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Dios y los medios de comunicación
El mundo de los medios de comunicación es contemplado por el P. Felipe Santos quien nos habla de cómo podrían formentar los valores cristianos si son puestos al servicio de Dios.


Por: P. Felipe Santos sdb | Fuente: .



La realidad que nos envuelve en estos últimos años, está teñida y entretejida por un continuo bombardeo de mensajes que terminan, muchas veces, por condicionar al hombre.

El mundo de los medios de comunicación, desde el cine a la TV, va siempre a la caza y a la búsqueda de sensaciones, de algo que atraiga la atención del hombre, la mujer, el joven y el niño sin dejarlos libres ni un momento durante las 24 horas del día, si fuera posible.

El hombre de nuestros días parece que siente miedo de estar solo: tiene miedo del silencio, el vacío del silencio. Es como si alguien quisiera impedirle permanecer solo consigo mismo.

Al mismo tiempo, sin embargo, el ser humano siente fastidio ante este bombardeo. Es como si se rebelase contra estos medios que tienden a esclavizarlo con todo lo que le ofrecen estos poderosos señores tecnológicos.

Por eso, se observan en el mundo espacios y movimientos de meditación trascendente.

Algunos provienen de Asia y tienen éxito gracias al deseo innato de silencio, espacio en el que el hombre se encuentra consigo mismo, con los otros y con Dios. Es un intenso deseo de no querer encerrarse horas y horas ante los mensajes que le proporcionan los medios de masas.

En una sociedad bastante descristianizada, se percibe una cierta tendencia a perderse en la jungla de lo simplemente material. Y, sin embargo, en el hombre hay un valor moral y religioso que habitan en el santuario de su corazón Existe, queramos o no, en lo profundo del corazón humano el deseo de "un más allá de lo material y del consumo".

En una sociedad que ensalza el valor material, la persona se interroga a sí misma y quiere encontrar respuestas en valores fundamentales que le den consistencia y sentido a su vida.

En medio de conflictos, violencias e injusticias las personas auténticas optan por los valores de la paz, la solidaridad y la justicia. ¡Magnífico! Así debe ser. El corazón protesta contra una concepción de vida basada únicamente en el bienestar, el consumo, el hedonismo y otros "ismos". Lo que dignifica la vida es lo maravilloso, lo sublime y lo grande. Y por este universo circula la fuerza de la fe que es, en definitiva, la que trabaja y transforma al hombre.

Durante mucho tiempo, aparecerá esta sección que he titulado FE y MCS. Estas palabras intentan hacerte ver la realidad en la que vives.

No huyas de ella. Transfórmala. Ese es el reto de la fe. Contra los medios de masas, una buena receta: ser espectador crítico desde el prisma de la fe.


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