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Benedicto XVI en Gran Bretaña
Aspectos mediáticos y lo más destacado de sus discursos


Por: Jorge Enrique Mújica | Fuente: Catholic.net



The Herald, The Sun, The Independent, The Guardian, The Sunday Times y The Sunday Telegraph, entre otros, se rinden ante el Papa de las sorpresas y ante el recibimiento y acogida que le brindó el pueblo británico
Jorge Enrique Mújica, LC


“Multitudes reciben al Papa”, fue uno de los primeros titulares de la BBC de Londres. The Times ponía un significativo “Benedicto XVI, bienvenido a Gran Bretaña”. “Vino, vio y conquistó”, fue el encabezado del escocés The Herald. The Sun, The Independent, The Guardian, The Sunday Times y The Sunday Telegraph también se rindieron ante el Papa de las sorpresas y ante el sorprendente recibimiento y acogida del pueblo británico al obispo de Roma.

The Daily Telegraph reconoció el fenómeno Ratzinger en una editorial que decía: "Ha ocurrido algo inesperado: el público británico escucha con curiosidad y respeto genuino al Papa. Católicos y no católicos reconocen que el líder espiritual más influyente del mundo está aquí para dar un mensaje no sólo al Reino Unido, sino también a una audiencia internacional. […] Sus puntos de vista, contrario a las predicciones de muchos comentaristas, no caen en saco roto".

Imposible mentir. Las imágenes los decían todo. Y lo que decían las imágenes era que miles de personas se congregaron por horas en torno a los lugares que visitaría o por los que pasaría Benedicto XVI para verlo y estarle cercanos.

Incluso el tan “temido” reportaje televisivo de la BBC sobre el tema de los abusos no fue precisamente tal. Y es que, a diferencia de otras emisiones de esta misma cadena, esta vez mostró opiniones contrapuestas, es decir, no sólo “ataques” contra la Iglesia sino incluso la voz y acción de la misma Iglesia contra la pederastia.

Las noticias referentes al Papa ocuparon unánimemente las portadas de periódicos, portales, radios y televisiones del Reino Unido. Durante los días de la visita, un sencillo ejercicio de acceso a websites ordinariamente hostiles, como el de The Guardian (que no es precisamente la panacea de la fe cristiana), ponía de manifiesto en la red lo que ya en las calles sucedía: los lectores deseaban saber acerca de la actividad y palabras del ilustre huésped católico.

La particular importancia y trascendencia de los medios del Reino Unido –una realidad que reconoce Benedicto XVI– quedó evidenciada en una parte del discurso durante el encuentro con la reina Isabel en el palacio escocés de Holyroodhouse: “[…] Dado que sus opiniones tienen una audiencia tan amplia, los medios de comunicación británicos tienen una responsabilidad más grave que la mayoría y una mayor oportunidad para promover la paz de las naciones, el desarrollo integral de los pueblos y la difusión de los auténticos derechos humanos”.

El tema de los medios de comunicación fue uno de los puntos abordados en los diferentes encuentros y discursos, pero no fue el único ni el central. Ya en la entrevista a los periodistas durante el vuelo de Roma a Gasglow quedaron sobre la mesa las líneas esenciales a tratar y las motivaciones fundamentales de este viaje de Estado y apostólico de Benedicto XVI, el segundo de un Papa, a 28 años de la histórica visita de Juan Pablo II, en 1982.

Se puede decir que los cuatro días de estancia del Vicario de Cristo en las islas británicas se desarrollaron en cuatro círculos o etapas: 1) el encuentro con el mundo secular, 2) el encuentro con los líderes de religiones no cristianas, 3) el encuentro con los líderes cristianos, especialmente anglicanos –en el marco ecuménico–, y 4) el encuentro con los católicos que en el país visitado superan los cinco millones, de entre una población de 59 millones de habitantes.

1. El encuentro con el mundo secular: la religión, garantía de libertad y respeto

Posiblemente fue el momento más esperado por el mundo político (estuvieron presentes la mayoría de los miembros de las dos Cámaras del Parlamento), diplomático e intelectual inglés. La presencia de más de 1.800 personas, entre las que se encontraban antiguos premier como Margaret Thatcher, John Major, Tony Blair y Gordon Brown, puso de manifiesto la trascendencia del discurso del viernes 17 de septiembre.



Westminster Hall, la sala donde en 1535 fuera condenado a muerte santo Tomás Moro, fue el lugar donde Benedicto XVI reflexionó sobre el lugar apropiado de las creencias religiosas en el proceso político.



Partiendo del dilema de Tomás Moro, el Papa fue a la cuestión de la fundamentación ética de la vida civil y de las deliberaciones políticas:



“[…] Las cuestiones fundamentales en juego en la causa de Tomás Moro continúan presentándose hoy en términos que varían según las nuevas condiciones sociales. Cada generación, al tratar de progresar en el bien común, debe replantearse:

¿Qué exigencias pueden imponer los gobiernos a los ciudadanos de manera razonable? Y ¿qué alcance pueden tener? ¿En nombre de qué autoridad pueden resolverse los dilemas morales? Estas cuestiones nos conducen directamente a la fundamentación ética de la vida civil. Si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta evidentemente frágil. Aquí reside el verdadero desafío para la democracia”.


A continuación remarcó el papel de la religión en el debate político:

“Su papel consiste más bien en ayudar a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos. Este papel “corrector” de la religión respecto a la razón no siempre ha sido bienvenido, en parte debido a expresiones deformadas de la religión, tales como el sectarismo y el fundamentalismo, que pueden ser percibidas como generadoras de serios problemas sociales. […] Dichas distorsiones de la religión surgen cuando se presta una atención insuficiente al papel purificador y vertebrador de la razón respecto a la religión. Se trata de un proceso en doble sentido. Sin la ayuda correctora de la religión, la razón puede ser también presa de distorsiones, como cuando es manipulada por las ideologías o se aplica de forma parcial en detrimento de la consideración plena de la dignidad de la persona humana.

Después de todo, dicho abuso de la razón fue lo que provocó la trata de esclavos en primer lugar y otros muchos males sociales, en particular la difusión de las ideologías totalitarias del siglo XX. […] El mundo de la razón y el mundo de la fe —el mundo de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas— necesitan uno de otro y no deberían tener miedo de entablar un diálogo profundo y continuo, por el bien de nuestra civilización. En otras palabras, la religión no es un problema que los legisladores deban solucionar, sino una contribución vital al debate nacional”.



En ese contexto, el Sumo Pontífice manifestó su preocupación por la creciente marginación del cristianismo con gestos concretos como la supresión de fiestas como la Navidad y el intento de relegar la fe de la vida pública:

“Son signos preocupantes de un fracaso en el aprecio no sólo de los derechos de los creyentes a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa, sino también del legítimo papel de la religión en la vida pública”, dijo el Papa, para posteriormente hacer un llamamiento para “reconocer la contribución vital que la religión ha brindado y puede seguir brindando a la vida de la nación”.



En el marco del encuentro con el mundo político, destaca también el encuentro de Benedicto XVI con el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, el viceprimer ministro, Peter Clegg y con el líder de la oposición en funciones, Harriet Harman, del 18 de septiembre, momentos antes de la misa en la catedral católica de Westminster.


El tema de los abusos. Uno de los logros de este viaje es haber superado pastoral y mediáticamente el tema de los abusos al afrontarlos con sumo acierto.



Lo hizo mediáticamente y de un modo personalísimo el mismo Benedicto XVI desde que ofreció su respuesta en la entrevista que le hicieron los periodistas durante el vuelo rumbo a Escocia: “[…] Estas revelaciones han sido para mí un shock, son una gran tristeza”. Y pastoralmente también abordó la cuestión en dos momentos: a) al recibir en la nunciatura apostólica de Londres, el 18 de septiembre, a un grupo de víctimas (lo que no estaba previsto) y b) durante una parte de la homilía del mismo día en la catedral católica de Westminster:



"Pienso también en el inmenso sufrimiento causado por el abuso de menores, especialmente por los ministros de la Iglesia. Por encima de todo, quiero manifestar mi profundo pesar a las víctimas inocentes de estos crímenes atroces, junto con mi esperanza de que el poder de la gracia de Cristo, su sacrificio de reconciliación, traiga la curación profunda y la paz a sus vidas. Asimismo, reconozco con vosotros la vergüenza y la humillación que todos hemos sufrido a causa de estos pecados; y os invito a presentarlas al Señor, confiando que este castigo contribuirá a la sanación de las víctimas, a la purificación de la Iglesia y a la renovación de su inveterado compromiso con la educación y la atención de los jóvenes. Agradezco los esfuerzos realizados para afrontar este problema de manera responsable, y os pido a todos que os preocupéis de las víctimas y os compadezcáis de vuestros sacerdotes".



El 18 de septiembre también dio un breve discurso a los encargados de la prevención de abusos de menores en ámbitos eclesiales, destacando los esfuerzos de la Iglesia en este campo, especialmente en los últimos diez años. El 19 de septiembre, en el encuentro con los obispos de Gales, Inglaterra y Escocia volvió a tocar el tema, reconociendo que los abusos han socavado “gravemente la credibilidad moral de los pastores de la Iglesia”. Ahí mismo remarcó la toma de conciencia sobre el alcance del abuso de menores en la sociedad y señaló una manera concreta como la Iglesia podría ayudar ahora: “¿qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos”.



Eucaristía y otras cuestiones de fe.

La homilía en la catedral católica de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en Westminster, el obispo de Roma repasó algunas cuestiones esenciales de fe como la centralidad de la Eucaristía y la presencia real de Cristo en ella (verdad no aceptada por los anglicanos): “Fiel al mandato de Cristo de "hacer esto en memoria mía" (Lc 22,19), la Iglesia en todo tiempo y lugar celebra la Eucaristía […] La realidad del sacrificio eucarístico ha estado siempre en el corazón de la fe católica; cuestionada en el siglo XVI, fue solemnemente reafirmada en el Concilio de Trento en el contexto de nuestra justificación en Cristo. Aquí en Inglaterra, como sabemos, hubo muchos que defendieron incondicionalmente la Misa, a menudo a un precio costoso, incrementando la devoción a la Santísima Eucaristía, que ha sido un sello distintivo del catolicismo en estas tierras”.

Al Laicado.

“Os invito particularmente a vosotros, fieles laicos, en virtud de vuestra vocación y misión bautismal, a ser no sólo ejemplo de fe en público, sino también a plantear en el foro público los argumentos promovidos por la sabiduría y la visión de la fe. La sociedad actual necesita voces claras que propongan nuestro derecho a vivir, no en una selva de libertades autodestructivas y arbitrarias, sino en una sociedad que trabaje por el verdadero bienestar de sus ciudadanos y les ofrezca guía y protección en su debilidad y fragilidad. No tengáis miedo de ofrecer este servicio a vuestros hermanos y hermanas, y al futuro de vuestra amada nación” (Homilía en el Bellahouston Park – Glasgow, Jueves 16 de septiembre de 2010).



Citando al cardenal Newman:

«Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella, que sepan bien dónde están, que sepan qué tienen y qué no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla» (La Posición Actual de los Católicos en Inglaterra, IX, 390). Hoy, cuando el autor de estas palabras ha sido elevado a los altares, pido para que, a través de su intercesión y ejemplo, todos los que trabajan en el campo de la enseñanza y de la catequesis se inspiren con mayor ardor en la visión tan clara que él nos dejó (Homilía en la misa de beatificación del cardenal Newman, Cofton Park de Rednal, Birmingham, domingo 19 de septiembre de 2010).


 





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