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El valor de la jurisprudencia rotal en la administración de la justicia en la Iglesia
La valoración objetiva de los hechos, a la luz del Magisterio y del derecho de la Iglesia, constituye un aspecto muy importante de la actividad de la Rota Romana


Por: . | Fuente: VIS



CIUDAD DEL VATICANO, 26 ENE 2008

Como es tradicional por estas fechas, Benedicto XVI recibió hoy en audiencia al decano, a los prelados auditores, oficiales y colaboradores del Tribunal de la Rota Romana, con motivo de la inauguración del año judiciario.

Al inicio de su discurso, el Santo Padre afirmó que la conmemoración, este año, del primer centenario del restablecimiento de este Tribunal Apostólico, sancionado por San Pío X en 1908 con la Constitución apostólica "Sapienti consilio", era una buena ocasión para reflexionar sobre "el valor de la jurisprudencia rotal en la administración de la justicia en la Iglesia".

El Papa subrayó que "cualquier sistema judiciario debe tratar de ofrecer soluciones en las que, junto a la valoración prudente de los casos se apliquen los mismos principios y normas generales de justicia. Solo de este modo, se crea un clima de confianza en la labor de los tribunales, y se evita la arbitrariedad de los criterios subjetivos".

"Las consideraciones anteriores -dijo- se pueden aplicar perfectamente también a los tribunales eclesiásticos. (...) La exigencia de unidad en los criterios esenciales de justicia y la necesidad de poder prever razonablemente el sentido de las decisiones judiciarias, es un bien eclesial público de especial relieve para la vida interna del Pueblo de Dios y para su testimonio institucional en el mundo".

Tras poner de relieve que "todas las sentencias se deben fundar siempre en los principios y en las normas comunes de justicia", el Santo Padre señaló que "esta necesidad, común a todo ordenamiento jurídico, tiene un valor específico en la Iglesia, en la medida en que están en juego las exigencias de la comunión, que implica la tutela de lo que es común a la Iglesia universal, confiada de modo peculiar a la autoridad suprema y a los órganos que "ad normam iuris" participan en su sacra potestad".

Benedicto XVI subrayó que el Tribunal de la Rota ha realizado un trabajo notable en el ámbito matrimonial en estos cien años y sigue teniendo la "ardua tarea, que influye mucho en el trabajo de todos los tribunales, de decidir si existe o no la realidad matrimonial, que es intrínsecamente antropológica, teológica y jurídica".

"El derecho -continuó- no se puede reducir a un mero conjunto de reglas positivas que los tribunales están llamados a aplicar. El único modo para fundar sólidamente la obra jurisprudencial consiste en concebirla como verdadero ejercicio de la "prudentia iuris", de una prudencia que está lejos de la arbitrariedad o el relativismo. (...) Solo de este modo, las máximas jurisprudenciales adquieren su verdadero valor, y no se convierten en una colección de reglas abstractas y repetitivas, expuestas al riesgo de interpretaciones subjetivas y arbitrarias".

"Por eso -añadió-, la valoración objetiva de los hechos, a la luz del Magisterio y del derecho de la Iglesia, constituye un aspecto muy importante de la actividad de la Rota Romana, e influye mucho en el trabajo de los ministros de justicia de los tribunales de las Iglesias locales".

El Papa hizo hincapié en que gracias a esa obra, "en las causas de nulidad matrimonial, la realidad concreta es juzgada objetivamente a la luz de los criterios que reafirman constantemente la realidad del matrimonio indisoluble, abierta a todos los hombres y a todas las mujeres según el designio de Dios creador y salvador".

Debido al carácter universal de la Iglesia y a la diversidad de culturas jurídicas en las que trabaja, "existe siempre el riesgo -dijo- de que se formen "jurisprudencias locales" cada vez más distantes de la interpretación común de las leyes positivas e incluso de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio". En este sentido, el Santo Padre expresó el deseo de que "se estudien los medios oportunos para que la jurisprudencia rotal sea cada vez más claramente unitaria y que sea accesible a todos los agentes de la justicia, de manera que se hallen aplicaciones uniformes en todos los tribunales de la Iglesia".

Benedicto XVI afirmó que el valor de las intervenciones del magisterio eclesial sobre las cuestiones jurídicas matrimoniales y los discursos del Romano Pontífice a la Rota Romana "se deben entender en esta óptica realista. Se trata de una guía inmediata para el trabajo de todos los tribunales de la Iglesia en cuanto que enseñan con autoridad lo que es esencial sobre la realidad del matrimonio".

Al final de su discurso, el Papa alentó a los miembros del Tribunal de la Rota Romana a que este centenario sea una ocasión para vivificar sus esfuerzos, "con un sentido eclesial de la justicia cada vez más profundo, que es un verdadero servicio a la comunión salvífica".
 





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