiento resulta sumamente costoso.

Este nuevo embate en favor de la clonación se muestra poco sensible a las acciones de profesionales de la salud, religiosos y laicos, así como de voluntarios que se dedican al servicio de los enfermos.

El Derecho, desde sus épocas más antiguas ha reconocido los valores inherentes a la persona humana, tales como su dignidad y su derecho a la vida, lo que ha impedido al ser humano, de manera general, disponer discrecionalmente de las vidas ajenas, y al Estado, de manera restringida, dicha disposición. Es grave y se debe impedir que el Derecho deje de fundarse sobre conceptos inmanentes para apoyarse sobre conveniencias sociales dictadas por el oportunismo.

Posición de la Iglesia Católica Sobre la Eutanasia

Entre la bastísima literatura de la Iglesia Católica relacionada con el Derecho a la Vida, destacan la Declaración "Iura et Bona" sobre la Eutanasia, publicada por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe el 5 de mayo de 1980 y la Carta Encíclica "Evangelium Vitae" publicada el 22 de marzo de 1995. Nos referiremos a dichos documentos haciendo notar su argumentación lógica y evitando su argumentación religiosa, por tratarse ésta última de un Credo que no todos comparten.

En la Declaración " Iura et Bona" se hace referencia al Concilio Ecuménico Vaticano II, que reafirmó la dignidad de la persona humana y su derecho a la vida . Reconoce que los progresos de la medicina han hecho aparecer recientemente nuevos aspectos del problema de la eutanasia que deben ser precisados en su contenido ético. Reconocen que son cuestionados los valores fundamentales de la vida humana debido a que la medicina ha aumentado su capacidad de curar y de prolongar la vida y que la sociedad se pregunta si tienen el derecho a procurarse a sí mismos o a sus semejantes la "muerte dulce" para abreviar su dolor.

El documento reconoce que la vida es el fundamento de todos los bienes, de toda actividad humana y de toda convivencia social, por lo que nadie puede disponer de ella a capricho. Afirma que nadie puede atentar contra la vida de un hombre inocente sin violar su derecho humano fundamental que es irrenunciable e inalienable.

Se reconoce que la palabra eutanasia significaba en la antigüedad una muerte dulce sin sufrimientos atroces, pero que hoy el término más bien se refiere a la intervención de la medicina encaminada a atenuar los dolores de una enfermedad, aunque tenga por consecuencia la agonía del enfermo y lo ponga en riesgo de muerte . También el término significa causar la muerte por piedad con el fin de eliminar sufrimientos a niños subnormales, enfermos mentales o enfermos incurables. El propósito es evitar dolores al enfermo y cargas pesadas a las familias y a la sociedad.

La posición de la Iglesia a este respecto es que nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente y que nadie puede pedir este gesto homicida para sí mismo o para otros confiados a su responsabilidad .

Ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo porque se trataría de una ofensa a la dignidad de la persona y un atentado contra la humanidad. En opinión de la Iglesia la buena fe no modifica la naturaleza del acto homicida. En cambio, la Iglesia se muestra flexible en cuanto al uso de analgésicos para suprimir o reducir el dolor, incluso en caso de que ellos produzcan la pérdida de conciencia, en casos extremos. Se reconoce el " derecho a morir" entendido como el derecho a morir con toda serenidad y con dignidad. También se reconoce, respecto del uso de medios terapéuticos, que es la conciencia del enfermo o de las personas cualificadas para hablar en su nombre, quienes deben decidir su uso o no uso, a la luz de las obligaciones morales que se tengan. Cada uno tiene el deber de curarse y de hacerse curar. Sin embargo, la Iglesia señala que no se está obligado nunca al uso de medios extraordinarios o desproporcionados. Así, en cada caso se deben valorar los medios terapéuticos a utilizar en comparación con su grado de dificultad y de riesgo, así como su costo y las posibilidades de éxito, tomando en cuenta las condiciones del enfermo tanto físicas como morales . En opinión de la Iglesia es lícito interrumpir la aplicación de medios terapéuticos cuando sus resultados defraudan las esperanzas puestas en ellos . En todo caso debe tenerse en cuenta el justo deseo del enfermo y de sus familiares así como el parecer de los médicos. Hay que evaluar las técnicas empleadas a la luz de los sufrimientos que puedan ocasionar y los beneficios que se puedan obtener de las mismas. Para la Iglesia el rechazo por parte de un enfermo o de su familia a recurrir a un tipo de cura no es ni suicidio ni eutanasia. Sin embargo, la Iglesia no acepta la interrupción de las curas normales debidas al enfermo en caso similares al que uno se encuentre.

La Carta Encíclica "Evangelium Viatae" profundiza un poco más que la Declaración " Iura et Bona". Reconoce la tendencia a apreciar la vida sólo en la medida en que da placer y bienestar, a ver el sufrimiento como una amenaza que se debe evitar, a considerar absurda la muerte cuando irrumpe por sorpresa en una vida joven y la tendencia a buscar la muerte cuando se considera que la existencia carece ya de sentido, todo lo cual ha llevado al hombre a pedir a la sociedad que le garantice posibilidades de decidir sobre su vida en total autonomía. Reconoce que ésta mentalidad eficientista ha hecho que los ancianos y enfermos sean en algunas sociedades aislados por la familia y la sociedad, bajo la concepción de que "una vida irremediablemente inhábil no tiene ya valor alguno".

La Iglesia define a la eutanasia como una acción o una omisión que por su naturaleza y en la intención causar la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor , y la distingue del "ensañamiento terapéutico" que son aquellas intervenciones médicas ya no adecuadas a la situación real del enfermo, por ser desproporcionadas a los resultados que se podrían esperar o, bien, por ser demasiado gravosas para él o su familia . Se reconoce que en éstas situaciones en que la muerte se prevé inminente e inevitable, se puede renunciar a ciertos tratamientos que prolongarían la existencia , pero sin interrumpir las curas normales debidas al enfermo en casos similares. La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia, sino expresa la aceptación de la condición humana ante la muerte .

La Encíclica introduce el concepto de " cuidados paliativos" destinados a ser más soportable el sufrimiento, tales como analgésicos y sedantes, los cuales son aceptables, aun cuando impliquen la posibilidad de acortar la vida o de perder el conocimiento, si no hay otros medios y si no impide el cumplimiento de otros deberes . Son aceptables porque no buscan la muerte. Se establece, sin embargo, que no es lícito privar al moribundo de la conciencia propia sin grave motivo.

Con claridad meridiana se establece que la eutanasia es una grave violación moralmente inaceptable que conlleva la malicia propia del suicidio o del homicidio, siempre moralmente inaceptables. El " suicidio asistido" es una injusticia que nunca tiene justificación, ni siquiera cuando es solicitada por la víctima. La eutanasia es una perversión de la piedad y de la compasión. La Iglesia considera que la eutanasia es más perversa si es realizada por personas que deberían asistir con paciencia al enfermo tales como los familiares y los médicos y considerada todavía más grave aquella que se practica en una persona que nunca dio su consentimiento . Finalmente, la Iglesia considera el colmo del arbitrio y de la injusticia la actuación de médicos y legisladores cuando se arrogan el poder de decidir sobre quién debe vivir o morir , ya que con actuaciones como éstas la vida del más débil queda en manos del más fuerte, perdiéndose el sentido de la justicia en la sociedad y la confianza recíproca, fundamento de toda relación humana.


Posicionamiento Personal a Modo de Conclusión


- Tal como lo han aceptado la doctrina y la legislación, los Derechos Humanos, y primerísimamente el Derecho a la Vida, son irrenunciables, inalienables e imprescriptibles, por lo que en el caso de Terri Schiavo su Derecho a la Vida fue flagrantemente violado. Ni ella, ni su marido y mucho menos el Juez del caso tenían facultad jurídica para disponer de su vida. Su muerte fue inhumana y contraria a su dignidad. Su derecho a la privacidad también fue violado al aparecer sus imágenes y su historia en prácticamente todos los medios de comunicación del mundo, sin haber consentido en ello.

- Nuestra legislación prohíbe la eutanasia, por lo que un caso como el de Terri Schiavo sería castigado. En efecto, en nuestro Código Penal para el Distrito Federal, la eutanasia constituye una práctica tipificada como delito y la castiga con prisión de dos a cinco años , así como la ayuda al suicidio, cuyas penas fluctúan, dependiendo del daño causado a la víctima y de quien ejecuta el mismo, de uno a diez años de prisión, salvo la ayuda a menores o incapaces, casos en los que la pena es la del homicidio calificado con prisión de veinte a cincuenta años, y la inducción al suicidio que es castigada con prisión de tres a ocho años .

- La legislación penal del Distrito Federal sólo reconoce un caso en que la eutanasia no es penada, cuando se realiza un aborto de una persona que presente alteraciones genéticas o congénitas que los pongan en riesgo de muerte, siempre que se cuente con el consentimiento de la madre .

- El tema de la eutanasia es parte de la agenda del feminismo radical en el cual el caso Schiavo y las películas Mar Adentro y Million Dollar Baby son parte de la estrategia para su encumbramiento como derecho, la cual, lo mismo que en el caso de la lucha por la despenalización del aborto, se basa en los métodos siguientes: . Primero se constata la realidad del "fenómeno" (hay médicos que ya aplican métodos para provocar la muerte de enfermos). Luego, o simultáneamente aparecen en la prensa casos dramáticos, peticiones de ayuda para lograr una "muerte digna" causas legales sobre hecho concretos. La presión aumenta hasta el punto que las autoridades deciden intervenir para establecer algunas excepciones a la Ley, o para regular lo que "ya se hace" y evitar "abusos". Por último, se llegaría a la legalización abierta a la eutanasia, primero con muchas restricciones, y poco a poco, con más amplitud a partir de decisiones judiciales".

- Dicha agenda pretende convertir el delito de aborto en un derecho humano de la mujer a decidir sobre su cuerpo, sin limitación alguna; convertir el delito de eutanasia en un derecho del ser humano para que decida de manera absoluta y sin límites el día, la hora y la forma en que quiere morir y brindar a la ciencia el derecho absoluto para experimentar libremente con embriones humanos, incluyendo su destrucción; y equiparar el ayuntamiento carnal entre personas del mismo sexo con la institución matrimonial como fuente generadora de la institución familiar, incluyendo todos sus derechos, y entre ellos, el derecho de adoptar menores de edad y de educarlos en la homosexualidad.

- El caso Schiavo pone de manifiesto la complejidad legal que acarrearía la aceptación de un supuesto Derecho a la Eutanasia, que requeriría determinar quién es su titular primario y quién o quienes sus titulares substitutos (el enfermo, su familia y/o el Estado), las formas para probar contundentemene el deseo de ejercitar dicho derecho, así como mecanismos de solución de controversias, para el caso de diversos titulares de dicho derecho que decidieran respecto de su ejercicio posiciones distintas.

- Los horrores del Nazismo ya han demostrado hasta el extremo en que ha llegado la humanidad respecto de la eutanasia, y se vislumbran riesgos incipientes tanto en la Organización de las Naciones Unidas como en muchas otras naciones...

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