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Fray Cintos y la Misión «Nombre de Dios»
Durango, México

Andaba de continuo como extático y arrobado en Dios, por donde muchas veces hacia falta en los cumplimientos exteriores que eran a su cargo


Por: Ramón Vázquez | Fuente: Catholic.net



FRAY JACINTO DE SAN FRANCISCO, LLAMADO CARIÑOSAMENTE “FRAY CINTOS”

La primer noticia que yo tuve de este célebre personaje, fue que al estar estudiando en los cursos de iniciación de la Academia Hernán Cortés en la Obra de Bernal Díaz del Castillo, "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España". Al llegar al Capitulo CCV nos encontramos con el siguiente párrafo:

    y paso un buen soldado que se decía “Sindos de Portillo”, España y tenía muy buenos indios y estaba rico, y dejo sus indios y vendió sus bienes y los repartió a los pobres y se metió a fraile franciscano y fue de santa vida ; este fraile fue conocido en México, y era publico que murió santo y que hizo milagros, y era casi un santo

Debe haber pasado a las Indias en 1514; pero no le he podido localizarlo entre los españoles que llegaron con Hernández de Córdoba ni con Grijalva, pero según él, ya había estado antes, en lo que sería la Nueva España. Y después tornó a ella en la expedición de Hernán Cortés.

Entre sus antecedentes tenemos que dijo ser hijo legitimo de Sebastián de Portillo y de Catalina Gómez y natural de Portillo, España, (y según Francisco A de Icaza, nació en San Román a dos leguas de Portillo, León, por cierto Icaza lo identifica como: Fray Cintos de San Francisco)

La mayoría de los datos encontrados sobre su actividad como soldado, la encontramos en una carta que le escribió al Rey Felipe II, desde México el día 20 de Julio de 1561, de la que entresaque lo siguiente:
 

    yo fui uno de los primeros que llegaron a descubrir y conquistar esta Nueva España, antes que el Marqués Don Hernando Cortés llegase, y después de descubierta volví ( me uní) con el mismo, y me hallé desde el principio hasta el final en la conquista y pacificación de ella, cayéndome siempre en suerte, por la bondad de Nuestro Señor, lo más dificultoso y peligroso, que en ella aconteció.

    Como fuimos llegados a la Ciudad de México desde a ocho días poco más o menos, por orden de Hernán Cortés salimos ocho españoles de ella a correr y calar la tierra, a la costa del Mar del Norte, ansí en lo que estaba sujeto a Moctezuma, como a otros que no lo conocían ni servían, y en esta demanda anduvimos un año hasta que Pánfilo de Narváez vino, y no fueron pocas las veces que en ellas nos vimos en términos de perder las vidas, por la diversidad de gentes entre quienes andábamos, adonde hallamos provincias y florestas y poblaciones de gentes, que era cosa maravillosa de ver, y como sucedió que con la venida de Pánfilo de Narváez se rebeló esta Ciudad (Cempoala) con todo lo a ella sujeto, fue necesario tornamos para dar razón a nuestro Capitán de todo lo que habíamos visto y hecho.

    Y después de tornado a conquistar y pacificar ésta Ciudad aunque toda la tierra estaba puesta en guerra, tornamos a salir de aquí yo y otros dos españoles (uno de ellos probablemente Hernando de Salazar, Mendieta) en demanda de la Mar del Sur no teniendo de ella noticias, ni sabiendo si estaba desta tierra cien leguas ni mil, y fue Nuestro Señor servido de nos guiar hasta hallarla.

    Yo tomé posesión de ella por nuestro Cristianísimo Emperador y por la Corona Real de Castilla, no con poco peligro de nuestras personas, porque demás de que cada día veíamos la muerte al ojo, no vimos un día, uno de mis compañeros y yo, ribera de un río, peleando a pie con tanta multitud de gente, que para cada uno había por lo menos mil hombres, y nuestra defensa era tener las espaldas guardadas con el río, el cual era tan grande y tan hondo, que determinamos antes morir peleando en tierra que echarnos al río, porque teníamos por muy cierto que nos habíamos de ahogar.

    Y estando en este gran peligro, proveyó Nuestro Señor de que un indio, ni le habíamos conocido, ni aun creo visto, y éste nos libró de aquel peligro en una canoa en que vino para nosotros, que es un barquillo que ellos usan de un solo palo. Cubierto con una rodela lo mejor que él pudo, por las muchas flechas que tiraban nuestros contrarios; llegó a donde estábamos y así nos libramos en aquella canoa.

    Sería muy largo si “oviese” de dar a V. particular relación de lo que en esta jornada y en otras muchas pasamos y los trabajos en que me he visto.

Posteriormente como premio a sus servicios les fueron dados en encomienda, a él y su compañero Hernando de Salazar los Pueblos de: Tlatlauquitepec(1) e Zacapoxtla (2) e Naucintla e Xomutla Iztepec, Teutlalpa y Tepayula los cuales tenían una buena cantidad de indios, con los que se dedicaron a extraer oro, con lo que lograron reunir una regular fortuna, hasta que.
 

    EN EFECTO, POR MANDATO DE HERNÁN CORTÉS, LOS CONQUISTADORES PORTILLO Y SALAZAR HABÍAN Incursionado EN PAZ, LAS COMARCAS DE TLATlALAUQUITEPEC Y HUEYTLAPAN,
    EN LA SIERRA DE PUEBLA, EN RECOMPESA CORTÉS LES OTORGO EN ENCOMIENDA, LOS PUEBLOS DE AQUEÑLLAS JURISDICCIONES

Fray Jerónimo de Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana nos dice:
 

    “DIOS LE ENSEÑÓ POR CIERTA VIA, QUE ESTABA
    EN CAMINO DE LA CONDENACIÓN ETERNA”

    “enviando una vez de Hueytlalpan unos indios criados suyos a otro pueblo dos leguas de allí, supo como otros indios infieles los habían capturado, y los querían sacrificar a sus dioses”

    “Tomó luego el camino para allá, con la gente que pudo, de sus tributarios, y procuró librar a los que estaban en tanto riesgo y peligro de sus vidas”

    “más por permisión divina sucedió muy al revés de lo que pensaba, por que los indios infieles prevalecieron contra él en tanta manera que haciéndoles volver las espaldas, lo siguieron muy gran trecho con deseo de matarlo, y bajando por cuesta abajo, le dieron tantas pedradas y golpes, que tuvo por milagro haber entonces escapado con la vida”

    “Aunque de otros peligros semejantes contaba él haberle librado Dios por su infinita misericordia, como a quien tenía escogido para servirse de él en la Religión. Y así en aquella presura, con ir turbado y medio muerto, le dio ventura para evadirse de sus enemigos, caminando por un arroyo arriba fuera de camino”

    “Cuando se vio solo y que ninguno le seguía, apeóse del caballo, y echóse a descansar en el camino sobre la tierra, donde fue arrebatado en espíritu ante el Tribunal de Dios, y duramente reprendido, POR LA VIDA QUE SE DABA Y POR HABERSE OLVIDADO DE LOS SABIOS CONSEJOS CON QUE HERNÁN CORTÉS DIARIAMENTE ALECCIONABA A LOS ESPAÑOLES QUE LE ACOMPAÑARON EN LA CONQUISTA Y POBLAMIENTO DE LA NUEVA ESPAÑA

    “PONER AMOR EN LA OBRA QUE ESTAN HACIENDO, INTERES POR LOS NATURALES, Y POR LA ELEVACIÓN DE SU NIVEL DE VIDA Y EL DESEÓ DE INCORPORARLOS A SU EMPRESA, RESPETO POR SUS INSTITUCIONES, QUE SOLOMANTE PODRAN SER SUSTITUIDAS PARA SER MEJORADAS.

    ENTRE LAS AMONESTACIONES: POR EL MAL TRATO QUE DABA A SUS esclavos, que pasaban de quinientos. Y fuele dicho, que si quería salvar SU ALMA, dejase los pueblos que tenía en encomienda, LIBERASE A los esclavos, con todo lo de más que traía su corazón cautivo”

    “Y en volviendo es si y despertando, puso por obra, sin detenimiento alguno lo que le fue mandado y así fue derecho a su casa, y dio luego su libertad a todos sus esclavos; también renuncio a sus encomiendas y entró como lego y no para el coro (aunque sabia bien leer y escribir) en el hábito de san francisco, en 1535, Durante mucho tiempo sirvió como portero en el convento de su orden en la ciudad de México, con grandísimo ejemplo y edificación de toda aquella ciudad, que lo tenía en estima y veneración. Desde el principio de su conversión hasta lo último de su vida, resplandeció en él todo género de virtud y santidad.

    Andaba de continuo como extático y arrobado en Dios, por donde muchas veces hacia falta en los cumplimientos exteriores que eran a su cargo. Y puesto de propósito en la oración, era tanta la vehemencia con que su espíritu se allegaba a Dios, que las más veces quedaba elevado y absorto fuera de sí, como hombre sin sentido Y a las veces rompía este fervor en voces que daba sin saber lo que hacia, como hombre ajeno de los sentidos.

    Tuvo ferviente celo de la salvación de las almas con el cual a todos amonestaba la guarda de la ley de Dios. Y cuando veía mancebos ESPAÑOLES solteros, considerando el peligro de aquella edad, compadecíase de ellos y deseaba (si fuera posible) que todos entraran en religión, y a los que podía se lo persuadía porque se libraran de los peligros del mundo en que él había visto

    También procuraba por los indios todo lo posible porque les diesen ministros y tuviesen doctrina. Y creciendo en él cada día más el fervor de la caridad, pareciéndole al cabo de su vejez que se le había pasado la vida sin aprovechar al prójimo, pidió licencia a sus superiores para ir a ayudar a convertir los indios chichimecas en la frontera de los Zacatecas.

    LEYENDO EN LA SAGRADA BIBLIA UNaS LINEAS DE ROMANOS 10:14 QUE DICEN “PERO ¿CÓMO INVOCAN A AQUEL EN QUIEN Ho han CREIDO?, ¿Y COMO CREERÁN EN AQUEL DE QUIEN NO HAN OIDO?,
    ¿ CÓMO OIRÁN DE ÉL SIN QUE SE LES PREDIQUE?

    Concedida la licencia, fue en compañía de Fray Pedro de Espinareda, gran religioso y siervo de Dio, de la Provincia de Santiago, y de otros sacerdotes, el año de mil quinientos sesenta. Salió Fray Jacinto con sus compañeros sin más viático que el que promete la Divina Providencia a sus escogidos, y después de haber caminado como ciento setenta leguas, llegaron a las orillas del arroyo de San Pedro, que hoy se llama de Graseros, tan faltos del natural sustento por no haber tenido cosa alguna aquel día que comer, y sin poder dar un solo paso se tendieron bajo un árbol los venerables varones. Aquí clamaron en lo intimo de su corazón a Dios, pidiendo remedio para la necesidad extrema en que se hallaban. Y levantándose con viva fe y esperanza firme nuestro venerable Fray Jacinto a buscar en la orilla del arroyo alguna frutilla con que remediar la necesidad en que se hallaban todos, advirtió que entre las arenas del arroyo, que apenas las cubrían el agua, estaban doce bagres escaerciendo (revolviéndose) con tantos torneos, que levantando la cabeza daban a su modo a entender que la Divina Providencia los tenia en aquel sitio para remedio de la necesidad en que se hallaban sus siervos, llegóse Fray Jacinto a la orilla, y los pescados se le metieron en las manos.

    Quedó atónito con el suceso el venerable Padre Fray Jacinto y llevándolos a los compañeros, bañados en lagrimas de devoción y ternura, dieron gracias al Autor de las maravillas que así supo consolar a sus escogidos siervos, y les proveyó del sustento necesario en aquellas vastas soledades.

    Llegaron al inmediato día al Pueblo de Dios, que había fundado el Venerable Fray jerónimo, quien los recibió con el amor y ternura que merecían los apostólicos huéspedes; cortéjalos, si no como quisiera, a lo menos con el afecto y efecto que daba lugar las penurias de aquellas recién descubiertas tierras

    Luego que Fray Jacinto se vio entre los indios bárbaros de la Villa, se hizo cargo de que si se había borrado plaza de temporal soldado, ahora con más verdad que nunca se alistaba COMO soldado apostólico
    En la espiritual milicia, y que si antes CON gustó emprendía riesgos y trabajos para conquistar provincias, ahora con más regocijo, debiera exponerse a cualquier riesgo por ganar a Dios las almas.

    Con estos discursos comenzó luego a tratar a los indios con toda benignidad y amor, degenerando de aquella antigua severidad y rectitud en los anteriores tiempos habían usado de ellos, y como los bárbaros sabían que había sido hombre de valor, y que los de su nación habían conseguido singulares triunfos, y que por otra parte, lo miraban ten manso, apacible y suave con ellos, le cobraron grandísimo amor, y así se andaba con ellos, en su tierras y montañas solo, tan seguro, como si estuviera en el Convento entre los más benignos religiosos.

    Con la buena suerte que tuvo con los bárbaros, y con el amor que le tenían, traía de la sierra todos los días muchísimos a las doctrinas y enseñándoles las oraciones cristianas y toda buena educación y crianza, los entregaba a los ministros para que los bautizasen, quedando en los Pueblos más mansos corderos, los que apenas días antes eran en los campos sangrientos lobos.

    Con estos santos ejercicios se ocupaba Fray Jacinto en las nuevas doctrinas que tenía la custodia en aquellos tiempos, y habiendo padecido muchos trabajos en la conversión, y reducid a verdadero rebaño de la Iglesia innumerables almas, se retiro por la obediencia al Convento de la Ciudad de Nombre de Dios, que entonces era casa de novicios y Seminario de la Custodia.

    y en poco tiempo pacificaron aquella tierra, por más de cincuenta leguas e hicieron poblaciones de aquélla gente alarbe (Inculta y brutal), QUE AHORA ESTÁ EN POLICÍA Y CRISTIANDAD.

    LA FE MUEVE MONTAÑAS Y EN ESTA OCASIÓN LO QUE MOVIÓ FUERON LOS CORAZOLES DE LOS NATIVOS, PARECE CASI IMPOSIBLE QUE UN PUÑADO DE MISIONEROS PUDIERAN CRISTIANIZAR A MÁS DE CINCUENTA GRUPOS INDÍGENAS QUE HABLABAN UNA ENORME DIVERSIDAD DE LENGUAS, QUE TENÍAN COSTUMBRES TAN DIFERENTES A LOS ESPAÑOLES, Y SIN UN ALFABETO COMÚN. ¿CÓMO LOGRAR QUE Tepehuanes, Zacatecos, Laguneros, Acaxees, Xiximes, Trahumaras, por citar los más numerosos cambiaran sus dioses y creencias y aceptaran el Evangelio de Cristo?.SOLAMENTE CON LA ASISTENCIA DEL “ESPIRITU SANTO”

    FRAY JACINTO DE SAN FRANCISCO, ENTREGÓ SU ESPIRITU EN LAS MANOS DEL SEÑOR, CON TANTO SOSIEGO, COMO SU HUBIERA QUEDADO EN UN DULCE SUEÑO, SIN SEÑAL ALGUNA DEL VENENO DEL ALACRAN QUE LE QUITO LA VIDA.

    EN 1576, A LA EDAD DE NOVENTA Y TRES AÑOS, DE LOS CUALES DEDICÓ A SALVAR ALMAS CUARENTA Y UNO, FUE ENTERRADO EN EL SUELO DE LA PRIMITIVA IGLESIA DE LA VILLA “NOMBRE DE DIOS” Y POSTERIORMENTE A LOS DOS AÑOS FUE TRASLADADO AL NUEVO TEMPLO, AL EXHUMARLO NOTARON CON ESTUPOR QUE SU CUERPO ESTABA INCORRUPTO


Misión “NOMBRE DE DIOS”

Esta fue le primera Misión levantada por los Misioneros Franciscanos en lo que hoy conocemos como el Estado de Durango, a escasos 49 Kilómetros de su Capital. El pequeño grupo de Frailes entre los que encontraba Fray Cintos, llegaron al lugar y al ver un manantial “BERROS” del que brotaba abundante cantidad de agua, en medio de un terreno volcánico. llamado “MALPAÏS” y deciden construir una pequeña Capilla, esta fue levantada de adobe y techo de paja, como homenaje a Nuestro Señor Jesucristo por haber encontrado ese paraíso bautizan a la Misión como “NOMBRE DE DIOS”, en 1555.

Fray Cintos incansable en su misión evangelizadora, les enseña por medio de interpretes primero y luego que aprendió varios de sus dialectos, no solo el castellano y la religión católica. sino que aprovecha la buena disposición de los Zacatecos y les hace actuar en las “Las Posadas” con las cuales obtienen tal éxito que se siguen celebrando en la actualidad

En 1560 Fray Jerónimo de Mendoza dice la primera Misa en el Primitivo Templo dedicado a San Francisco, y se funda el Pueblo de Indios, que quedó dividido por una calle “GUARDARRAYA” del que fundaron los españoles que acompañaron al Capitán Don Francisco de Ibarra, como dato curioso este nombre subiste en la actualidad. En 1564, el Virrey Don Luis de Velasco declaro oficialmente a la Villa “NOMBRE DE DIOS” como el primer Pueblo fundado en lo que es hoy el Estado de Durango

Esta localizado al, Noreste del Estado de Puebla. A los 19°36´24´´ de latitud Norte y a los 97°14´42” de longitud Occidental

A principios del SXVI esta población fue habitada por grupos Olmecas, posteriormente fueron dominados por los Toltecas y finalmente por los Chichimecas, a la llegada de los españoles en 1524 empezó la conquista espiritual, entre los conquistadores se encontraba Sindos de Portillo, quien por sus meritos fue nombrado Encomendero.

En 1531, se edifico una modesta Iglesia bajo la advocación de Santa María, con muros de adobe y techo a dos aguas formada por carrizos y cañas de maíz, al frente una cruz de madera, con esas rusticas instalaciones se daba atención a los naturales, desde aquí se inició la evangelización formal de esta zona de la Sierra de Puebla, pocos años se necesitaron para construir el Convento e Iglesia que hoy podemos apreciar en el ámbito de tan afamado Convento vivieron insignes predicadores y misioneros, como Fray Andrés de Olmos en la actualidad es la Casa Cural

El Convento e Iglesia que podemos apreciar hoy, se encuentran en su amplio atrio, sus muros son lisos y austeros, con un tejado enorme, d desafortunadamente su interior fue modificado en el Siglo pasado, colocándosele un artesonado distinto al original en calidad y belleza, aunque agradable.

El claustro es de arcos rebajados y muy sencillo.


Peñón Blanco

En 1558, Fray Cintos inicia la construcción de una Misión por instrucciones de Fray Pedro Espinareda, quien radicaba en Nombre de Dios, en pocos años logro bautizar a numerosos nativos y así con su ayuda pudo empezar a construir una pequeña Capilla y un convento en el año 1592. Como era costumbre alrededor de las construcciones religiosas se empieza poblar con colonos españoles y zacatecos ya cristianizados, el 4 de Octubre de 1599 es la fecha oficial para la fundación del Pueblo de Cerro Blanco


Durango

Para la fundación de Durango, tenemos que tener en cuenta que antes que los conquistadores, fueron los misioneros franciscanos como Fray Jacinto de San Francisco (Fray Cintos), Fray Jerónimo de Mendoza y Fray Pedro de Espinareda, los que catequizaron a los salvajes chichimecas que habitaban estas tierras

A ello se debe la fundación de la Misión “En el nombre de Dios” en 1558, la de San Juan Bautista Analco en 1561, la Villa de Durango en 1563.

“ID Y ENASEÑAD” fue el imperativo de Nuestro Señor Jesucristo a los Apóstoles y en América LOS CUMPLIERON A PLENITUD LOS Misioneros Franciscanos, Dominicos Jesuitas, Juaninos y Agustinos. Adicionalmente a su labor de cristianizar a los nativos, ellos fueros los fundadores de muchas poblaciones en los que destacaba su labor de educadores no solo del idioma castellano, que logró unificar a todas las tribus con dialectos totalmente distintos, diseñar talleres de artesanías y objetos útiles, telares y mejorar la alimentación con la siembre de nuevos productos, y árboles frutales.


San Luis Potosí

En esta Población la primera construcción religiosa se debe a los Misioneros Franciscanos Fray jacinto de San Francisco (Fray CINTOS), Fray Pedro de Espinareda, Fray Jerónimo de Mendoza y Fray Diego Cornejo y data de 1590. El actual Convento y la Joya Virreinal de la Iglesia se empezaron a construir en 1593, y gracias a los descubrimientos mineros se continuó hasta 1710, fecha en la que se levantó la fachada y se le añadieron los cruceros.

Toda la Iglesia, Sacristía, sala de profundis y Capilla de Nuestra Señora de Aranzazu conserva parte de sus tesoros tanto en pinturas como esculturas, del SXVIII el historiador Meade contaba más de 120 cuadros de artistas famosos como Miguel Ángel de Ayala, Pedro López Calderón, Juan Sánchez Salmerón, Andrés de Barragán, Francisco Martínez y Miguel Cabrera.

En las Pechinas del Coro las pinturas de los cuatro Doctores de la Iglesia: San Ambrosio, San Agustín, San Gregorio Magno y San Anselmo obras del notable pintor Antonio de Torres, de las obras del mismo para el convento después de su saqueo se conservan; un óleo de San Diego de Alcalá, un San Antonio y un San Andrés Hibermón, estos dos últimos se encuentran en la parte superior del actual altar mayor, en la Sacristía existen dos óleos representando escenas de huída a Egipto, otro es el Sueño de San José y otro San José y la Virgen María

La sacristía merece una atención especial, ya que es uno de los espacios más bellos del barroco Novohispano, en ella intervinieron dos maestros Francisco Martínez y Miguel Cabrera, de sus obras destacan un San Francisco y la comunión de Santa Teresa y en el muro Sur sobre la puerta de ingreso a la sala de Profundis el alto relieve con dos temas distintos “La impresión de las Llagas” y “San Francisco concediéndole a Fray León curar las heridas”

Originalmente fueron poblados por los Totonacas, y desde el Cerro Rojo dominaban parte de la región, en días despejados se puede ver la Costa de del Golfo, fueron desplazados por los Chichimecas, y estos, en 1524 fueron sometidos, por los conquistadores españoles, su localización es 19°36´24” de Latitud Norte, y los meridianos 97°14´42” de Longitud Occidental, en la parte Noreste del actual Estado de Puebla, dispone de buenas tierras regadas por varios arroyos.

Fue importante encomienda para Sindos del Portillo, el primer Convento Franciscano en toda esta Sierra fue construido en 1530, en el que trabajaron en la conquista espiritual insignes religiosos entre los cuales destaca Fray Andrés de Olmos.

Todavía hoy subsiste el enorme Convento bajo la advocación de Santa María, con su atrio y el Templo, de muros lisos y austeros, con un tejado enorme. El interior fue modificado en el Siglo Pasado, colocándose un artesonado distinto al original. De menor calidad y belleza. El Claustro es de arcos rebajados y muy sencillo. El Pueblo es de traza castellana, con su plaza principal, con sus portales y su Ayuntamiento.


Nota 1. Tlatlauquitepec quiere decir Cerro Rojo (Tlataluqui = Rojo; Teplet = Cerro)


Nota 2. Zacapoxtla. Población enclavada en la Sierra Nororiental de Puebla, a los pies del Volcán Apaxtepec y las cumbres de Poder de Dios, varios ríos hacen de esta región una zona con bellos lugares, entre los ríos destacan el Texpilco, afluente del Apulco, y el Atahuetzalan que se despeña en una bellísima cascada “De la Gloria”, si a esto añadimos los nutridos bosques de encinos, oyamel, hayas y cedros, tendremos una visión de este paraíso.

La encomienda le fue otorgada a Sindos del Portillo, el cual mejora la agricultura introduciendo la producción de la caña de azúcar y el café, que subsisten actualmente.

 




    OBRAS CONSULTADAS

    DÍAZ DEL CASTILLO, BERNAL. HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA. INS. GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO. MADRID 1982

    ICAZA, FRANCISCO A. DE. CONQUISTADORES Y POBLADORES DE LA NUEVA ESPAÑA. IMP. EL ADELANTADO DE SEGOVIA. MADRID 1925

    IGLESIA, RAMÓN. CRONISTAS E HISTORIADORES
    DE LA CONQUISTA DE MÉXICO. SEP/70 MÉXICO 1972

    MENDIETA, FRAY JERÓNIMO. HISTORIA ECLESIÁSTICA INDIANA. EDIT. PORRUA 1993

    OROZCO Y BERRA, MANUEL. CONQUISTADORES DE MÉXICO. PERIODICO LITERARIO EL RENACIMIENTO. UNAM 1993



    Imagen: Héctor Fernández (El Siglo de Durango)













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