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Jesucristo, Rey del Universo
Jesucristo

Para prepararse a la Fiesta de Cristo Rey.


Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Catholic.net



OBJETIVO

Renovar nuestra decisión de luchar por Cristo en la Iglesia católica que tiene como fin establecer el Reino de Cristo en la sociedad, por todos los medios lícitos, buenos y evangélicos, y así todos los hombres reconozcan la soberanía de Cristo sobre sus vidas y le tengan como Supremo Jefe.


PETICIÓN

Señor Jesús, Rey Supremo de nuestra Iglesia, ayúdanos a batallar incansablemente por llevar tu mensaje de salvación a todos los hombres, nuestros hermanos; que no nos quedemos tranquilos hasta ver que tú reinas en todos los rincones de este mundo, en cada familia y en cada corazón humano. Permítenos ser soldados de primera fila y nunca permitas que traicionemos o ensuciemos tu bandera con nuestro comportamiento, con nuestras palabras y nuestras acciones.


I.¿CÓMO ES CRISTO, NUESTRO REY?

1. Es un Rey pobre y rico al mismo tiempo: pobre, materialmente.
¿Cómo nació? Pobre, envuelto en pañales en un pesebre de animales. ¿Cómo vivió? Pobre, entre los pobres de Nazaret, con lo esencial y necesario. ¿Cómo salió al apostolado? Pobre, con lo puesto, con una túnica; no tenía dónde reclinar su cabeza; se hospedaba en casa de amigos. ¿A quién elige? A pobres pescadores. ¿Qué predicaba? La pobreza de espíritu, es decir, el desprendimiento de las cosas materiales. ¿Cómo muere? Paupérrimo, sin nada, desnudo. Pero, al mismo tiempo, es rico espiritualmente: estaba revestido de toda la santidad divina, de todo el amor del Padre, de toda bondad, misericordia, mansedumbre y pureza.

2. Es un Rey entregado a la Causa encomendada por el Padre: la causa de la salvación eterna de todos los hombres. Desde la mañana a la noche predicaba, curaba, iluminaba, animaba, consolaba. De ciudad en ciudad. De pueblo en pueblo. ¿Cuándo dormía? ¿Cuándo comía? ¿Cuándo se quejaba? “Yo tengo otra comida...para esto he venido...hay otros pueblos que me esperan...”. ¡Qué Rey tan sacrificado, tan abnegado, tan olvidado de sí mismo! La Causa del Reino era su obsesión, su pesadilla, su ilusión, su tarea. Totalmente entregado las 24 horas. Y todo con inmenso amor de entrega.

3. Es un Rey humilde: Viene en el silencio de una noche, sin gritos, sin campanillas. Vive escondido treinta años en el anonimato de un pueblo oculto, Nazaret. Los milagros que realizaba los ofrecía a su Padre: Él era las manos y el corazón del Padre. Se agachó a lavarnos los pies. Soportó las insolencias y desprecios de los jefes religiosos y políticos de su tiempo que le humillaron, le maltrataron, le desvistieron, le golpearon, le escupieron, le abofetearon, le coronaron de espinas, le clavaron en una cruz y le mataron. Y Él no abría la boca. Como oveja muda era llevado al matadero. Humilde y sin resistencia tiende sus brazos al madero y lleva la cruz y se deja clavar. Todo por mí, para salvarme.

4. Consciente de su Realeza: “Yo soy Rey; Yo para eso he venido” dijo a Pilatos. Pero es distinto a los reyes de aquí abajo. Nuestro Rey sirve, sale de palacio para caminar por nuestros caminos polvorientos y ver las necesidades de cada uno de sus súbditos y así poner soluciones. Nuestro Rey sufre nuestras miserias y dolores y las comparte. Es un Rey especial, porque tiene como trono, la cruz; como cetro, la verdad; como ley, el amor y el perdón; como vestidura, la humildad y la pureza; como corona, una de espinas labrada con todos los pecados nuestros. Su Reinado son las naciones, las familias y cada corazón, donde Él quiere reinar. No quiere que nadie quede fuera de su imperio de amor y paz.


II. ¿QUÉ CLASES DE SÚBDITOS TIENE CRISTO NUESTRO REY?

1. Los fieles:
felices de enarbolar la bandera de Cristo, de servirle, de transmitir su ley y su mensaje. No cambian a Cristo ni por el rey de copas (placer) ni por el rey de oros (dinero) ni por el rey de bastos o de espada (violencia). Dicen “Viva Cristo Rey” con los labios y con la vida.

2. Los infieles: dejaron a Cristo por querer seguir una vida de comodidad, de placeres, sin compromisos. Tienen otros reyes en sus vidas.

3. Los cobardes y mediocres: viven en el ejército de Cristo, pero no luchan, no trabajan, no se esfuerzan. Siguen la ley del mínimo esfuerzo, de la queja continua, del sabotaje y de la mentira.


III. REFLEXIÓN PERSONAL

1. ¿A qué te compromete esta fiesta de Cristo Rey?

2. ¿Estás contento de luchar en el ejército de Cristo, con todo lo que eso supone: disponibilidad, generosidad, valentía, decisión, trabajo constante, renuncias? ¿O preferirías un ejército de Cristo más fácil y placentero, menos exigente?

3. ¿Qué rasgos te impresionan más de la fisonomía de Rey Cristo? ¿Por qué?

4. ¿Realmente te apena y te entristece de que en muchos lugares, en muchas escuelas, en muchas familias y en muchos corazones, todavía Cristo no reina? ¿Qué haces para solucionar este problema?

5.¿Reina ya Cristo en tu inteligencia, es decir, vives con una fe firme, sin dudas, sin vacilaciones y capaz de iluminar tu vida como una antorcha, como una luz?

6. ¿Reina ya Cristo en tu corazón, por el amor y la caridad verdadera hacia todos los hombres, que es mucho más que la mera filantropía y sentimentalismo horizontal?

7. ¿Reina ya Cristo en tu familia, por la armonía, la ayuda mutua, el rezo en familia, el respeto?

8. Pon una oración dirigida a Cristo Rey y salida de tu corazón.








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