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Familiares y amigos

Familiares y amigos
Los familiares que forman el grupo más íntimo y aún los que son muy amigos tienen prohibido entrar al templo donde viven los esposos: el matrimonio es privativo de Dios, los esposos y nadie más.


Por: Dr. Alberto Abdala |



Los familiares que forman el grupo más íntimo y aún los que son muy amigos tienen prohibido entrar al templo donde viven los esposos: el matrimonio es privativo de Dios, los esposos y nadie más.

Sólo se puede ingresar a él si se pide ayuda (casi siempre profesional) para solucionar algo y se esté capacitado para ello: sin interés, sin egoísmo, con absoluta imparcialidad y secreto profesional obrando siempre tratando de salvar el matrimonio. Buscar una persona que reúna esas condiciones: médico de familia, psiquiatra, psicólogo, sacerdote, eta. Nunca suegras, cuñadas, familiares, etc. caerán en el error de querer aconsejar al matrimonio en sus relaciones, en su conducta, etc. etc. peor aún que los aconsejen respecto a su intimidad.

El matrimonio tiene reglas, conductas, para arreglar sus diferencias que sólo los esposos conocen. La intimidad matrimonial, a que solo Dios y los esposos tienen acceso no acepta más que sus propias reglas y nadie puede intentar siquiera modificarlas y mucho menos, participar de esa intimidad. Ningún familiar puede ser tan ingenuo o mal intencionado para pretender llegar a la intimidad de un matrimonio y mucho menos cambiar su norma de conducta. Solo quién no ha vivido en intimidad matrimonial puede pensar y actuar de esa manera.

Los comentarios de familiares y amigos serán siempre para apoyar la unión del matrimonio, comentarios que unan más a esos esposos pero jamás para presionar a uno de ellos. El matrimonio debe ser agradable para los esposos y no para familiares o amigos. Los esposos conducen su matrimonio como ellos lo desean, quieren y pueden y mucho más en matrimonios de 5 o más años que llegan a tener una intimidad tan propia, tan hecha día a día que nadie es capaz de comprender y mucho menos intentar cambiar. ESA ES LA PERSONALIDAD DEL MATRIMONIO.

Siempre será muy mal recibido quién pretenda entrar en la intimidad de un matrimonio. Un esposo que dice confiar su matrimonio a un tercero no es matrimonio lo que está confiando sino simplemente detalles de alcohoba que distan mucho de ser intimidad matrimonial (ver capítulo correspondiente) y lo confía porque no sabe ni ha vivido nunca en verdadera intimidad matrimonial. LA INTIMIDAD MATRIMONIAL ES TAN DEL MATRIMONIO QUE NO SE CONFÍA MAS QUE AL SEÑOR.

El médico que trata un aspecto del matrimonio por su condición de médico de familia o sexólogo debe reunir una serie de condiciones además de una norma de conducta tal que su fin debe ser siempre unir el matrimonio, jamás distanciarlo porque se actúa en contra de un sacramento y a la larga no se aporta nada positivo.

En los problemas sexuales matrimoniales se ingresa en esa parte -somática- de la intimidad matrimonial donde el médico debe actuar con mucho tacto, delicadeza y profesionalismo; jamás vulgaridades y mucho menos groserías. La mujer (casi siempre es la esposa que va a la consulta) esta confiando parte, nada menos, que de su intimidad matrimonial. Se la debe recibir con respeto, altura y sobre todo con la decidida voluntad de unir ese matrimonio. Esa esposa está en un confesionario, está confiando parte de lo más personal y lo más propio de su vida y ello merece no solo la atención profesional sino el respeto y secreto total. ESTA DE POR MEDIO LA FELICIDAD DE UN MATRIMONIO Y DE UNA FAMILIA Y ESO ES LO MÁXIMO SIEMPRE.
 





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