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La eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento
La verdadera respuesta no puede ser la de provocar la muerte, por ‘dulce’ que sea, sino testimoniar el amor que ayuda a afrontar el dolor y la agonía de modo humano


Por: . | Fuente: Fides



Ciudad del Vaticano


El domingo 1 de febrero, antes de recitar la oración mariana del ángelus con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Santo Padre Benedicto XVI ha recordado que en las celebraciones dominicales de este año litúrgico, la liturgia propone el Evangelio de san Marcos, del cual una característica peculiar es el llamado "secreto mesiánico", esto es, el hecho de que Jesús no quiere que se sepa de momento, fuera del grupo restringido de discípulos, que Él es el Cristo, el Hijo de Dios. "Sabe en efecto - ha explicado el Papa - que para liberar a la humanidad del dominio del pecado, tendrá que ser sacrificado en la cruz como un auténtico Cordero pascual. El diablo, por su parte, trata de distraerle para desviarle hacia la lógica humana de un Mesías poderoso y lleno de éxito. La cruz de Cristo será la ruina del demonio, y por este motivo Jesús no deja de enseñar a sus discípulos que para entrar en su gloria debe sufrir mucho, ser rechazado, condenado y crucificado, pues el sufrimiento forma parte de su misión”.


Sufriendo y muriendo en cruz por amor, Jesús ha dado sentido a nuestro sufrimiento, "un sentido - ha continuado el Pontífice - que muchos hombres y mujeres de todas las épocas han comprendido y han hecho propio, experimentando serenidad profunda incluso en la amargura de duras pruebas físicas y morales". Recordando luego el Mensaje de los Obispos italianos con ocasión de la Jornada por la Vida, sobre el tema "la fuerza de la vida en el sufrimiento", que se celebra en Italia el primer domingo de febrero, Benedicto XVI ha afirmado: “Me uno de corazón a sus palabras, en las que se experimenta el amor de los pastores por la gente, y la valentía para anunciar la verdad, el valor para decir con claridad, por ejemplo, que la eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento, una solución que no es digna del hombre. La verdadera respuesta no puede ser la de provocar la muerte, por ‘dulce’ que sea, sino testimoniar el amor que ayuda a afrontar el dolor y la agonía de modo humano. Podemos estar seguros: ninguna lágrima, ni de quien sufre ni de quien está a su lado, se pierde ante Dios”.

Después del ángelus el Santo Padre ha recordado que en la fiesta litúrgica de la Presentación de Jesús en el Templo, el 2 de febrero, se manifiesta la consagración de Jesús a Dios Padre y, ligada a ella, la de Maria Virgen". En esta fiesta muchas personas consagradas emiten o renuevan sus votos, por ello, Juan Pablo II quiso que la solemnidad se convirtiera en la "Jornada de la Vida consagrada". La tarde del 2 de febrero tendrá lugar el encuentro del Papa, en la Basílica de San Pedro con los consagrados y consagradas presentes en Roma, y por tanto Benedicto XVI ha invitado a todos "a dar gracias al Señor por el precioso don de estos hermanos y hermanas nuestros, y a pedirle, por intercesión de la Virgen, muchas nuevas vocaciones, en la variedad de los carismas que conforman la riqueza de la Iglesia"

 





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