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Los monjes también cumplen años
P. Leandro Galdeano Ros, cumple 99 años


Por: Hno. Joaquín. |



Hoy 14 de marzo de 2006, en el Monasterio de El Paular, un miembro de su Comunidad Benedictina, cumple 99 años.

Los 9 monjes que componemos la comunidad damos gracias a Dios por esta bendición en la persona del P. Leandro Galdeano Ros.

Nació en Villatuerta (Navarra), un catorce de marzo de 1907. Decimos del P. Leandro que es una bendición porque a pesar de sus muchos años es un monje con sus capacidades físicas y mentales como si hoy cumpliera cuarenta años.

Es admirable, con que agilidad y dominio toca el órgano acompañando en los actos litúrgicos del monasterio. Sus clases diarias donde imparte música, latín, griego y en otras ocasiones inglés.

Músico entregado a Dios, como dice el salmo 100: “Para Ti es mi música Señor”. Ha compuesto cientos y cientos de obras musicales para órgano, polifonía, etc. También ha puesto música al año litúrgico; Domingos, solemnidades y fiestas, etc, incluso el salterio de Laudes y Vísperas. Es músico incansable, compositor prolífero. Sus obras se cantan en el Paular, algunos monasterios de monjas y en coros de gregoriano y polifónicos. Además colabora con su trabajo en la contabilidad económica del monasterio.

Forma parte del equipo bibliotecario realizando el fichaje de los libro.

Es un hombre de Dios, con Dios y para Dios desde antes de su adolescencia. Hizo su profesión monástica el 5 de octubre de 1925 con 18 años, lleva 81 años alabando a Dios en el monacato benedictino. Se ordenó sacerdote el 15 de junio de 1930; 76 años ofreciendo diariamente el santo sacrificio de la Misa.

El P. Leandro es el Cronista oficial del monasterio.
Como buen navarro, le gusta jugar a la pelota, dice que no juega ahora porque no tiene con quien jugar.

Para toda la comunidad de el Paular, para su familia y para todas las personas que le conocen, es un ejemplo de fidelidad al Señor y de humildad. Su clara inteligencia, su compromiso monástico, su ocupación constante, su excelente memoria, su buen apetito, su servicialidad etc. Le hacen tener ese “duende” de eterna juventud; y no es otra cosa que el servicio a Dios y a los hermanos en la vida monástica: Ora et Labora.

Damos gracias a Dios por compartir en el P. Leandro esta larga vida que Él le ha concedido.

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