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Un Corazón sin Arrugas

Un Corazón sin Arrugas
¿Qué sabes tú de dolor o de opresión?


Por: CAP |



"¿Por qué eres tan compasivo con tus súbditos, y no empleas la severidad de tu padre a la hora gobernar?" - le reprochaba un magnate de la corte al rey Eduardo VI, apenas coronado-. El rey, un poco entristecido por la pregunta, respondió: "¿qué sabes tú de dolor o de opresión? De eso sabemos mi pueblo y yo; pero tú no".

Razones tenía el rey para responder de esta manera. Te contaré brevemente su historia por si no la conoces o recuerdas.

Hacia la mitad del siglo XVI, el mismo día de otoño, nacieron Eduardo Tudor y Tom Canty, uno príncipe y el otro mendigo. Tom creció en una casa, pequeña, miserable y medio derruida. Pronto se acostumbró a pasar hambre, a mendigar, a dormir en el suelo, y a las palizas de su padre, muy dado a las borracheras.

Un buen día Tom se levantó y salió de casa muerto de hambre, pero con la cabeza llena de fantasías, soñaba con ser príncipe. Comenzó a vagabundear por la ciudad, y de repente se encontró delante del palacio de Westminster, la fabulosa morada del príncipe Eduardo. Se quedó embobado. El corazón se le salía de tanto palpitar. Se acercó a las verjas y pudo contemplar al príncipe. Sin darse cuenta pegó la cara a los barrotes, y al verlo uno de los soldados, lo empujó y añadió: *Lárgate, pordiosero+. El príncipe, al contemplar la escena, se indignó y le dijo al soldado: *Abre y déjale entrar+.

Subieron los dos a la estancia del príncipe. Después de una amigable y graciosa conversación, Tom le pidió a Eduardo si le dejaba vestirse de príncipe. Se cambiaron las ropas y al mirarse al espejo descubrieron que eran idénticos. El príncipe se fijó en la herida que le había hecho el soldado a Tom y salió de la habitación para darle su merecido. Sería el inicio de su desdicha y el principio de su conversión. Una vez fuera, le confundieron con el mendigo y le echaron a puntapiés del palacio.

Pasaron los días y las semanas y no lograba convencer a nadie de su verdadera identidad. *(Pobrecillo! Este Tom se ha vuelto loco con tanto sueño+ -decían-. Le tocó vivir en carne propia la dura vida de Tom. Los amigos del mendigo se burlaron cruelmente de él. El papá de Tom le "premiaba" cada noche con un sinfín de golpes y palizas. Un anciano intentó asesinarle. Pasó hambre y sed, experiencias desconocidas para él.

Ahora comprenderás por qué, después de ser coronado rey, Eduardo VI rodeó de compasión y bondad a sus súbditos. Esas experiencias le ensancharon el corazón, acabaron con las arrugas del egoísmo, fruto de tanta comodidad y lujo. Nunca había salido del palacio, desconocía por completo el dolor de los demás. El hambre, la soledad y la tristeza no significaban nada para él, eran palabras huecas, un ingrediente más de los informes del reino.


Ojalá esta historia se repita en nuestras vidas. Ensancha tu corazón. Sal de tu palacio. Cruza las verjas del egoísmo. Ahí fuera te esperan muchos hombres y mujeres, como Tom, necesitados de una palabra de aliento, de una sonrisa, de una limosna, de compasión y acogida. Tiéndeles una mano. Deseo para ti y para mí un corazón sin arrugas.




 





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