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Lugares arqueológicos en Israel

Beit Sheán - Una ciudad bíblica y Escitópolis - Una ciudad romano-bizantina
Beit Sheán es mencionada como una importante ciudad en el quinto distrito administrativo del rey Salomón


Por: Hillel Geva | Fuente: www.mfa.gov.il



La antigua Beit Sheán, situada en el Valle del Jordán a unos 30 km. al sur del Lago Kinéret (Mar de Galilea), tuvo gran importancia estratégica porque aquí se encontraban el camino desde Jerusalem hacia el norte, con el camino de la costa hacia el este, a Transjordania. Esta posición estratégica en el fértil valle de Beit Sheán la convirtió en una de las principales ciudades de la Tierra de Israel.


Entre 1921 y 1933 se llevaron a cabo importantes excavaciones arqueológicas en las 4 hectáreas del Tel Beit Sheán (en árabe: Tel el-Husn - "Monte de la Fortaleza"). Las ruinas del período romano-bizantino quedaron expuestas en la cima del tel (montículo) y en su parte sur, los restos de períodos anteriores: las edades de Bronce y de Hierro. En el curso de las excavaciones quedaron al descubierto ruinas de 20 capas de asentamientos que datan desde el período neolítico/calcolítico (milenios V - IV AEC) hasta el período bizantino (siglo VII EC). Las excavaciones en el tel se reanudaron en 1983 y nuevamente entre 1989 - 1996, poniéndose en descubierto más ruinas de las ciudades antiguas. Desde comienzos de la década de 1980 hasta el presente se han llevado a cabo excavaciones en gran escala de los períodos helenista y romano-bizantino en el centro de la ciudad.

En el período helenista, Beit Sheán fue llamada Escitópolis (Ciudad de los escitas) y creció, extendiéndose al sureste hacia Tel Iztaba. La ciudad alcanzó su máximo tamaño y prosperidad durante el período romano-bizantino, cuando se construyó un nuevo centro cívico en el valle al suroeste del tel, rodeado por barrios residenciales; en el período bizantino fue también fortificada con un muro a su alrededor.

En el período árabe temprano, Beit Sheán - Escitópolis declinó; fue destruida por un terremoto en el año 749. Una pequeña fortaleza fue construida por los cruzados en el siglo XII, para controlar los cruces de caminos y proteger al reino contra la penetración musulmana, pero la ciudad nunca fue reconstruida. Sólo una pequeña aldea árabe existió allí en períodos posteriores.


BEIT SHEAN


Los asentamientos más tempranos


Debido a la limitada área excavada, poco se sabe acerca de Beit Sheán en sus primeros períodos. No obstante, es claro por los depósitos de varios metros de altura, que hubo en el lugar continuos e intensivos asentamientos. Los primeros habitantes, del período calcolítico, vivían en cavernas labradas en la roca de la montaña. Viviendas abovedadas, construidas de ladrillos planos de arcilla, aparecieron a comienzos del 3er milenio AEC.

Ha quedado al descubierto la evidencia de una gran aldea de la Edad de Bronce (3er milenio AEC). La aldea se extendía hacia la montaña al este del tel y sus habitantes vivían en amplias casas de muchas habitaciones. Uno de los edificios era una delicada estructura de ladrillos, techada con varas cubiertas con estuco e incluía un gran salón; sus murallas tenían más de un metro de grosor. Este edificio debe haber sido una bodega pública o un granero; fue destruido por un incendio que dejó vigas de madera quemadas y una gran cantidad de granos y legumbres carbonizados. Se encontraron vasijas de greda de alta calidad decoradas en negro y rojo junto a objetos locales de inferior calidad. Esto llevó a los excavadores a suponer que inmigrantes de Anatolia, de la zona noreste y de la región del Mar Caspio se habían establecido en Beit Sheán.

Durante la Edad de Bronce Media (primera mitad del 2o milenio AEC) Beit Sheán declinó, convirtiéndose en un pueblo de poca importancia. En el siglo XVI AEC, se construyó un templo de ladrillos de barro cubiertos con estuco blanco. El templo consistía en tres secciones: una sala de entrada, un salón principal (heijal) y una habitación interior (dvir).


TABLA CRONOLOGICA





Centro administrativo egipcio

Durante la Edad de Bronce Tardía y a comienzos de la Edad de Hierro (siglos XV - XII AEC), Beit Sheán fue una importante ciudad y sirvió, como lo hiciera Meguido, como un centro administrativo del imperio egipcio en el norte de Canaán. Se la menciona frecuentemente en documentos egipcios reales y en inscripciones del reinado de los faraones del Nuevo Reino. El centro administrativo egipcio dentro de la ciudad amurallada incluía una residencia para el gobernador, edificios gubernamentales, un granero real y un barrio residencial para las familias de los funcionarios egipcios. Hallazgos egipcios, y entre ellos estelas reales, atestiguan la importancia de la ciudad como un centro de la administración egipcia.

Los edificios reales en Beit Sheán incluían una sucesión de templos. Estos complejos combinan la construcción cananea con elementos arquitectónicos egipcios, típicos de los edificios monumentales en Egipto mismo. El primer complejo de templos en Beit Sheán fue construido durante el reinado de Tutmosis III, a comienzos del siglo XV AEC. Este consistía en un gran patio, rodeado en parte por salas y habitaciones en las que se encontraron docenas de vasijas de greda egipcias, que fueron traídas como ofrendas rituales. El templo fue modificado en el siglo XIV para incluir un largo patio con un altar. El templo mismo, que consistía en un salón con un altar y una habitación interior con una pequeña celda detrás, estaba en el costado oriental del patio. En este templo se encontró una estela de piedra que representa, en estilo egipcio, figuras paradas frente a un dios sentado, probablemente el dios cananeo Mekal. La inscripción en la estela afirma haber sido dedicada por el escriba egipcio Pa-re-em-heb en memoria de su padre, Mem-ep. Hacia fines del siglo XIV AEC se construyó en Beit Sheán un nuevo templo, con tan sólo unos pocos cambios, y permaneció en uso hasta el siglo XII AEC. Consistía en un gran salón con bancos para ofrendas a lo largo de las murallas, su techo se apoyaba sobre dos columnas de madera que se mantenían sobre bases de piedra. Escaleras en el fondo del salón conducían a un largo y estrecho dvir, 1,5 m. más alto que el salón, con una bimá contra su pared posterior.

Durante este período, se construyó en Beit Sheán una residencia fortificada para el gobernador. Este edificio de ladrillos (23 x 22m.) tenía gruesas paredes. En su salón central, rodeado por los cuatro costados por habitaciones, dos columnas de madera sobre bases de piedra soportaban el techo. En las cercanías, a ambos lados de la calle, había grandes residencias para los funcionarios egipcios. Se encontraron elementos arquitectónicos, tales como dinteles y jambas, con inscripciones de dedicatorias y juramentos solemnes, así como lujosos objetos de estilo egipcio, tales como joyas y objetos de cerámica.

Se encontraron varias estelas de basalto en estilo real egipcio, que datan desde fines del siglo XIII hasta comienzos del s. XII AEC, en uso secundario en templos cananeos del siglo XI AEC. Dos estelas del reinado del Faraón Seti I incluyen su nombre y títulos. La "Gran Estela", el más impresionante hallazgo del período del dominio egipcio en Canaán, describe la victoria de Egipto sobre las ciudades cananeas que se habían rebelado contra él y las menciona por el nombre, incluyendo a Beit Sheán. La "Pequeña Estela" describe la victoria del faraón sobre las tribus que vivían en la región montañosa cerca de la ciudad; entre ellos los Apiru (el nombre de los hebreos bíblicos en los documentos egipcios). Otra estela, del reinado del faraón Ramsés II, enumera los títulos del rey y sus acciones en defensa del débil.

En una colina al norte del tel, se descubrieron los restos de un cementerio del período del dominio egipcio. Decenas de sarcófagos antropomórficos de greda, conteniendo tapas con realistas relieves de los rostros de los difuntos, fueron hallados en las tumbas. Los decorados de las cabezas son similares a los de los guerreros filisteos representados en los relieves de los templos egipcios de la época del reinado de Ramsés III. Expertos consideran que oficiales o soldados filisteos que servían como mercenarios en la guarnición egipcia de Beit Sheán fueron enterrados en estos sarcófagos.

El dominio egipcio sobre Beit Sheán finalizó a mediados del siglo XII AEC, cuando la ciudad fue destruida por un incendio. La decadencia del control egipcio sobre Canaán causó intranquilidad política, y tanto los Pueblos del Mar (con los cuales estaban relacionados los filisteos) y las tribus israelitas entraron en este período en la región.


La ciudad cananea

La Biblia menciona a Beit Sheán como una de las ciudades cananeas que no fueron conquistadas por los israelitas bajo la dirección de Josué (Josué 17:1-12; Jueces 1:27).La ciudad es mencionada nuevamente después de la derrota del ejército israelita del rey Saúl por parte de los filisteos en el Monte Guilboa (al sur de la ciudad), cuando colgaron en los muros de Beit Sheán los cuerpos del rey Saúl y de sus hijos (I Samuel 31:10-12).

A fines del siglo XII y durante el siglo XI AEC, Beit Sheán fue una importante ciudad cananea con una población mixta: cananeos y descendientes de egipcios y filisteos. Durante este período se construyó un par de templos sobre las ruinas del antiguo templo egipcio. El templo sur tenía un gran salón central en el cual dos hileras de tres columnas sostenían el techo a ambos lados y una serie de habitaciones. El templo norte era rectangular y su techo estaba sostenido por cuatro columnas. La estela egipcia descrita anteriormente fue encontrada aquí, en su uso secundario. Hallazgos de estos templos cananeos incluyen varias tarimas de culto, de cerámica. Estas altas tarimas fueron hechas imitando edificios de muchos pisos, con decoraciones antropomórficas y zoomórficas, que incluían serpientes y pájaros. Esta ciudad cananea fue quemada hasta los cimientos a comienzos del siglo X AEC, probablemente cuando fuera conquistada por el rey David.


La ciudad israelita

Beit Sheán es mencionada como una importante ciudad en el quinto distrito administrativo del rey Salomón (I Reyes 4:12). De este período, fueron descubiertos edificios administrativos, uno de ellos, una gran estructura con numerosas habitaciones que indudablemente servía como centro administrativo regional. Esta ciudad fue destruida hasta sus cimientos por Tiglat Pileser III de Asiria cuando conquistó el reino de Israel en el año 732 AEC.


ESCITOPOLIS

Durante los períodos helenista, romano y bizantino, Beit Sheán fue conocida como Escitópolis ("Ciudad de los Escitas", probablemente mercenarios que, como veteranos, se establecieron aquí). De acuerdo con la tradición, la ciudad fue fundada por Dioniso y su niñera, Nisa, fue enterrada allí; se la conoció también como Nisa-Escitópolis.

Se han realizado excavaciones principalmente en el valle al sur y suroeste del tel. Allí quedaron al descubierto las principales calles y edificios públicos del centro urbano de la Escitópolis romano-bizantina y, al sur de ella, ruinas del teatro y del anfiteatro.


El período helenista

Beit Sheán es mencionada en fuentes escritas de los siglos III - II AEC que describen el conflicto entre los ptolomeidas y los seléucidas (herederos del imperio de Alejandro Magno) por el control de la Tierra de Israel, y con referencia a las guerras de los hasmoneos para lograr la independencia del dominio seléucida.

A comienzos del período helenista, la ciudad se encontraba en la cima del tel solamente. Durante el dominio seléucida (siglo II AEC), obtuvo el status de polis (del griego, ciudad). En esta época la ciudad abarcaba a Tel Iztaba (al norte del tel) donde se encontraron ruinas de un área residencial de dicho período. Las casas tenían paredes de ladrillo sobre cimientos de piedra, con habitaciones alrededor de un patio cubierto con losas de piedra; las paredes estaban cubiertas con frescos y estucos, imitando una construcción tallada. Quedaron al descubierto también las ruinas de un gran edificio público con macizos muros, de un metro de grosor, de piedras estucadas.

Escitópolis fue conquistada y destruida por los hasmoneos a fines del siglo II AEC. Un feroz incendio dejó vasijas de cerámica y otros utensilios cubiertos por una gruesa capa de ceniza. Entre los hallazgos se contaron muchas vasijas de greda importadas, incluyendo docenas de ánforas para vino de las islas griegas (especialmente Rodas) con impresiones de sellos en las asas.


El período romano

En el año 63 AEC, el general y triunviro romano Pompeyo estableció de hecho el dominio romano sobre Judea, y Escitópolis tuvo un papel central en la administración del área. Habiendo recibido privilegios especiales, Escitópolis empezó a contar los años desde la obtención del status de polis romana. Era la más grande ciudad de la Decápolis, una liga de diez ciudades helenizadas, nueve de ellas al este del río Jordán. La construcción pública en el nuevo centro urbano de Escitópolis en el valle al sureste del tel empezó en el siglo I EC. Pero se sabe muy poco acerca de los edificios de dicho período, dado que fueron destruidos o incorporados dentro de la masiva obra de construcción del período siguiente.

Durante el reinado de los emperadores Adriano, Antonio Pío y Marco Aurelio en el siglo II (el período de la Pax Romana), el imperio gozó de paz, seguridad y prosperidad económica, tal como lo demuestran los amplios y elaborados proyectos de construcción en las ciudades romanas. Escitópolis fue un ejemplo sobresaliente de esta planificación y construcción a alto nivel. Impresionantes portones fueron erigidos para marcar los límites del área urbana. En el valle al suroeste del tel, se creó un nuevo centro cívico. A lo largo de sus calles principales con columnatas, se encontraban el templo, la basílica, el ninfeo (fuente) y las casas de baño. Al sur de ellas estaban los grandes complejos de entretenimiento: el teatro y el anfiteatro. El antiguo tel servía ahora como acrópolis y el templo principal de la ciudad estaba allí. Desde el Monte Guilboa, a 7 km. al suroeste de la ciudad, se transportaba el agua a la ciudad, por medio de un acueducto.
Los edificios, así como el pavimento de las calles eran de oscura piedra de basalto, característica de la región. Las fachadas de los edificios públicos estaban hechas con la dura piedra caliza traída del Monte Guilboa, al igual que los elementos arquitectónicos tales como columnas y componentes tallados. Algunos edificios estaban decorados espléndidamente con columnas de granito y elementos esculpidos en mármol importado. Los edificios públicos eran financiados por la administración romana y por donantes privados. Entre las ruinas se encontraron inscripciones que honraban a los benefactores de la ciudad, incluidos emperadores y gobernadores romanos.

Muchos de los edificios de Escitópolis resultaron dañados en el terremoto de 363. En el año 409, la ciudad fue nombrada la metrópoli (capital provincial) de Palaestina Secunda, que incluía la Galilea y el norte de Transjordania. La población de la ciudad continuó creciendo, gracias a su importancia administrativa y económica, y su nuevo status llevó también a una obra masiva de reparaciones de los daños causados por el terremoto, así como de restauración y reconstrucción.


El período bizantino

Durante este período (siglos IV - VII), el centro urbano de Escitópolis pasó por muchos cambios. El templo pagano en el centro de la ciudad fue destruido, pero el ninfeo y los baños orientales fueron restaurados y se construyó una nueva gran casa de baños en el sur. La basílica fue convertida en una gran ágora. Algunas de las calles fueron mejoradas con stoas de mosaico, otras fueron angostadas, construyéndose nuevas tiendas a lo largo de ellas. Muchas inscripciones de dedicatorias, encontradas en los edificios restaurados son evidencia de la intervención de la administración provincial en estos proyectos; al parecer los filántropos privados preferían donar su dinero para la construcción de iglesias y sinagogas.

Durante los siglos IV y V el área urbana de Escitópolis creció y se expandió por la planicie alrededor del centro cívico. Ruinas de primorosas mansiones con coloridos mosaicos, como la conocida como la Casa de Leoncio, fueron encontradas en la parte occidental de la ciudad. La población era principalmente cristiana, como lo atestigua el gran número de iglesias; pero restos de una sinagoga judía y una samaritana indican la existencia de comunidades establecidas de estas minorías. Durante este período, Escitópolis fue fortificada con una muralla que incorporó los portones de la ciudad romana. El muro de 2,5 m. de grosor tenía alrededor de 4,5 km. de largo, con muchas torres cuadradas y rodeaba las 160 hectáreas de la ciudad, incluyendo el anfiteatro y los barrios residenciales.

En el siglo VI, con una población de unos 40.000 habitantes, Escitópolis alcanzó su mayor tamaño, y se construyeron áreas residenciales e iglesias también fuera del muro de la ciudad. La densidad de población, la preferencia por una construcción más funcional y la decadencia de la administración imperial y provincial llevaron hacia fines del período bizantino a una pobre mantención de los lujosos edificios romanos y a un deterioro general de la ciudad.


RUINAS DE LOS PERIODOS ROMANO-BIZANTINO


Calles porticadas

Varias calles porticadas, a lo largo de las cuales se encontraban los edificios públicos de la Escitópolis romana, cruzaban el centro cívico a los pies del tel. El ancho de las calles era alrededor de 24 m.; a ambos lados del pasaje descubierto había dos hileras de columnas que sostenían los techos que cubrían veredas elevadas a lo largo de las tiendas. Las calles fueron restauradas en el período bizantino y se encontraron inscripciones en los mosaicos con los nombres de los responsables de la renovación (los excavadores adoptaron estos nombres para denominar las calles).

La calle Silvano cruzaba la ciudad de norte a sur a lo largo de la parte occidental del tel. Al sur de ella había una primorosa columnata de 56 metros de largo. La calle del Valle salía de la calle Silvano. Esta calle porticada, con columnas de 5 m. de altura, continuaba varios cientos de metros hasta Nájal Jarod, sobre el cual se había construido un puente de piedra de 37 m. de largo, sobre tres pilas macizas de las cuales arrancaban dos grandes arcos. Al final de la parte norte de la calle había una monumental puerta con un ancho de 7 m. y techo abovedado.Servía a quienes entraban a la ciudad desde el norte, a lo largo de la calle del Valle hasta el centro. La puerta fue incorporada a la muralla de la ciudad en el período bizantino.

La calle Paladio, otra calle porticada, se extendía desde el teatro hacia el norte 150 m. hasta la calle Silvano, a los pies del tel. La columnata occidental de la calle fue repavimentada en el siglo IV, de acuerdo a la inscripción en un mosaico, durante la gobernación de Paladio, hijo de Porfirio. En el centro de esta columnata estaba la Plaza Sigma (una plaza semicircular en forma de la letra griega sigma), que según la inscripción en un mosaico, fue construida a comienzos del siglo VI. Servía como centro de entretención y para el comercio. La Plaza Sigma estaba pavimentada con losas de piedra y las 12 habitaciones a su alrededor con coloridos mosaicos. El piso de una de las habitaciones tenía un marco redondo con un retrato de Tyche, la diosa patrona de Escitópolis. La corona sobre su cabeza tiene la forma de los muros de una ciudad con sus torres y en sus manos sostiene una cornucopia llena de frutas y una palmera.
La intersección de las calles porticadas del centro cívico de la Escitópolis romana, cerca de la esquina suroccidental del tel, estaba marcada por un gran monumento de 15 m. de altura. Consistía en una plataforma trapezoidal (aprox. 14 x 12 m.) sobre la cual columnas de capiteles corintios sostenían arcos y un friso decorado.


La Acrópolis

En el extremo norte de la Calle Paladio, a los pies del tel, había un monumental propileo con tres entradas. Desde él una escalinata, la vía sacra, conducía hasta la cima del tel, que era la acrópolis de Escitópolis. Un altar con dedicaciones a Zeus Akraios (Zeus de las Alturas - la acrópolis) se encontró a los pies del tel, lo que indica que alguna vez hubo en su cima un templo dedicado a Zeus que dominaba la ciudad. Durante el período bizantino, el templo fue destruido y en su lugar se erigió una iglesia.


La basílica

La basílica civil central de Escitópolis, de 70 m. de largo y 30 m.de ancho, se encontraba al oeste de la intersección de las calles principales. Hileras de columnas con capiteles jónicos formaban pasillos techados a los cuatro costados de un patio abierto. La basílica servía como centro comercial de la ciudad y allí se manejaban también asuntos legales y públicos.

Una gran ágora reemplazó a la basílica durante el período bizantino. Como estaba ubicada entre los edificios romanos existentes, su forma era irregular; estaba completamente rodeada por columnatas. El ágora desempeñaba un papel principal en la vida comercial de la Escitópolis bizantina.


El Ninfeo

Esta fuente pública, ubicada sobre la Calle Silvano junto al monumento, era un edificio muy elaborado con una fachada semicircular - un ábside que daba hacia la calle, con nichos para estatuas. Sobre podios que flanqueaban la estructura había dos pares de grandes columnas acanaladas. El agua del acueducto era traída a la parte de atrás del ninfeo y conducida a través de aberturas en la fachada a una pequeña pileta.
El Templo

Un templo romano se encontraba en la intersección de las calles Silvano y Paladio, probablemente dedicado al culto de Dioniso, el tradicional dios patrón y fundador de la ciudad. Aparentemente también servía para el culto de Nisa, la niñera de Dioniso, quien era considerada también una diosa. El templo fue construido sobre un podio de 20 metros de alto sostenido por una serie de arcos. Se accedía a él desde la plaza a través de una ancha escalinata. En la fachada había un pronaos con cuatro enormes columnas de piedra caliza sobre bases, cada una de las cuales pesaba 25 toneladas. Estas columnas sostenían un gablete decorado. Un pedestal encontrado en la plaza en frente del templo lleva una inscripción en griego con el nombre del Emperador Marco Aurelio (161-180) que empieza: Con buena fortuna. Los habitantes de la ciudad de Nisa Escitópolis El templo fue destruido en gran medida por los cristianos en el siglo IV, pero su hermosa fachada quedó en pie.


La Casa de Baños Oriental

Ubicada en la Calle Silvano al este de la basílica, incluía una sala cuadrada (20 x 20 m.) que servía como frigidario (sala fría) de la casa de baños. La pared y el piso de la sala estaban cubiertos con losas de mármol. En una de sus paredes había una fuente y en las otras paredes había nichos para estatuas. Fragmentos de estatuas, probablemente destruidas en el período bizantino, fueron encontradas en un foso debajo de la casa de baños; son de un joven Dioniso de tamaño natural, una Afrodita desnuda, un emperador vestido con armadura y una Atenea.

La parte principal de la casa de baños contenía habitaciones y salas, incluyendo un caldario calentado por un hipocausto. Una gran letrina, con un patio porticado, tenía hileras de asientos de retrete de piedra y canales de drenaje debajo de ellos.


El Teatro

El monumental teatro de Escitópolis se encuentra en el extremo sur de la Calle Paladio y es el edificio mejor conservado de los tiempos romanos. Las presentaciones consistían principalmente en un entretenimiento ligero como la acrobacia, representaciones y competencias deportivas, aunque también se presentaban obras de teatro.

El teatro, de 110 m. de diámetro, fue construido sobre la ladera del monte y su muralla trasera estaba parcialmente labrada en la roca. Su fachada hacia el tel, donde se encontraba el Templo de Zeus, estaba rodeada de plazas. El teatro tenía 7.000 asientos hechos de piedra caliza, en tres bloques. Sólo la línea inferior de asientos, compuesta por 13 hileras incluida la inferior reservada para dignatarios, quedó completa. Había nueve escalinatas radiales, pero sólo queda el núcleo del bloque del medio. Una hilera de grandes pilastras alrededor de la estructura exterior indica que existía un bloque superior de asientos, del cual hoy en día no queda nada. Ocho pasillos abovedados conducían a los espectadores al interior del teatro. El área semicircular de la orquesta estaba pavimentada con mármol; se llegaba a ella a través de pasillos abovedados que corrían por debajo de los bloques de asientos. El escenario elevado, también pavimentado en mármol, estaba construido sobre una hilera de arcos. El scenae frons, el borde arquitectónico del escenario, tenía 21 m. de alto. El lado que daba hacia los asientos consistía en nichos que tenían estatuas y una hilera de columnas de granito negro y rojo alternadas que sostenían frisos decorados. A lo largo del corredor, detrás del scenae frons, había cubículos para el uso de los actores y los tramoyistas. Tres aberturas en la muralla norte de este corredor permitían un acceso directo desde la Calle Paladio.


El Anfiteatro

El anfiteatro estaba ubicado en la planicie sur del centro cívico romano. Aquí se había construido un hipódromo del cual se sabe muy poco, ya que el anfiteatro romano se construyó sobre su parte occidental. El anfiteatro oval (102 x 67 m.) encierra una arena de 82 m. de largo y 47 m. de ancho. La arena estaba rodeada por una muralla de 3,2 m. de alto, con 10 - 12 hileras de asientos, para 5.000 - 7.000 espectadores. Se han conservado solamente tres hileras de asientos. En el centro del bloque de asientos en la parte norte había una plataforma para dignatarios, una orquesta y los organizadores de los juegos. A los costados este y oeste de esta muralla había aberturas para el acceso directo a la arena; varias piezas a lo largo de la muralla alrededor de la arena pueden haber sido encierros para animales salvajes. Las actuaciones en el anfiteatro probablemente incluían competencias entre gladiadores, caza de animales salvajes, competencias deportivas y más.

Con el dominio bizantino-cristiano en el siglo IV, las actuaciones en el anfiteatro fueron prohibidas. En los siglos siguientes se construyeron viviendas y estructuras industriales y comerciales sobre sus ruinas, y una calle pavimentada de basalto unía este suburbio con el centro de la ciudad. Dos inscripciones en griego señalan que el pavimento fue el generoso obsequio del arconte (título del gobernador provincial) Flavio Orestes (535).


La Casa de Baños Occidental

Al noroeste del teatro, en el extremo sur de la Calle Paladio, se construyó en el siglo IV un gran complejo de casa de baños de 100 m. de largo por 90 m. de ancho. Un monumental propileo (portón) con columnas y frisos esculpidos conectaba la calle con una columnata pavimentada de mosaico y conducía al patio de la casa de baños. El patio estaba rodeado, por tres costados, por amplios pórticos pavimentados con mosaicos o baldosas de mármol de color. Los mosaicos, de acuerdo con una inscripción, fueron reemplazados en 535 por un pavimento de mármol. La casa de baños misma consistía en ocho salas con una pileta abierta y fuentes frente a ella. En su centro había grandes salas calentadas por un hipocausto. Cúpulas de piedra cubrían las salas, los pisos estaban pavimentados con losas de marmol y las paredes estaban decoradas con pinturas. El edificio incluía además dos letrinas públicas. Las muchas inscripciones labradas en la piedra o incorporadas en los pavimentos de mosaico indican renovaciones o cambios realizados por el gobernador provincial. Una adición digna de destacar en el siglo VI fue un ábside construido en el pórtico occidental del patio; éste servía para reuniones públicas.


Una Sinagoga en la Casa de Leoncio

La Casa de Leoncio, llamada así por los excavadores (1964-1972), fue construida en el período bizantino en la parte occidental de Escitópolis. En las excavaciones, sólo quedaron al descubierto unas habitaciones alrededor de un patio, incluida una en la parte sur (7 x 7m.), que había servido como sinagoga. Su colorido piso de mosaico tenía una franja externa decorada con flores y pájaros, alrededor de medallones con animales, creados por una enredadera de parra que salía de un ánfora. El medallón central encerraba una menorá (candelabro) con la palabra shalom (paz). En la habitación se encontraron cuatro inscripciones: una de las dos en arameo menciona a miembros de la sagrada comunidad que contribuyeron a la renovación del edificio; una de las dos inscripciones en griego se refiere a José el posadero, dando crédito a la idea de que la sinagoga era parte de una posada.

Varias habitaciones estaban ubicadas en el costado noroeste del edificio; una de ellas tenía un hermoso piso de mosaico que ilustra escenas de la Odisea: Odiseo atado al mástil de su nave y luchando por resistir la tentación de las sirenas. Una inscripción en griego se refiere a Leoncio y su hermano Jonatán, que donaron el piso de mosaico y querían ser recordados por su acción.


El Monasterio de la Señora María

El Monasterio, fundado en el año 567, se encuentra en Tel Itztaba; fue excavado en la década de 1930. Este edificio, junto a la parte interior de la muralla de la ciudad de Escitópolis, lleva el nombre de una donante mencionada en una de las inscripciones de dedicatoria. El monasterio incluía una iglesia y muchas habitaciones con pisos de mosaico. El mosaico del piso del salón central de la iglesia tiene marcos de diferentes formas y tamaños en los que aparecen animales como leones, camellos, jabalíes y avestruces. En el centro hay un zodíaco con los nombres griegos de los doce meses.


La Sinagoga Samaritana

Esta sinagoga se encontraba también en Tel Itztaba, afuera de la parte norte del muro bizantino de la ciudad. El edificio fue excavado en 1960. Su plano era basilical, con un ábside orientada hacia el noroeste, no hacia Jerusalem. El piso de mosaico tenía motivos florales y geométricos, pero no imágenes humanas o de animales. La alfombra cuadrada frente al ábside muestra un edículo (santuario) soportado por columnas y cubierto con una parojet (cortina). A ambos lados del edículo hay presentaciones idénticas de símbolos de culto: menorá (candelabro), shofar (cuerno de carnero) y una paleta de incienso. Una de las inscripciones en el piso de mosaico es en griego, pero escrita en caracteres samaritanos, lo que llevó a asumir que el edificio era una sinagoga samaritana (ver la página del frente).


BEIT SHEAN - ESCITOPOLIS EN PERIODOS POSTERIORES

Escitópolis cayó bajo dominio musulmán en el año 635 y fue llamada Beisán. La ciudad no fue dañada y su población cristiana vivió junto a los recién llegados musulmanes hasta el siglo VIII, pero durante este período la ciudad decayó y su gloria arquitectónica romano bizantina se perdió y descuidó. Fueron construidos nuevos edificios en las calles mismas angostándolas al nivel de pasajes, y se abrieron tiendas provisionales en las columnatas. Hacia el siglo VIII, la ciudad había llegado a su más bajo punto de deterioro: el mármol fue removido para hacer cal, la Calle Paladio fue bloqueada y la Plaza Sigma fue convertida en cementerio.
El 18 de enero del 749 la ciudad conocida ahora como Beisán fue completameente destruida por un terremoto, según está documentado en fuentes literarias judías. Grandes cantidades de vasijas de greda, metal y vidrio, joyas, monedas de oro y plata y algunos esqueletos fueron hallados en las excavaciones.

En el siglo XII, los cruzados construyeron una pequeña fortaleza al sur del tel, usando piedras retiradas de edificios de la antigua Escitópolis. Después de su derrota a fines del siglo, Beisán se convirtió en una aldea árabe que no tenía ninguna semejanza con la monumental y elegante ciudad que alguna vez fue.

La preservación y restauración de las ruinas del centro cívico de la Escitópolis romano-bizantina fue asumida junto con las excavaciones arqueológicas. Ahora es posible nuevamente caminar a lo largo de las columnatas de las calles del centro cívico, admirar los edificios públicos y visitar el teatro, que ha sido restaurado parcialmente y en el cual nuevamente se presentan espectáculos.

El teatro fue excavado en la década de 1950 por S. Appelbaum. Las excavaciones en Tel Sheán en 1983 fueron dirigidas por Y. Yadín y S. Geva; las efectuadas entre 1989 y 1996 fueron bajo la dirección de A. Mazar en nombre de la Universidad Hebrea de Jerusalem.

Las excavaciones en Tel Iztaba fueron dirigidas por G. Mazor y R. Bar-Natán en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel y por Y. Tsafrir y G. Foerster en nombre de la Universidad Hebrea de Jerusalem.





 



Imagen: El Monasterio de la Señora María












 





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