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El desarrollo debe estar centrado en la persona
El arzobispo Tomasi afirmó que "el desarrollo no es solo una cuestión de eliminación de la pobreza material, sino también de principios y valores que guían las economías y las sociedades en todos los países


Por: . | Fuente: VIS



CIUDAD DEL VATICANO, 25 SEP 2009


El arzobispo Silvano Tomasi, C.S., observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas e Instituciones Especializadas, intervino el pasado 22 de septiembre en Ginebra durante la XII sesión ordinaria del Consejo de los Derechos del Hombre.

El arzobispo Tomasi afirmó que "el desarrollo no es solo una cuestión de eliminación de la pobreza material, sino también de principios y valores que guían las economías y las sociedades en todos los países, independientemente del nivel de ingresos per-capita".

"Mi delegación -dijo- observa con interés la labor de la Task Force encaminada a la creación de una lista de criterios de derecho al desarrollo y de subcriterios de acción en torno a tres componentes principales: el desarrollo centrado en el ser humano, un ambiente posible y justicia social e igualdad".

El observador permanente de la Santa Sede subrayó que "en el contexto del proceso de desarrollo, la persona no es solo un receptor de ayuda, sino también el actor real de su desarrollo integral y de las relaciones entre las personas y los pueblos". Como señala Benedicto XVI en su reciente encíclica "Caritas in veritate", "el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social".

Tras poner de relieve que "el factor cultural del derecho al desarrollo (...) no es completo si no incluye las dimensiones espirituales y éticas de la persona", dijo: "Esas dimensiones cualitativas deben reflejarse entre los criterios centrados en el ser humano de este derecho al desarrollo".

"Los Estados -continuó- deben remover los obstáculos al desarrollo debido a la violación de los derechos humanos y la comunidad internacional debe apoyar el proceso de desarrollo, especialmente en los países más pobres. En este sentido, el principio de subsidiaridad es especialmente importante. La solidaridad y la subsidiaridad pueden ser complementarias".

El arzobispo Tomasi terminó asegurando el apoyo de su delegación a "la adopción del criterio de justicia social e igualdad, que conlleva imperativos morales para la protección de los derechos humanos y para una división justa de beneficios del desarrollo, que incluya, entre otros, el acceso al alimento, a la educación, al hogar, a la educación, a la salud y al empleo".







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