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¿BUSCAS A JESÚS?

¿BUSCAS A JESÚS?
Jesús no pierde ocasión, para enseñarnos y hacernos reflexionar.






De pequeño mi mayor ilusión era cruzar la calle y visitar a Jesús Sacramentado, quien vivía enfrente de mi casa, en una capilla acogedora y pequeña.

Desde siempre fue mi mejor amigo.

Ahora de grande, a mi edad, sigue siendo mi mejor amigo.

Por eso, lo primero que hago, cuando entro a una Iglesia, es buscarlo. Miro a mi alrededor para encontrar la lámpara del sagrario, esa lamparilla con luz roja, que nos indica que Él está allí, presente. Y me acerco feliz a saludarlo y compartir un rato entre amigos.

Leyendo la vida de los santos descubrí que todos le tenían un afecto sobrenatural a Jesús Sacramentado.

Sor María Romero, “Cuando tenía ocasión ponía flores en el altar, pero muy cerca del sagrario, para que le llegara bien el perfume a Jesús Sacramentado”.

Jesús no pierde ocasión, para enseñarnos y hacernos reflexionar.

Hace poco visité una Iglesia recién construida.

“No te he visitado en esta nueva casa”, le dije a Jesús. Y estacioné el auto. Me bajé y entré. La Iglesia era hermosa, pero no encontraba a Jesús.

“¿Dónde estás?”, le preguntaba.

En eso me encontré al sacerdote y me preguntó:

-“¿Buscas a Jesús Sacramentado?
-Él te está esperando –me dijo.

Y me indicó dónde estaba la capillita con el Sagrario.

Era increíble. Yo había pasado dos veces frente a Él sin verlo.

Y reflexioné:

“Cuántas veces pasamos al lado de Jesús, y no lo vemos”.

Un necesitado de afecto.
Un pobre con hambre.
Alguien en nuestro trabajo pasando dificultades.
Un familiar al que tratamos mal.
Un enfermo al que nadie visita.
Un anciano abandonado.

Te diré igual que me dijo este buen sacerdote:
“¿Buscas a Jesús? Él te está esperando”.







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