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Lo efímero del tweet
Lo efímero del tweet

Quizá lo más importante es hablar a alguien, tener trato con personas, y no lo sea lanzar mensajes al aire


Por: José Fernando Juan | Fuente: mambre.wordpress.com





Como bien señala en su análisis el Instrumentum Laboris para el Sínodo sobre Nueva Evangelización, la cultura que propicia la red va a compañada por lo efímero, pasajero. Sin embargo, es imprescindible una mirada positiva, optimista, junto con un buen discernimiento.

Intentaré hablar con mucha sencillez. Para quien sepa poco de estas cosas, y está en su derecho a no meterse en demasiados jaleos e ir despacio con la tecnología, anoto lo siguiente: Twitter es la red de microblogging más importante del mundo, creada en 2006 y popularizada masivamente un año después, permite escribir mensajes de 140 caracteres como máximo que llegan a todos aquellos que son “tus seguidores”; y a la inversa, los usuarios reciben todos los mensajes públicos -tweets- que publican aquellas personas a quienes siguen. No diré más cosas generales, y paso a mi análisis.

1. Puedo seguir a tanta gente interesante, y que no conozco, que me he obligado a mí mismo a agruparlos por listas. Es decir, Twitter me ha abierto un mundo de relaciones en el que puedo descubrir con mucha sencillez a gente que no conozco y que me parece interesante en todo lo que aporta. En esto soy selectivo, filtro lo que me interesa, lo que no me interesa, y sigo lo que me parece interesante. Todo un ejercicio de discernimiento, que me he planteado muchas veces porque conocer a personas que piensan como yo y pueden aportarme novedades, recursos, ideas, o con quienes puedo compartir también algo de vida y de proyectos es maravilloso. Pero también es interesante, muy interesante y recomendable, seguir a personas que no piensan igual y con quienes poder debatir. Y es posible, y fácil al mismo tiempo. Lo importante: la grandiosidad de la humanidad, al menos en sus palabras, deseos y proyectos. En internet se comparte un espacio -así se le llama- pero le queda mucho para alcanzar la realidad de la convivencia y el trato cercano. No me parece que sea una crítica dura, tanto como para negar la bondad de la red, sino que es una aportación que al menos suscita una necesaria cautela y juicio. Se conoce a las personas, pero no totalmente. Y este margen de “ocultamiento” tiene sus riesgos: idealizar, demonizar, supravalorar o infravalorar. Es una herramienta para conocer, y es positiva en su justa medida.

2. Los mensajes son tan breves (140 caracteres, esto es, 140 pulsaciones del teclado) que obligan a la síntesis, y se han desarrollado acortadores de enlaces-links porque de otro modo sería imposible hacer anotaciones, por muy básicas que sean. Por otro lado, para agrupar una aportación dentro de un tema más general, aparecen los hahstags -almohadilla seguida de una palabra- porque tampoco sería viable explicar a cuento de qué se dice tal o cual cosa. La síntesis es muy positiva, igualmente, y terriblemente traicionera; porque obliga a decorar mínimamente, pierde riqueza el vocabulario, el ingenio se ve limitado, y lo que es peor a mi juicio, se dicen mentiras demasiado grandes por no entrar en detalles. Por ejemplo, está bien expresar que “la vida es maravillosa”, siempre y cuando no se quiera decir con eso que “toda la vida es maravillosa”, y menos aún que “en la vida no hay desgracias”. Pero eso, que entrar en detalles cuesta muchas palabras, tiempo de conversación y sinceridad. Y en twitter ninguna de esas realidades es posible. Quizá en twitter aparezcan referencias a otros lugares de la red con más detalles, y está bien compartir links; pero caigamos en la cuenta de que un mini-mensaje en forma de titular de periódico esconde demasiadas intenciones algunas veces. El ejemplo que he puesto antes no es perjucial para nadie, salvo los inconscientes que no hayan vivido realmente y que no se den cuenta de la diversidad de la vida. Alguien dirá que es simplemente un mensaje positivo, y que hará bien a muchos, y no seré yo quien se niegue a la positividad en el mundo, cuando convivo en ambientes tan “depresores” muchas veces; sólo aporto que quedarse encerrado en un mundo tan limitado como los tweets obligaría a hacer desaparecer las grandes reflexiones de la humanidad, y las buenas conversaciones entre amigos y sabios.

3. Lo que veo en mi pantalla, es una enésima parte de lo que hay en toda la red. Y más aún, es una ínfima parte desproporcionada de todo lo que quizá me interesaría. Lo cual es altamente relevante y revelador: sitúa a cada uno en sus propios límites, los límites del trato humano, que sólo puede hacerse cargo de un poco de la vida general de la humanidad. Incluso de lo más importante, anoto. En mi caso, si en algún momento tuve la oportunidad de leer todo lo que aquellos a los que seguía publicaban, ahora reconozco que he desistido en mi empeño. Me he obligado a mí mismo, como decía al principio, a seleccionar algo de lo que me interesa y reconocer que debo conformarme con lo poco a lo que tengo acceso. Y la mayor parte de las veces, dicho sea igualmente, ni siquiera bajo en la línea de tiempo para seguir descubriendo las aportaciones recientes. El móvil, que es más sabio y no quiere agobiarme, recorta el mismo los espacios de tiempo más amplios y me los oculta para que no sufra. Intentar seguir todo es imposible. Intentar estar a todo, es de necios. Y quedarse con lo mejor es muy difícil. Creo que está muy anticuado el estudio que sitúa la vida media de un tweet en una hora (sinceramente, esto sólo lo puede decir alguien que quiera manipular la información o que sea un completo ignorante); yo valoro la vida media de un tweet, teniendo en cuenta todo lo que leo, en no más de 10 segundos.

4. Lo efímero de Twitter, significa al mismo tiempo que está renovándose continuamente. Que al instante aparecen cosas. Que en una hora aparecen en la línea de tiempo de un usuario medio más de 500 mensajes nuevos. Lo cual significa -ya lo dije- que me niego a perder todo el tiempo de mi vida en algo que no sé a dónde me llevará. Y obliga al mismo tiempo a seleccionar las búsquedas. De hecho, últimamente cuando me siento en Twitter he pensado antes qué quiero encontrar, qué estoy dispuesto a entregar, y qué estoy haciendo en la red. Busco algo educativo, busco algo personal, busco diálogo… Sin negarme a la sorpresa de encontrar algo más de lo que estaba en mis planes, que sucede con frecuencia. La diferencia está en consultar las listas creadas o que otros siguen, o un tema concreto, e intentar seguir sin criterio la inmensidad del océano. Esta característica efímera de Twitter, donde los mensajes valen poco y casi no se ven las personas -sólo sus acciones, por separado de sus pensamientos, escindidos de sus sentimientos, y sin globalidad- me parece peligrosísima. No estamos llamados a lo efímero, por mucho que lo efímero se presente ante nosotros con la ventaja de la fácil receptividad. No estamos preparados para dejarnos encerrar, como humanidad y desde la propia humanidad, en la pequeñez más absoluta de los 140 caracteres, como si pudiésemos en algún momento, por corto que sea este tiempo, desprendernos de nuestra complejidad sin que pase nada. La grandeza del ser humano está en la medida en que todo dura más de un día, de una hora, de un segundo y se prolonga a sí mismo buscando lo eterno, lo que no tiene fin, aquello de lo que desconoce el principio.

5. Todos los mensajes públicos parece que no van dirigidos a nadie en concreto, o que sería lo mismo que decir que se habla por hablar, que se intenta aportar algo pero no se sabe muy bien hasta dónde va a llegar, a quién puede servir. Es más, quizá a alguien le haya venido estupendamente, y no te dirá nada, porque no tiene que hacerlo, ni se acordará de dónde venía. Los mensajes públicos son -perdonadme la crítica- de lo más impersonal que existe, y sus características, analizadas convenientemente, desvelarían que no tienen mucho de humano. Quizá lo más importante es hablar a alguien, tener trato con personas, y no lo sea lanzar mensajes al aire. Por darle la vuelta, también es cierto que eso significa algo así como que la palabra se expande de tal manera que llega más allá de lo que hubiéramos podido imaginar. La utilidad del RT es precisamente que alcance a personas desconocidas, que ni sigues, ni te siguen... y tiene por tanto algo también de bello, en la medida en que posea en sus entrañas algo igualmente bueno. Siempre poniéndonos en el mejor caso; y parto de que no siempre podemos ser tan idiotas de pensar que todos quieren hacer bien.


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