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Armonía matrimonial (3)
Armonía matrimonial (3)

Cuando los dos esposos procuran complacerse mutuamente, por encima de los intereses y gustos particulares de cada uno, el matrimonio es mucho más suave.


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte



Nunca deberemos olvidar que incluso en un matrimonio en el que reine un verdadero amor, siempre habrá lugar para el sacrificio. A veces puede ser necesaria una autodisciplina, tan recomendada por la ascética cristiana, para el control sexual de los esposos.
Incluso en la formación integral prematrimonial, siempre deberá promocionarse el sacrificio como elemento indispensable del matrimonio cristiano.

La felicidad de un matrimonio no se hunde porque en alguna ocasión pueda haber un disgusto.
Son consecuencia de la fragilidad humana.
Pero siempre sale el sol después que pasan los nubarrones.
Cuando hay amor y virtud las dificultades son más llevaderas.
Es muy difícil que en un matrimonio no surjan problemas.
Lo importante es que se mantenga el amor, y se sobrelleven con virtud los defectos de la otra persona.
Y no contar a terceros las desavenencias conyugales; a no ser para pedir consejo a persona amiga e imparcial.

Los esposos deben saber apreciarse mutuamente.
Que la mujer aprecie el trabajo de su marido, su prestigio social, su responsabilidad, sus éxitos, etc.
Que el marido sepa apreciar lo que supone la consagración total de la mujer a los hijos y al hogar.
Jamás decir nada que pueda suponer menosprecio del otro, aunque sea una pequeñez.
Dar siempre a entender, en el hablar, que se siente admiración por el cónyuge.
«Uno de los puntos esenciales para mantenerse enamorado es seguir admirando al otro y alimentando las bases positivas que hicieron nacer ese amor. (...) El amor es como el fuego. Hay que avivarlo. si no, se apaga. Hay que nutrirlo de detalles pequeños»21.

«A una persona se la conoce cuando sabemos qué valores tiene. Compartir sus valores es el primer pasom para el amor»
22.

No es raro el enfrentamiento entre nuera y suegra.
Las dos aman al mismo hombre y pueden surgir celos entre ellas.
El perjudicado es el hombre que quiere hacer feliz a su mujer, pero no puede desatender sus obligaciones de hijo.
El ideal sería que las dos fueran comprensivas.
La nuera comprendiendo que su marido tiene que atender a su madre.
Y la suegra no entrometiéndose en el matrimonio.
Muchos matrimonios han fracasado por las intromisiones de las suegras.
Los matrimonios deberían colocar el cartelito de PRIVADO sin que por eso la suegra se sienta rechazada
23.

Otra dificultad puede estar en los antiguos amigos de cada cónyuge.
A veces son de ambientes muy distintos, pero ambos deberían ser agradables con los amigos del otro.
Pero ambos, también, ser prudentes para evitar que un antiguo amigo o amiga sea un «intruso» en su matrimonio
24.

¿Cómo hacer fracasar un matrimonio?
1º Abandonar las muestras de amor al otro cónyuge.
2º Dejarse llevar del amor a tercera persona.
3º Supervalorar los defectos del otro cónyuge.
4º Contestarle mal y alzarle la voz.
5º Prolongar los pequeños enfados, mantener la mala cara y ser difíciles para perdonar y pedir perdón, cuando sea necesario.
6º Desinteresarse de las cosas del otro.
7º Despreocuparse de hacerle feliz.
8º Molestarle continuamente.

Para salir del conflicto matrimonial:
1º Tomar conciencia del problema.Nada se resuelve si no se conoce su existencia.
2º Que los dos quieran resolverlo.
3º Buscar las causas que lo han originado.
4º No echarse la culpa mutuamente.
5º Perdonar: pedir perdón; ofrecer perdón.
6º Partir de lo que los une, y apoyarse en ello.
7º Buscar posible solución.
8º Diálogo: Ponerse a hablar. Preguntarse, ¿qué nos pasa?
9º Escuchar. Aguantar. Tolerar.
10º Buscar ayuda en tercera persona (amigo, consejero, sacerdote); pero no para que nos dé la razón a nosotros.

La felicidad del hogar no puede buscarla cada uno independientemente del otro.
Ha ha de ser felicidad de los dos al mismo tiempo.
El amor es un encuentro interpersonal de un «yo» con un «tú» para formar un «nosotros».

«El auténtico amor no busca que la otra persona le haga feliz a uno, sino que uno busca hacer feliz a la otra persona, y en hacerla feliz encuentra su propia felicidad»
25.

La felicidad conyugal es una conquista diaria. Fuego que no se alimenta, se apaga. Lo mismo ocurre con el amor Exige a uno y otro un empeño continuo para bien de la pareja y del hogar. No siempre es fácil comprenderse. Hace falta cierto esfuerzo para salir de sí mismo y encontrar el camino de la armonía.

Amar es, ante todo, buscar el bien del otro.
Hay matrimonios que, después de muchos años, se quieren más que en sus primeros tiempos, precisamente por el mutuo perfeccionamiento conseguido con este continuo vencimiento para hacerse mutuamente felices.
Si quieres evitar muchos disgustos en el matrimonio, busca complacer y hacer feliz a tu cónyuge antes que tus gustos y comodidades.
Cuando los dos esposos procuran complacerse mutuamente, por encima de los intereses y gustos particulares de cada uno, el matrimonio es mucho más suave.
Extremar la delicadeza en todo momento, la higiene íntima, los modales educados. La grosería, el descuido, la indelicadeza, la suciedad, llevan al fracaso matrimonial.
La mayor intimidad exige el máximo cuidado en la persona y en los actos, si no se quiere labrar la propia desgracia, destrozando afectivamente el matrimonio.

Mujer, para tu armonía matrimonial:
1. Acepta a tu marido como es.
2. Admíralo en sus valores. Un hombre se siente feliz al verse admirado por su mujer. En cambio una de las cosas que más le humilla es ver que ella le desprecia. El desprecio mata el amor.
3. Adáptate a su vida y no intentes que la cambie por ti.

Para procurar la felicidad de tu esposo, debes caer en la cuenta de que su psicología es muy distinta de la tuya.
«La clave de la psicología masculina está precisamente en el predominio de las facultades de acción (razón y voluntad) y en el desarrollo menor de la sensibilidad. (...)La diferenciación sexual es algo que va con la naturaleza. No todo se debe a la educación. Aunque ésta puede influir también.
»Si una niña de cuatro años coge el lápiz de labios para pintarse delante de un espejo, piensas: «esta niña va a ser presumidilla».Y no te preocupas. Pero si esto lo hace un niño, te preocupas de que vaya a resultar afeminado. En cambio no te preocupas si le ves jugar con coches y aviones.
»El hombre, tiene necesidad de trabajar, organizar, construir. Puede pasar durante el noviazgo o los primeros meses de casado, por un período en que el amor lo ocupe todo. De ordinario esto no le dura mucho tiempo. Un hombre, verdaderamente tal, que pueda vivir del amor, no existe.
» Una mujer no puede ser más feliz que si se entrega a seres de carne y hueso. El hombre no tiene más dicha que cuando se entrega a los negocios, a la actividad, a una obra, sin que esto excluya su dedicación a la familia.Por eso debes comprender esta necesidad de acción de tu marido. Y no debes asombrarte de que tu marido no piense tanto en ti, como tú piensas en él o en tus hijos.
No acoses a tu marido exigiéndole que te dedique más tiempo, agobiarle así es contraproducente.
Todo hombre se vuelve hacia la actividad exterior. Es feliz cuando construye, crea algo. La mujer no desenvuelve su verdadera naturaleza más que cuando se entrega a un gran amor, y puede sacrificarse por los seres a quienes ama»
26.
No exijas a tu marido una delicadeza y una ternura que «a él no le va».
Los hombres son más fáciles a expresar su desagrado que su satisfacción.
Tú procura hacer bien todas las cosas. Pero no esperes una alabanza de tu marido por ello. Él está acostumbrado a que en su trabajo no se le suele felicitar por lo que está bien hecho. Eso suele ser lo normal. En cambio se le reprende si algo no está bien. Fácilmente él emplea la misma táctica en casa. Es lógico que a ti te gustaría que te agradezca el esmero que pones en tus cosas. Pero a él, ni se le ocurre. No lo lleves a mal. Es el modo de ser del hombre
27. La esposa debe ayudar al marido a que vaya conociéndola cada vez mejor «descubriéndole cada vez más el alma femenina: sus anhelos íntimos, sus quejas, sus ilusiones, lo que le duele, desanima o humilla, lo que espera o desencanta de él»28.
Tu marido quiere que necesites de su amor. Disfruta, si tú disfrutas con él. Procura conseguirlo y decírselo. Le llenará de satisfacción
29.
Puede ocurrir que tu amor no sea tan apasionado como el suyo; pero siempre puedes mostrarte cariñosa y complaciente. No es el momento de hablarle de temas que nada tienen que ver con este asunto.
Cuando tengas que negarte, hazlo con delicadeza. Que quede bien claro que no lo rechazas a él, que estás deseando complacerle, pero en otro momento.

El hombre es consciente de su fuerza física en contraposición a su esposa.
Y no es haciendo prueba de fuerza como la esposa obtendrá algo de su marido, sino tomándolo en el momento oportuno por la ternura.
La mujer es débil ante el marido cuando pretende usar la fuerza; es fuerte y omnipotente sobre él cuando obra por la ternura. Dulzura, paciencia y tiempo hacen más que fuerza y rabia
30.

Para saber interpretar diversas actitudes de tu esposo, te conviene saber que el hombre es más amigo de sus comodidades y de su bienestar, que la mujer.
Es sensual en todo el sentido de la palabra.
La mujer sacrifica regularmente sus comodidades a su vanidad. Es capaz de hacer grandes sacrificios para estar bella.
El hombre, por el contrario, sacrifica alegremente su vanidad a sus comodidades: se quita la corbata, o crea modas que la suprimen; se pone en mangas de camisa, se instala cómodamente en el mejor sillón, ronca allí. Y no se molestará en echar la ceniza dentro del cenicero.

He aquí unas normas para tu vida como esposa y madre:

Serás una celosa y prudente administradora. No permitas lujos que tu posición no te admita.
Tampoco pasarás la vida protestando porque los cortos ingresos de tu marido te impiden competir socialmente con amigas tuyas.

No le darás demasiada importancia a tu propia familia, ni le darás demasiada poca a la de tu esposo. Aunque ames a los tuyos como siempre y te encante visitarlos frecuentemente, tendrás presente que el primero y más grande amor de tu vida es tu marido.
No amargues la vida de tu esposo manteniendo relaciones tirantes con su familia.
A sus padres, míralos como si fueran los tuyos.
Nunca hables mal a tu marido de su familia, y menos de su madre. Instintivamente cogemos antipatía a las personas que nos hablan mal de quienes amamos.
La esposa no debe tener celos de que su marido tenga con su madre las atenciones que no pueden faltar en todo buen hijo; ni de que su suegra tenga por su hijo el interés natural en toda madre.

Embellecerás tu hogar y serás tú misma el motivo central de la decoración.
Con eso lograrás que tu esposo no pierda el gusto hacia el hogar y hacia ti.
Por muy modesto que sea tu hogar, si despliegas tu ingenio y tu buen gusto, puedes convertirlo en un bello retiro lleno de luz y alegría, donde tu esposo ansíe refugiarse después de las largas jornadas de trabajo.
Que el marido esté en casa cómodo y a gusto. Los griegos decían: «Mucho hogar, esposo firme».

En el modo de arreglarte, no te olvides que debes resultar atractiva sólo para tu marido. Ante las demás personas basta que estés presentable. Domina tu vanidad.

Para consultar el artículo completo:

Armonía matrimonial (1)

Armonía matrimonial (2)



  1. ENRIQUE ROJAS: El amor inteligente, IV, 3s. Ed.Temas de hoy. Madrid. 1997. regresar
  2. JOSÉ Mª CONTRERAS: Pequeños secretos de la vida en común, IV, 3. Ed.Planeta+Testimonio regresar
  3. ANA MOW: El secreto del amor matrimonial, 2ª, IX. Ed. SAL TERRAE. Santander. regresar
  4. ANA MOW: El secreto del amor maytimonial, 2ª, X. Ed. SAL TERRAE. Santander. regresar
  5. JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S.I.: Cristianos en busca de respuestas,XIII,10.Ed.Sal Terrae.Santander regresar
  6. PAULA HOESL: Joven, si quieres ser moderna..., IV, 5. Ed. Studium. Madrid. Excelente libro que deberían leer todas las muchachas. regresar
  7. VICENTE LOUSA, S.I.: Tu marido y tú. León regresar
  8. FRANCISCO DE LA VEGA, S.I.: El amor no se improvisa. Apéndice IV. Ed. Mensajero. Bilbao regresar
  9. MARABEL MORGAN: La mujer total, X, 5s. Ed. Planeta. Barcelona, 1976. Excelente libro que deberían leer todas las casadas de cuando en cuando, para no olvidar sus consejos. regresar
  10. Padres Oblatos de María Inmaculada: Curso de preparación al matrimonio. Lección XV. Diego de León, 36. Madrid regresar







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