Menu


Ser otro Cristo
Jesucristo

El sacerdote ilumina, nos señala el cielo. Cuando nos quedamos en la superficie de las cosas, nos descubre a Dios en el fondo.


Por: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net




El sacerdote, en su explicación más profunda y anchurosa, no es sino la reproducción del mismo Cristo. Produce inmensa satisfacción saberlo: Ser otro Cristo en este mundo es la tarea más bella y fascinante.

Tú haciendo el papel del Hijo de Dios, cargando sobre tus pobres hombros los poderes de consagrar y perdonar; porque esto lo has hecho y lo sigues haciendo a diario. Pero a medida que te alegras, te entra hasta las raíces del alma un temor profundo, la indignidad sale a flote como las cucarachas cuando se difunde un detergente en aerosol. Eres un pobre ser humano, ¿cómo no temer, y temer con razón?

No sabes si adentrarte en el temor o dejarte invadir por la alegría; quizás debas hacer ambas cosas; cuando la depresión te ahogue, pensar que por muy miserable que te sientas, tienes poderes divinos; y cuando el incienso de lo celestial trate de emborracharte, entrar en el agujero del que saliste.

Todos sienten lo mismo. Ya no detenerte, sino armarte de coraje y salir a las calles a perdonar en nombre de Cristo, a celebrar Misa en nombre del Redentor, y por la noche desde un rincón arrodillarte y suplicar, como el publicano, que tenga piedad de ti.

Dios te necesita, porque ha querido necesitarte, y, porque te necesita, te lo está pidiendo desde el día que te llamó por tu nombre.

Cada día te vuelve a recordar que tiene necesidad de tu tiempo, de tus cualidades, de tu persona. Sin falsa soberbia, con humildad verdadera, entiende que, si Dios te necesita, lo mínimo que debes hacer es ponerte a su entera disposición; le debes tanto, le has costado tanto, que tu gloria consiste en corresponderle un poco; y debes sentirte tan humildemente grande, tan profundamente feliz de poder ayudar a un Dios Todopoderoso y en una tarea eterna.

Es como si Dios te pidiera ayuda para mover una estrella, para componer una galaxia; más que eso, es para salvar un alma inmortal que vale más que todas las estrellas y galaxias juntas.

Tú le ayudas a Dios, le ayudas; y, si no le ayudas, Él no puede, no puede solo. Dile con profunda convicción: “Aquí están mis manos, aquí están mis pies, aquí está mi lengua, déjame ayudarte, Creador de mundos; enseguida vengo a echarte una mano, Redentor de las almas”.


_______________


El sacerdote sirve. Siempre está sirviendo. Es necesario como la escoba para que esté limpia la casa. Pero a nadie se le ocurre poner la escoba en la vitrina. El sacerdote perdona los pecados, es instrumento de la misericordia de Dios. En un mundo lleno de rencores y envidias, el sacerdote es portador del perdón. Está siempre dispuesto a recibir confidencias, descargar conciencias, aliviar desequilibrios, a sembrar confianza y paz.

El sacerdote ilumina. Cuando nos movemos a ras de tierra, nos señala el cielo. Cuando nos quedamos en la superficie de las cosas, nos descubre a Dios en el fondo. El sacerdote intercede. Amansa a Dios, le hace propicio, le da gracias, da a Dios el culto debido. Impetra sus dones.

El sacerdote ama. Ha reservado su corazón para ser para todos. El sacerdote es antorcha que sólo tiene sentido cuando arde e ilumina. El sacerdote hace presente a Cristo. En los sacramentos y en su vida. Es el alma del mundo. Donde falta Dios y su Espíritu él es la sal y la vida. No hace cosas sino santos.

Todos hemos de ser santos, pero sin sacerdotes difícilmente lo seremos. Es grano de trigo que si muere da mucho fruto. Nada hay en la Iglesia mejor que un sacerdote. Sí lo hay: dos sacerdotes. Por eso hemos de pedir al Señor de la mies que envíe trabajadores a su mies (Mt 9,38).

"No me habéis elegido vosotros a mí, os he elegido yo a vosotros". La elección indica siempre predilección. Si voy a un jardín, miro y remiro: tallo, capullo, color, aguante...Elijo, corto y me la llevo. Pero sé que yo no podré ni cambiar el color, ni darles más resistencia, ni aumentarles la belleza.

Cuando Dios elige, elige a través de su Verbo: "Por Él fueron creadas todas las cosas". Cuando un joven elige a su novia, es él quien elige. Si eligiesen sus padres u otros, probablemente saldría mal. Cuando Dios elige esposa, respeta a su Hijo, que se ha desposar con ella. Cuando Dios elige ministros suyos, deja a su Verbo la elección. Porque han de continuar sus mismos misterios.
P. Jesús Martí Ballester



Oración y Preces por los sacerdotes.






 





Compartir en Google+




Consultorios
Hospitalidad católica
Servicio fraterno de acompañamiento espiritual
P. Miguel Ángel Fuentes IVE
Orientación espiritual a matrimonios
P.Pedro Mereu SDB
Acompañamiento, escucha y dirección espiritual
Enrique Santiago Ellena
Especialidad en temas de familia, especialmente en la relación de las personas
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
Susana Barroilhet
Consejería en temas de la Familia y de la Vida
Rosa Gemma Ortiz S�¡nchez
Ayuda en momentos de crisis
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |