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Sobre la anticoncepción de emergencia
Comunicado de la Comisión Episcopal de Pastoral familiar, México, enero de 2004


Por: + Rodrigo Aguilar Martínez, + Francisco Javier Chavolla Ramos y Pbro. Lic. J. Guillermo Gutiérrez Fernández | Fuente: Comisión Episcopal de Pastoral familiar



30 de enero de 2004.

¿Qué es la contracepción de emergencia?

1. Bajo el nombre de contracepción de emergencia, se incluyen diversas técnicas que se orientan a evitar un embarazo no deseado, especialmente cuando se tiene la sospecha de que el método de anticoncepción usado regularmente ha fallado o cuando se han tenido relaciones sexuales sin protección o incluso se ha sufrido una violación. Entre estas técnicas se destaca la anticoncepción hormonal post-coito (píldora del día siguiente) y el empleo de la píldora RU 486, que actúan contrarrestando el desarrollo del embrión humano una vez que se ha llevado a cabo la fecundación del óvulo o concepción.

2. La RU 486 es un preparado claramente abortivo, que actúa sobre el embrión ya implantado en el útero y que por ahora no ha sido aprobado en México.

La píldora del día siguiente o “anticoncepción hormonal post-coital”

3. La así llamada “píldora del día siguiente” o “anticoncepción hormonal post-coito”, se diseñó en 1960 y se introdujo como método contraceptivo en 1982. Esta es la píldora sobre la que se debate en México en este momento.

4. Es una fórmula a base de hormonas que según la Norma Oficial Mexicana de Servicios de Planificación Familiar (NOM-005-SSA2-1993) recién aprobada, se debe administrar dentro de las 72 horas siguientes a la relación sexual. Su efecto es inhibir la ovulación impidiendo de este modo la fecundación; o, si ya ha ocurrido la fecundación, impide la anidación o implantación del óvulo fecundado en el útero, produciendo un aborto.

Mecanismo de acción de la píldora

5. Para entender el mecanismo de acción de esta píldora, debemos recordar la fisiología del aparato reproductor de la mujer. Su fecundidad está regulada por un complejo equilibrio hormonal, enzimático e inmunológico que consigue que la mujer posea una fecundidad cíclica. El momento culminante ocurre hacia la mitad del ciclo, en que las probabilidades de fecundación son elevadas. Sin embargo, en los primeros o últimos días del ciclo de la mujer sabemos que la probabilidad del embarazo es prácticamente inexistente. Suponiendo que en el momento del coito no ha ocurrido aún la ovulación, la acción de la píldora será la de inhibir la ovulación o impedir la capacitación de los gametos para de esta manera impedir la concepción o fecundación. Ahora bien supongamos que ha ocurrido la fecundación de un óvulo, es decir el encuentro entre el esperma y el óvulo, fusionando sus núcleos y completando así un nuevo genoma humano. En este momento se ha originado un nuevo ser humano. Rápidamente se divide y se multiplica en tanto va recorriendo el camino desde la trompa de Falopio, donde ha ocurrido la fecundación, hasta el útero donde deberá anidarse o implantarse para continuar su gestación y desarrollo hasta nacer.

6. En esta situación, la administración de la píldora tiene como objetivo fundamental la eliminación del embrión mediante un efecto anti-implantatorio: La píldora está hecha a base de hormonas sintéticas con efecto progestacional o alguna también estrogénico que alteran la motilidad de la trompa en el sentido de obstaculizar el descenso del embrión hacia el útero y producir alteraciones de la mucosa impidiendo la anidación del embrión: lo que se pretende es evitar la gestación a toda costa.

7. De esta manera se trata de una acción directa sobre el embrión, para impedir su anidación y desarrollo.

8. Como no se puede excluir por completo que el coito se haya tenido en los días que preceden a la ovulación, su efecto sería el de impedir la ovulación y por consiguiente evitar la fecundación.

9. Algunos llaman pre-embrión al óvulo fecundado hasta su implantación en el útero; pero con dicho término se trata de una suerte de manipulación del lenguaje, en la búsqueda de negar el estatuto personal del embrión precoz. En efecto, los datos de la genética muestran que aunque se acepte el término de pre-embrión, se trata siempre de una vida humana individual, la cual, sin saltos cualitativos, sostiene un desarrollo autogobernado, continuado, gradual y coordinado hasta su nacimiento. Se trata pues de un nuevo ser humano y, por consiguiente, atentar contra su vida mediante la interrupción de su desarrollo, en cualquier momento anterior a su nacimiento normal, es un aborto y, por lo mismo, un crimen homicida.

10. Se asegura que el efecto de esta píldora no es abortivo porque actúa dentro de las 72 horas siguientes al coito y antes de que el pre-embrión o cigoto se implante -es lo mismo que anidarse- en el útero e inicie el embarazo. Es otra forma de manipular la realidad, pues la vida humana individual inicia en el momento de la fecundación o concepción y no en el momento de la implantación.

Riesgos para la salud de las mujeres

11. El uso de este fármaco comporta muchos riesgos para la salud de las mujeres, pues se trata de una especie de “bomba hormonal”, que tiene varios efectos secundarios y contraindicaciones, que pueden consultarse en la literatura especializada, no manipulada por intereses comerciales o ideológicos. De hecho es interesante subrayar que la FDA (Food and Drug Administration) del gobierno de los Estados Unidos retardó mucho la aprobación de esta píldora precisamente por los efectos secundarios que comporta: dolores abdominales, nauseas, vómito y dolores de pecho al aumentar la tensión mamaria.

12. Los Pastores de la Iglesia al haberse pronunciado en contra de la aprobación y distribución en los centros de salud de esta píldora, no están desinformados, ni son ignorantes de estas cuestiones médico-biológicas. Como se ve, han reaccionado por el peligro que representa tanto a nivel físico, espiritual y moral.

13. A nivel físico se ve que la salud de las mujeres no está debidamente informada, formada y protegida, dado que la NOM (Norma Oficial Mexicana) no refiere todos los riesgos que comporta la asunción de este fármaco para su salud. De esta manera se está actuando otra forma de violencia contra las mujeres, pues se les está ofreciendo una falsa solución que es en realidad una manzana envenenada, especialmente a las adolescentes, ya que refuerza el ejercicio indiscriminado de la sexualidad y el riesgo de provocar un aboro y contraer enfermedades de transmisión sexual.

Consecuencias morales en el ejercicio de la sexualidad

14. A nivel moral comporta el reforzamiento de un ejercicio irresponsable de la sexualidad, que continúa vanalizando el ejercicio de la misma y no la coloca en su contexto adecuado dentro del matrimonio, del amor responsable, fiel y comprometido para toda la vida, de la donación total que es la intimidad sexual y que ha de estar abierta a la transmisión de la vida.

15. Se difunde la mentalidad abortista, con el peligro de hacerse responsable no sólo de un pecado de anticoncepción sino, más grave todavía, también de una acción abortiva, ya que al impedir la implantación del óvulo ya fecundado se está cometiendo un aborto, un atentado directo y voluntario contra la vida de un inocente. No se ve cómo, conociendo que existe este riesgo, la persona que toma este fármaco pueda no estar aceptando la responsabilidad de posiblemente cometer un aborto.

La píldora del día siguiente, el aborto y la excomunión

16. Quien comete un aborto, o sea que lo haya procurado y éste se produzca, no sólo comete un pecado mortal, sino que además incurre en un delito que comporta la pena canónica de excomunión “latae sententiae” (automática), es decir, se incurre en ella por el hecho mismo de cometer el delito y sin necesidad de que medie un juicio y una sentencia por escrito.

17. La excomunión es una realidad tan grave que por ello el cánon 1398 es muy restrictivo; para que se incurra en la pena canónica se requiere, además de las condiciones para cometer un pecado mortal (plena advertencia, plena libertad y pleno consentimiento), que la acción se verifque (“effectu secuto”), es decir que el aborto de hecho se produzca: “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” dice el cánon. Además se requiere el conocimiento de que la acción está gravada con una pena canónica de excomunión.

18. Por tanto, no cae en la excomunión quien sólo atenta el aborto si éste no se produce, ni quien comete un aborto sin tener la intención deliberada de cometerlo, ni quien desconoce que el aborto está penado con la excomunión. Sin embargo, aún no estando seguros de que se incurra en el delito del aborto y por consiguiente no se contraiga la pena de excomunión, quien intenta un aborto o realiza un acto conociendo que hay una gran probabilidad de que se siga un aborto, comete el pecado de aborto.

19. En el caso que nos ocupa de la píldora del día después: No hay la plena certeza de que el fármaco cada vez provoque un aborto; por tanto es difícil hablar de excomunión, ya que no hay certeza del “effectu secuto”. Además muy probablemente una persona puede tomar esta pastilla no con la deliberación de la voluntad de cometer un aborto, sino de evitar la concepción.

20. Estas observaciones sobre la excomunión, no disminuyen nada la grave responsabilidad de la persona que toma el fármaco, sabiendo que tiene un probable efecto abortivo; pero no por el hecho de tomar esta pastilla queda excomulgada, salvo en el caso de que lo hiciera con la intención deliberada de destruir el producto de la concepción antes de que éste se implante y cuando de hecho se verifica la expulsión del óvulo fecundado, sabiendo que este acto está penado con la excomunión.

21. Conviene recordar también la responsabilidad moral de quienes colaboran a esta acción pecaminosa: De los médicos que prescriben el fármaco, de los farmacéuticos que lo producen y lo venden, por su colaboración formal o material al mal. De ahí que haya la obligación moral y deba reconocerse el derecho a la objeción de conciencia de los agentes de la salud para no colaborar en esta acción.

+ Rodrigo Aguilar Martínez
Presidente de la Comisión Episcopal
de Pastoral familiar

+ Francisco Javier Chavolla Ramos
Obispo electo de Toluca
Encargado del Departamento de Vida

Pbro. Lic. J. Guillermo Gutiérrez Fernández
Asesor de Bioética en el Departamento de vida





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