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Lugares arqueológicos en Israel

Beer Sheva: Sitios residenciales prehistóricos
Los hallazgos más importantes de la cultura calcolítica de Beer Sheva son estatuillas de marfil


Por: Hillel Geva | Fuente: www.mfa.gov.il



Restos de algunas poblaciones calcolíticas del IV milenio AEC fueron descubiertas a poca distancia entre sí a ambos lados del río Beer Sheva. Las excavaciones fueron efectuadas en 1951-1960 en Beer Matar, Beer Safad y Jorvat Batar. Junto a éste último lugar, se excavó un sitio adicional, Nevé Noy, en 1982.

La singularidad de estos sitios consiste en que cada uno de ellos consta de hasta 10 unidades de viviendas subterráneas, cavadas en los depósitos de loes blando a las orillas del río Beer Sheva. Los lugares se hicieron famosos por los numerosos hallazgos asociados con ellos y esta cultura local fue conocida como la cultura calcolítica de Beer Sheva.

La unidad de vivienda modelo consistía en cámaras subterráneas, redondas u ovoidales, que medían alrededor de 7 x 3 mts. Se accedía a ellas a través de túneles en declive excavados desde hoyos poco profundos en la superficie, que medían unos 3 mts. de diámetro. En opinión de los excavadores, dichos hoyos servían también como patios en los que se desarrollaban las actividades cotidianas, pues contenían una variedad de silos en forma de campana, cuencos y hogares. En las cámaras subterráneas, con nichos de diversos tamaños tallados en las paredes, se encontraron dispositivos de almacenamiento. Había también algunas habitaciones subterráneas más pequeñas, de forma elíptica y conectadas por galerías. El acceso principal a las mismas tenía lugar a través de un pozo cavado a una profundidad de varios metros debajo de la superficie. Pequeños nichos tallados en sus paredes servían para que quienes bajaban o subían apoyaran las manos y los pies en ellos. A raíz del constante peligro de derrumbe, en algunas habitaciones se habían construido soportes de piedra para reforzar los lados, y vigas de madera para sostener el techo.

En estos lugares del río Beer Sheva se encontraron numerosos objetos que indican una desarrollada cultura material. La alfarería de este período es algo primitiva, hecha a mano con arcilla local que contiene mucha arena y ligeramente coloreada. Las vasijas son de formas simples, en algunas ocasiones decoradas con una línea roja. Se encontraron muchos objetos de piedra, incluidos grandes cinceles y hachas, así como utensilios de pedernal tales como raspadores, barrenos, cuchillos, hoces y algunas flechas, y puntas de lanzas.

Los objetos de basalto despiertan interés, porque el material era llevado desde una distancia considerable. Resultan notables los cuencos cónicos de base plana, de excepcional calidad. Sus lados estaban pulidos y tenían cincelados diseños de espinapez. Objetos de cobre de uso cotidiano tales como hachas, cinceles y punzones eran fabricados por los habitantes del lugar; el cobre era probablemente importado de Edom, en Transjordania. Los yunques de piedra para machacar el metal y los hogares con escoria indican que en esos lugares se desarrollaban actividades metalúrgicas.

Los hallazgos más importantes de la cultura calcolítica de Beer Sheva son estatuillas de marfil. Evidencias de talleres locales sugieren que eran fabricadas allí mismo, con materia prima importada. Entre las figurillas hay algunas de más de 30 cms. de alto; la calidad de la artesanía es llamativa, con gran atención puesta en los detalles anatómicos. Algunas estatuillas son particularmente largas y delgadas, con los brazos tendidos hacia abajo, a lo largo del cuerpo; numerosos orificios perforados en las mejillas y mentones indican que se les insertaba cabello para asemejar el vello facial.

Los arqueólogos creen que estas viviendas subterráneas constituían una respuesta parcial a las altas temperaturas que predominan en el Valle de Beer Sheva. La población consistía en varias familias, seminómadas, dedicadas a una agricultura incipiente y a la domesticación de animales, un estilo de vida que permitía los asentamientos permanentes.

Los hallazgos demuestran que los cereales (trigo y cebada) y las legumbres eran ingredientes importantes de su dieta. Los sobrantes de comida eran almacenados en los silos de las viviendas subterráneas. Se criaban cabras y ovejas, tal como lo evidencian los huesos hallados, pero la carne de cacería ocupaba un lugar secundario en la dieta.

Se supone que en los meses de verano los rebaños eran conducidos en busca de tierras de pastoreo y que retornaban a los lugares de residencia al principio del invierno. Durante esas migraciones, los habitantes sellaban el acceso a sus viviendas con tierra y piedras, dejando en ellas los objetos que no necesitaban en sus recorridos. Obviamente, algunos no regresaban nunca, por lo que algunas habitaciones permanecieron bloqueadas; otras se llenaron de cieno o quedaron sepultadas por los derrumbes.

Las excavaciones de 1951-1960 fueron llevadas a cabo por J. Perrot en nombre de la Misión Arqueológica Francesa en Israel; las de 1952-1954, por M. Dothán, en nombre del Departamento de Antigüedades de Israel (hoy, la Autoridad
de Antigüedades de Israel); las de 1982, por I. Eldar e Y. Baumgarten en nombre de los Estudios Arqueológicos de Israel




 





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