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Se malgastan los recursos contra el sida, afirman Clinton y Gates: la “mejor estrategia” es la preve
Relaciones sexuales más tardías, evitar la promiscuidad y fomentar la fidelidad, tres cambios en la conducta de los jóvenes que han reducido el VIH en África


Por: Juan Francisco Jiménez Jacinto | Fuente: ForumLibertas



Austria ha acogido la 18º edición de la Conferencia Internacional contra el Sida donde personalidades mundiales como el ex presidente estadounidense Bill Clinton y el magnate filántropo Bill Gates han coincidido en afirmar que la enfermedad requiere el desarrollo de políticas de prevención que se basen en la conducta y no tanto en el envío masivo de preservativos y contraceptivos. Además, ambos han denunciado el malgasto innecesario que sufre la partida económica destinada a la lucha mundial contra el VIH.

En palabras del fundador de Microsoft, hoy más que nunca es necesario “obtener el máximo rendimiento para cada dólar invertido” para, según él, “empezar a escribir el final de la historia”. Y es que la crisis también hace flaquear las donaciones en la lucha contra la enfermedad. Para ello, Gates cree que el final del sida requiere “desarrollar políticas de prevención baratas, eficaces y fáciles de aplicar”.

Un ejemplo de la siniciativas sugeridas por el millonario es la circuncisión masculina que reduce casi en un 60% el riesgo de contagio del virus del VIH por vía heterosexual. “Tenemos que hacer las cosas mejor, más rápido y con menos coste. Seguir haciendo lo mismo no es suficiente”, añadió Clinton a las palabras de su compatriota, ya que el dinero que se malgasta “pone en riesgo vidas”. El demócrata se refería así a los numerosos informes en los que invierten organizaciones sin consecuencias positivas.

Clinton coincidió en afirmar que la “mejor estrategia” a la vez que “la más barata” es la prevención. Y cuando se habla de prevención se deben tener en cuenta los éxitos de algunos países africanos como Uganda que apostaron por políticas de patrones de conducta sexual ligados a la fidelidad, la castidad o la abstinencia con resultados excelentes.

El modelo de Uganda, el más exitoso

Edward Green, el máximo experto en Sida de la universidad de Harvard, ya afirmó en 2009 que existe “una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida”.

Edward Green opinó entonces que el modelo en la lucha contra el Sida sigue siendo el escogido por Uganda que en los años 80 inició una campaña que fomentaba la monogamia entre parejas bajo el lema “quédate con tu pareja o sé fiel”. Green constató como en el país africano los programas “han intentado modificar los comportamientos sexuales a un nivel más profundo”.

Según la OMS, Uganda tiene el descenso más espectacular de infectados por el Sida ya que pasó de tener 1.100.000 enfermos en 2001 a 940.000 en 2007, pero si constatamos el porcentaje de los últimos 17 años pasa de casi un 14% a un 5,4%. Uganda no basó su estrategia en la lucha contra el sida en el uso del preservativo sino en el rescate de la familia tradicional africana.

“Los programas patrocinados por los más importantes donantes no han promovido la monogamia, ni siquiera la reducción de diferentes parejas. Es difícil entender por qué”, denunciaba Green que lo ejemplificaba así: “Imagínese que se pusieran sobre la mesa 15 millones de dólares para luchar contra el cáncer de pulmón. Sin duda tendríamos que estudiar el comportamiento de los fumadores: consejos para dejar de fumar, o al menos reducir los cigarrillos al día”.

El sida, un problema cultural

Y es que el sida, encierra un problema cultural que tiene objeto en el comportamiento sexual de las sociedades. Esto queda demostrado por el hecho de que ONUSIDA (el brazo de la ONU para la gestión de sus recursos contra la enfermedad) haya reconocido el descenso de la enfermedad en los últimos años en 15 países africanos debido a la iniciación sexual tardía y el retraso de la primera relación sexual.

La población joven era, hasta ahora la más sacudida por la enfermedad, sin embargo, gracias a la modificación de las pautas de conductas sexuales, países como Boswana, Costa de Marfil, Etiopía, Kenia, Malawi, Namibia o Zimbawe han podido reducir el impacto del sida en la población.

“Los jóvenes han demostrado que pueden ser agentes del cambio en la revolución de la prevención”, afirma un informe de Naciones Unidas que insiste en que “un cambio está ocurriendo en la gente joven de todo el mundo, especialmente en partes del África subsahariana”.

El director de Programas de Médicos del Mundo apuntala las afirmaciones de la ONU con una sólida afirmación: “Trabajar en sida no sólo significa repartir condones y decir cómo se usan, hay que formar íntegramente a la persona: el éxito es resultado de todo un trabajo de educación”.

ONUSIDA ya reconoció en marzo de 2009 que “el inicio más tardío de la vida sexual y la fidelidad entre las parejas” son parte de las acciones preventivas para evitar el contagio del virus del VIH. El organismo insistió en el uso del preservativo aunque constató que “no existen fórmulas mágicas” por lo que admitió la necesidad de tomar en cuenta “patrones de conducta” como la fidelidad y el inicio tardío de las relaciones sexuales.

De hecho, las pautas reconocidas como las más fiables a la hora de la prevención del contagio del Sida son las divulgadas por la OMS y la antigua Administración Bush conocidas como el “ABC” (Abstinence, Being faithful and using Condoms –“abstinencia, ser fiel y usar condones”-) de ello se hizo eco la revista científica The Lancet en 2004.

Conductas de riesgo… aumento de contagios

Los estudios demuestran que conductas riesgosas ligadas a la promiscuidad como los intercambios de pareja provocan un mayor contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS). En 2010 un equipo de investigadores holandeses ha llavado a cabo un trabajo en el que compara la prevalencia de infecciones como la clamidia, la gonorrea o e VIH en swingers y en otros grupos considerados de riesgo como las prostitutas o los círculos homosexuales.

La investigación se realizó entre 2007 y 2008 en tres clínicas de enfermedades de transmisión sexual en South Limburg (Países Bajos). El Servicio Público de Salud de este lugar ofrece pruebas gratuitas de detección de ETS y, desde 2007, registra sistemáticamente a aquellos pacientes que reconocen ser swingers, al igual que se hace con otros colectivos de riesgo. De las casi 9.000 consultas que se atendieron durante el año de estudio, el 12% correspondió a aficionados al intercambio de parejas con una edad media de 43 años. Así vieron que la infección por clamidia y gonorrea, medidas de forma combinada, afectó al 14% de los hombres que se acuestan con otros y después de ellos, el segundo grupo más vulnerable, fue el de los swingers.

Asimismo, el equipo destaca que la edad es un factor que juega en contra del intercambio de pareja. Mientras que la prevalencia de ETS disminuye en los heteresoxuales a medida que cumplen años y permanece estable en los colectivos de HSH y prostitutas; en el caso de los swingers, se dispara. Más de la mitad de los diagnósticos (el 55%) realizados en pacientes mayores de 45 años correspondió a personas que practicaban esta práctica sexual del intercambio.

Otro dato que demuestra el riesgo de contagio ligado a conductas promiscuas es el hecho de que el sida haya repuntado entre los jóvenes occidentales con muchas parejas sexuales. El presidente de la Fundación Mundial de Investigación y Prevención del Sida y uno de los descubridores del virus causante de esta enfermedad, Luc Montagnier, asegura que en los países desarrollados puede volver a surgir “un nuevo repunte de epidemia” entre la población joven que mantiene “muchas parejas sexuales”, como ha advertido durante su intervención en el III Foro Novartis de Excelencia, celebrado en Madrid.

Según reporta el Comité Independiente Anti-Sida (CIAS), para este experto, que ha recibido diferentes galardones -incluido el Príncipe de Asturias en el año 2000 y el Nobel de Medicina en 2008- por haber sido el primero en identificar el VIH, la prevención sigue siendo la principal herramienta para combatir una enfermedad que “ha conseguido cronificarse pero no curarse”.

En este sentido, asegura que existen dos tipos de epidemias del sida bien diferenciadas, una de ellas en los países desarrollados donde, “aunque no se ha extendido mucho”, sigue habiendo unos grupos de riesgo con los que es necesario incrementar la labor de concienciación sobre las principales vías de contagio del VIH.

“El comportamiento es muy importante”, ha reconocido este investigador francés, que lamenta que muchos jóvenes mantengan muchas parejas sexuales con el riesgo de infección que ello supone.
 





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