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Combatir la pobreza, construir la paz
La carencia de los bienes necesarios para que todo hombre y mujer puedan llevar una vida ajustada a su dignidad de personas engendra injusticias que favorecen o agravan los conflictos


Por: . | Fuente: análisis digital



12/12/2008

Este fenómeno de alcance global, supera la simple dimensión económica. Insistir en ello, como la Doctrina Social de la Iglesia lleva haciendo desde hace más de un siglo, es el objeto del Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del próximo 1 de enero de 2009.

En plena crisis económica y financiera mundial, y cuando todavía resuenan los ecos de la celebración del 60 Aniversario de la Declaración Universal de Derechos, Benedicto XVI retoma una enseñanza clásica del magisterio social de la Iglesia: la ley natural inscrita en el corazón de todo ser humano debe y puede inspirar un código ético común capaz de promover el bien de la humanidad en su conjunto.

Este código sustentado en la dignidad inviolable de todo ser humano debiera regir el funcionamiento de las instituciones económicas y financieras internacionales, aunque más aún, debiera hacer posible que los pueblos más pobres adquieran plena conciencia de sus capacidades, de sus derechos, y sobre todo de sus responsabilidades.

Ésta es, a día de hoy, la nueva cuestión social. La pobreza se ha hecho mundial y la globalización, moralmente gestionada, es una oportunidad para poner todos los recursos disponibles que el mundo genera al servicio de todo el hombre y de todos los hombres.





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