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Los Carmelitas Descalzos
Caminan en la búsqueda constante de la intimidad divina


Por: Carmelitas Descalzos |



Conscientes de la gran riqueza que el Espíritu de Dios suscitó en la Iglesia hace casi 800 años y que vivió un nuevo impulso por santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Los Carmelitas Descalzos caminan en la búsqueda constante de la intimidad divina; en una vida de oración y contemplación a la luz del Evangelio y de su regla de vida.
Una vida de celo profundamente mariano en el que se arraigue la amistad con Dios a ejemplo suyo.

En el Carmelo Descalzo pretenden desde la amistad con Dios: un estilo de vida que fomente las virtudes sociales y valores humanos; cultivar la alegría y suavidad de la vida fraterna en un cordial ambiente de familia evangélica; inculcar la dignidad de la persona humana y la nobleza del alma todo ello en un atmósfera de vida teologal.

Con toda esta riqueza carismática, se esfuerzan en vivir en seguimiento y obsequio de Jesucristo a imitación y patrocinio de María, la madre del Señor. De aquí la constante construcción de una vida que los impulse desde la fraternidad a la misteriosa unión y trato de amistad con Dios por el camino de la contemplación y la meditación continua de la Palabra Divina y su concreción en la vida ordinaria según el mandato divino, mediante la actividad apostólica y la vida en común.

Quieren por tanto, estar abiertos a todos aquellos que buscan a Dios con corazón puro y buena conciencia y que desean encontrarse consigo mismos para dar luz a sus vidas. Es esencial desarrollar la dimensión contemplativa de la persona, de allí su compromiso para respaldar y acompañar todo lo relacionado a ello, por tanto, están disponibles para brindar los servicios afines que se les soliciten al tiempo que colaboran preferencialmente en aquellas actividades que les conduzcan a un compromiso firme, concreto y solidario con nuestros hermanos necesitados, espiritual, moral, materialmente.

En esta atmósfera de vida y compromiso evangélicos, caminan junto con aquellos que ya han incursionado en ello y que son punta de lanza, presencia generosa y solidaria para que muchos más inicien o perseveren en esta aventura, en fin todos aquellos que caminan o quieren caminar en un sí a Dios, en amistad con Él. Una gran riqueza que sienten necesidad de compartir.
Por ello los hermanos descalzos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo nacen en la Iglesia a fin de: vivir en obsequio de Jesucristo..., meditar continuamente (día y noche) la ley del Señor..., cultivar la lectura divina..., velar en oración..., celebrar en común la sagrada Liturgia..., servir teologalmente con corazón puro y buena conciencia..., crear una atmósfera de soledad, silencio y vigilancia evangélica...

Así, la vida consagrada en el Carmelo Descalzo es un camino de fe que se encarna en la vida humana; y, por tanto, está sujeta a sus vicisitudes, a los cambios y a la evolución constante de la historia. Con la luz de la fe perciben a Dios que irrumpe en medio de la inestabilidad de todas las realidades y de la fugacidad de las personas, las estructuras y las cosas... invitación del Espíritu a volvernos con humildad a Dios, el único absoluto: "Escucha, Israel: Yahvéh es nuestro Dios, Yahvéh es único. Amarás a Yahvéh, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas" (Dt 6,4). Aquí hunde sus raíces la fidelidad creativa de la Orden, que nos introduce en el misterio del poder siempre creativo y transformador de Dios...’

Esta gracia divina se busca vivir como lo que es, el don y misión de la Iglesia y en ella la Orden: la misión misma del Señor Jesús: traer la Buena Nueva a los pobres..., anunciar a los cautivos su libertad..., dar a los ciegos la luz..., despedir libres a los oprimidos..., proclamar el año de gracia del Señor. (Lc 4,18-19) leída desde la promoción de una experiencia de profunda y sólida unión con Dios.

Las Constituciones renovadas a la luz del Concilio Vaticano II, les abren a todos los campos de apostolado; con todo, señalan una forma particular de hacerlo que son las estructuras especialmente consagradas a la pastoral de la espiritualidad en santuarios, templos, casas de oración, casas de retiro, institutos de espiritualidad, escuelas de oración y dirección espiritual.

Comparte con ellos algo de lo mucho que el Señor les ha dado





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