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¿Quién puede ser feliz?

¿Quién puede ser feliz?
La felicidad no está fuera de nosotros, sino dentro. Esto no lo podemos olvidar, ni por un momento. Olvidarlo es perder la felicidad


Por: Padre Marcelo Rivas Sánchez | Fuente: Catholic.net



Tenemos que estar claros que la felicidad no está en el plano de la fama o el dinero, tampoco en la ausencia de problemas, mucho menos en lo que nos sucede externamente, pues la felicidad no está fuera de nosotros, sino dentro. Esto no lo podemos olvidar, ni por un momento. Olvidarlo es perder la felicidad.

Todos, sin excepción, quieren ser felices, pero no todos saben ser felices. Porque al buscarla fuera se encuentran con tropiezos: enfermedades, pobrezas, traiciones, problemas, inseguridades, temores, deudas, envidias…La felicidad es un regalo y para conocerla y amarla hay que destapar, romper el papel que envuelve ese regalo. Aquí no es cuestión de adivinar o de aproximarse, más bien de realidades que muy dentro de nosotros se ejecutan o se ocultan.
La felicidad está muy unida con el perdón. Y digo perdón en tres formas o en tres maneras de perdonar. Una primera, con todo respeto, perdonando a Dios. Si, no se asuste, perdonando a Dios de todas las culpas que le imputamos. El accidente aquel, la muerte del hijo, el divorcio, la mala suerte… Segundo, perdonar el pasado que constantemente estamos repitiendo y maldiciendo. Que papá me golpeó duramente en mi infancia; que mi familia no me apreció; que aquel novio (a) no me respetó… Y por último, perdón para consigo mismo. Somos muchos los que no estamos de acuerdo con la familia, con el matrimonio, con esta vida y maldecimos y nos desesperando. Por tanto perdiendo la oportunidad a esa felicidad.

Además, pensamos siempre gozar o vacilarnos la felicidad como si ella fuera unos espacios o momentos como destellos que aparecen y desaparecen. Si no es un momento valdría la pena preguntarnos. ¿Qué debo hacer para que ella aparezca? Entonces, yo debo procurar, usted debe procurar crear un ambiente propicio para que ella sea vista y vivida. Cuando cada uno de nosotros sale y se encuentra con los demás en sentimientos de amistad, respeto y solidaridad está procurando su presencia. Cuando la mano amiga se tiende para sanar la herida que desgasta y mata es hacerla presente y nada más.

Esta búsqueda a la felicidad es un apremio frente a los momentos donde tiembla y se achica las aspiraciones. Sería como ir quitando las sombras que tapan el camino y nos hunde en los precipicios de la amargura. Si una vez Diógenes con lámpara en mano en pleno día buscaba un hombre, también nosotros con lámparas debemos salir a iluminar para poder quitar todo lo que no nos permite ver o descubrir la felicidad.

Es, por tanto, esencial:

1. Saber potenciarnos sin miedo para poder alcanzar con ánimo alegre la conquista de la felicidad.

2. Conquistarnos para ser felices. Una persona que se quiera, que se estime está en capacidad de ser feliz y llenar de felicidad a todo lo que le rodea.

3. No limitar a la felicidad. En el momento en que la felicidad se encuentra no se detiene corre veloz como potro sin brida y sin estribos.

4. Creando ambientes de felicidad donde se capacite a todos a vivir felizmente, es decir, nadie da lo que no tiene. Solamente quien es feliz puede darnos esa felicidad. Si el lugar de hogar, del trabajo es ambiente felicidad habrá amor, paz y justicia.

5. Respuesta efectiva frente a las circunstancias adversas. Una persona feliz enfrenta las preocupaciones de forma clara y objetiva. Se parece a esa cola de carros en la autopista, hasta que no se mueva el que va adelante no se podrá avanzar. A cada problema una respuesta y solución. Cada día tiene su propia preocupación.

6. Su búsqueda es constante. La constancia es la respuesta que le damos a lo que creemos importante y necesario. Si lo quiero lo puedo. Más puede el que quiere que el que tiene. No es, por tanto, una simple búsqueda que muere al iniciarse. Es y debe ser una averiguación persistente que exige coraje y decisión.

7. Conocer aliados. Si quieres besar buscas la boca. Si la felicidad se te impone necesitas un ambiente, una decisión y adeptos que te ayuden a conseguirla. Dios en primer lugar y hombres y mujeres que en el brillo de sus ojos te descubran ese fulgor de belleza y optimismo. Con dios todo, sin Dios nada. Con personas de bien siempre.

8. La paz. Una persona atormentada, enfrentada y en pelea constante no puede descubrir la felicidad. La paz se impone en la persona que es feliz. Una persona feliz es una persona de paz con la serenidad y humildad del que va pidiendo disculpas y agradeciendo.

9. Es una lucha a toda prueba. No es fácil ser feliz. Recordemos que el mundo materialista en su gran interés nos ahoga con el consumo. En este ambiente nos corresponde colocar la felicidad frente a lo superfluo de la falsa felicidad en tener o guardar.

Puedo entonces, traer esas palabras maravillosas de san Agustín y colocarlas para agrupar con buen sentido cristiano, lo que aquel hombre del mundo y del pecado, supo pronunciar y vivir como santo y hombre de Dios. “Nos hiciste para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”





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