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Hoy se ha banalizado la sexualidad y no se reconoce la grandeza del ser humano
Presentación del proyecto ‘Aprendamos a Amar’, que pretende facilitar las herramientas didácticas necesarias para promover una educación afectiva y sexual basada en una noción integral de la persona y de su dignidad


Por: . | Fuente: An?sis Digital



El Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo acogió ayer la presentación del proyecto ‘Aprendamos a Amar’, impulsado por la Fundación Desarrollo y Persona. Se trata de un proyecto que pretende facilitar las herramientas didácticas necesarias para promover una educación afectiva y sexual basada en una noción integral de la persona y de su dignidad. Participaron en el acto el obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Plá, el director del Instituto CEU de Estudios de la Familia, Elio Gallego, el catedrático de Teología Moral de la Facultad de San Dámaso, Juan José Pérez Soba, y la directora de la Fundación Desarrollo y Persona, Nieves González Rico


Comenzó interviniendo monseñor Reig Plá, quien abordó la importancia de provocar el concepto de “amar”, que es, según explicó, “lo más específicamente humano”. En este sentido, se preguntó: “¿Qué es lo que más necesitan los españoles? ¿Qué es lo que está reclamando su corazón? ¿Dónde sufren más heridas?” Y respondió que estos libros, con estos materiales, dan respuesta a ello: “Es –declaró- aprender a amar, lo más decisivo de las personas, lo que reclama nuestro corazón, amar y ser amado”. “Si uno fracasa en esto, fracasa en lo más importante”, manifestó.

Asimismo, comentó que nuestra sociedad es “altamente inconsciente” de lo que significa fracasar en lo primordial y advirtió que, desde hace años, se reduce el impulso del ‘eros’ a los sentimientos. Para monseñor Reig Plá, “se piensa que el amor es la satisfacción de los propios impulsos primarios y se acusa a la Iglesia de querer eliminar el ‘eros’”. Sin embargo, aclaró que “no es verdad” sino que lo que persigue es “anunciar que el hombre ha sido pensado para la lógica del don y el escalón principal es poseerse”. Así, afirmó que “hay que ser libre para poder amar”.

Sin embargo, alertó de que hoy “estamos impulsados por un reduccionismo del amor, se ha banalizado la sexualidad y no se reconoce la grandeza del corazón humano”.

Declaró que “Occidente y el mundo en general tiene una decadencia por falta de amar, espíritu y de dinamismos inteligentes”, tal y como nos lo recuerda el Papa en su encíclica “Caritas in veritate” sobre la necesidad de recuperar el espíritu. Sobre ello, advirtió de los fracasos en los proyectos de amar hoy. “No hay reacción ante este tema”. “La Iglesia no puede estar como espectadora: dejar desarmados a los profesores, a los padres ante la educación de sus hijos…”

Por su parte, Pérez Soba destacó que estos materiales ayudan a aprender a amar pero que “la mejor lección nos la da Jesús”. A su juicio, no pueden darse relaciones personales sin amor y puso como ejemplo a Juan Pablo II, quien con 20 años perdió a todos los miembros de su familia. “Experimentó –prosiguió- el amor humano como fuente de libertad, una libertad fundamental, generadora de cultura”. Y consideró que es un aspecto fundamental para que “nuestra sociedad entienda que aprendiendo a amar, estamos generando una cultura nueva”.

Recordó que esta nueva cultura es lo que motiva el modo de actuar de Juan Pablo II ante grandes acontecimientos como el Concilio Vaticano II y la revolución sexual. “La libertad generada desde el amor cristiano es la misión de la Iglesia”, explicó y añadió: “No se puede dar sin la familia, quien puede enseñar a responder a la revolución sexual”.

Comentó, también, que este material es significativo de cara a la celebración el próximo mes de agosto de la Jornada Mundial de la Juventud y es “esencial para la tarea educativa”. Por ello, expresó que “se puede hablar de la sexualidad como la entendemos los cristianos, de un modo que es fascinante para cualquier hombre. Revelar un secreto que resulta luminoso para toda la sociedad. Es principio y cauce de evangelización y una manifestación de la comunión eclesial”.

Participo, además, Elio Gallego y Nieves González, quienes abogaron por una educación basada en el amor, que aprendan a amar y ser amados.





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