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Josep Nadal Guiu, Beato
Josep Nadal Guiu, Beato

Sacerdote y Mártir, 12 de agosto


Por: . | Fuente: BisbatLleida.org



Sacerdote y Mártir

Martirologio Romano: En Monzón, Huesca (España), Beatos José Nadal y Guiu y José Jordán y Blecua, sacerdotes diocesanos, asesinados por odio a la fe. († 1936)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco
El sacerdote Josep Nadal Guiu nació en Bell Lloc (Lleida [Lérida]) el 25 de julio de 1911. Era de carácter dulce y amable y sintió desde niño vocación sacerdotal. A los 11 años entró en el Seminario de Lleida. Su vida ejemplar y su profunda piedad son bien conocidas de todos los que le trataron. Sus anhelos fueron siempre los de la perfección propia y la santificación de las almas mediante el apostolado y el espíritu de sacrificio. Amaba el mundo del trabajo y deseaba ardientemente imitar al Santo Cura de Ars.

Fue organista y director del coro del Seminario. No solamente era un fervoroso congregante, sino que también fue Presidente de la Congregación Mariana. Su amor a la Virgen era el amor de un niño a su madre: tierno, afectuoso, sacrificado.

El 15 de junio de 1935 fue ordenado sacerdote por el Sr. Obispo Salvi Huix Miralpeix, y el 16, Fiesta de la Santísima Trinidad, celebró la Misa en su pueblo natal. Se le designó Coadjutor de la parroquia de Santa María de Monzón donde fundó la Acción Católica que dirigió con celo juvenil; allí fue organista y organizó un coro de niños. Visitaba a los pobres y enfermos, pasaba horas en el confesionario, y tenía una gran devoción a la Eucaristía, de la que hizo una constante en su vida.

Parecía presentir su heroica muerte al escribir a su hermano gemelo, jesuita, estas valientes palabras: “Víctima como sacerdote, y por tanto, por Cristo. Ecce adsum, aquí estoy, a ciegas”.

Después de un año de vida intensamente apostólica y de perfección sacerdotal en Monzón, entregó allí mismo su vida generosa por Cristo, el 12 de agosto de 1936, perdonando a sus verdugos con estas palabras. “Muero por Cristo... no os tengo miedo... y os perdono a todos en su nombre”. Le dispararon diversos tiros y no consiguieron matarle. Entonces él les mostró un crucifijo que llevaba y dejándolo en el suelo les dijo “Ahora podéis matarme”. Le dispararon la última bala que tenían y su cuerpo cayó sin vida.





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