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Roma, Italia

Dios y el hombre se encuentran en el Templo
Qué significa la fiesta de la Dedicación de la Basílica del Salvador de Letrán


Por: Padre Jesús Martí Ballester | Fuente: www.jmarti.ciberia.es



Aunque Kierkegaard, en «Diario de un seductor», define la omnipotencia de Dios, como distanciamiento porque la bondad consiste en dar, y distanciándose el donante para hacer independiente al receptor con el que se ofrece infinitamente amoroso, esperando que le responda, a la vez que distanciarse, ha querido establecer unas relaciones de amor con los hombres. Dios sabe esperar. Dice san Pedro que: «La paciencia de Dios es vuestra salvación». De esta manera nos enseña que cuando buscamos acercar a Dios a los hombres, hemos de actuar con paciencia y no dejar a nadie por imposible. Porque, quienes tenemos fe, la tenemos gracias a la presencia de Dios, que no nos ha dejado nunca por imposibles, a pesar de nuestros pecados. Esta paciencia, aparente impotencia de Dios, porque no quiere forzarnos, no es una carencia, sino amor que ha querido aceptar el sufrimiento de asumir el riesgo que corremos, porque quiere ser amado desde la libertad. Con lo que sorprende el anonadamiento de un Dios que quiere asumir el riesgo de ser menospreciado por sus criaturas.


SU CONDESCENDENCIA LE LLEVA A ESTAR CON NOSOTROS

En efecto, desde que conocemos a Dios por su Revelación sabemos que siempre quiso estar con los hombresy, como los hombres se reúnen en lugares, Dios ha querido tener y que tengamos lugares para recibirnos y estar con nosotros, lugares que serán santuarios, templos, basílicas, moradas sagradas, donde Dios descenderá siempre en busca de los hombres en quienes tiene sus delicias, para santificarlos y glorificarlos. Por eso Dios quiso, desde antiguo, tener casa en la tierra, domiciliarse en ella, quedarse entre nosotros, recibirnos en lugares donde esperar y recibir propicio nuestras ora­ciones, nuestros sacrificios y otorgarnos sus dones y, que a la vez, fueran anuncio de la vida celeste, donde los hombres estamos llamados a verle cara a cara. Y esto se inició desde siempre.". Y así nos lo ha ido contando en el libro del Éxodo, 40 15.


MOISES CONSTRUYE LA TIENDA DEL ENCUENTRO

En el primer mes del año segundo, en el día primero, fue erigido el Tabernáculo, el cual alzó Moisés, poniendo los tablones y las basas y travesaños, y asentando las columnas, y extendiendo la cubierta, como el Señor tenía ordenado. Puso también las tablas de la Ley en el arca, cubriéndola con el propiciatorio, y metiendo por debajo las varas. Y colocada el arca dentro del Tabernáculo, colgó delante de ella el velo, cumpliendo el precepto del Señor. Fuera del velo puso la mesa en el Tabernáculo, los panes de la proposición, el candelabro en el enfrente de la mesa, y las lámparas, según el mandato del Señor. El altar de oro lo puso también dentro del Tabernáculo, delante del velo y quemó el incienso, según tenía el Señor mandado. Puso el velo a la entrada del Tabernáculo, el altar del holocausto, donde ofreció holocausto y sacrificios. Colocó la concha del lavatorio y la llenó de agua. Y Moisés y Aarón y sus hijos, lavaron sus manos y pies al entrar en el Tabernáculo de la Alianza para llegar al altar. Concluidas todas estas cosas, una nube cubrió el Tabernáculo, y quedó todo lleno de la gloria del Señor. Ni podía Moisés entrar en el Tabernáculo, porque la nube lo cubría todo, y brillaba la majestad del Señor. Y cuando la nube se retiraba del Tabernáculo, marchaban los hijos de Israel por escuadrones. Si la nube se quedaba encima parada, hacían alto en el mismo sitio.Porque la nube del Señor durante el día cubría el Tabernáculo, y por la noche aparecía allí una llama, a vista de todo el pueblo de Israel.


EL TEMPLO DE SALOMON

Y Salomón edificó el Templo, como nos narra el 1 Libro de los Reyes, 6,1: “La casa del Señor se comenzó a edificar en el año cuatrocientos ochenta después de la salida de los hijos de Israel de Egipto, el año cuarto del reinado de Salomón sobre Israel, en el mes segundo. Y la casa que el rey Salomón edificaba al Señor tenía setenta codos de largo, veinte de ancho y treinta de alto. Delante del templo había un pórtico de veinte codos de largo y diez codos de ancho. Hizo ventanas o claraboyas. En todo el edificio por fuera asentó las vigas sin que estuviesen metidas en las paredes del templo. La construcción de la casa del Señor se hizo con piedras labradas de antemano; para que durante la obra, no se oyese ruido de martillo, ni de hacha, o azuela, ni de ninguna otra herramienta. La puerta del piso de en medio estaba al lado derecho del edificio, y por un caracol se subía a la estancia de en medio, y de ésta al tercer alto. Así edificó la casa y la perfeccionó, y la cubrió con artesonados de cedro. Después habló el Señor a Salomón, diciendo: En esta casa que tú has edificado (si tú siguieres mis preceptos, y mis determinaciones, y guardares todos mis mandamientos, sin desviarte de ellos), verificaré en ti la promesa que hice a David, tu padre; y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no desampararé nunca al pueblo mío de Israel. Edificó, pues, Salomón el templo, y lo concluyó.

Las paredes las revistió de tablas de cedro y cubrió el pavimento con tablas de abeto. Y todo el edificio por dentro estaba revestido de cedro, con sus ensambladuras y junturas hechas con mucho primor, y artificiosamente esculpidas; todo cubierto de tablas de cedro, de forma que no se podía ver ni una sola piedra de la pared. El oráculo lo había edificado en el fondo del templo, para colocar allí el arca del Testamento del Señor. Y lo cubrió y revistió de oro purísimo. Cubrió también de oro el altar o mesa de cedro. La parte del templo que estaba delante del oráculo la cubrió con oro acendrado, clavado con clavos de oro. Todo el interior deltemplo estaba cubierto de oro; y también el altar de los perfumes. Dentro del oráculo puso dos querubines hechos de madera de olivo, de diez codos de altura cada uno, que tenían extendidas sus alas, y las alas tocando la pared; y con otras dos alas tocándose entre sí. Cubrió también de oro los querubines. E hizo adornar todas las paredes del templo con varias molduras y relieves, con figuras de querubines y palmas, y diversas figuras, que parecían saltar y salirse de la pared. El pavimento del templo lo cubrió de oro. Y edificó el atrio interior con piedras labradas y maderas de cedro.

Se echaron los cimientos de la casa del Señor el año cuarto y el año decimoprimero, en el mes octavo, se concluyó la casa del Señor con todas sus partes y con todos sus utensilios. Y la edificó Salomón en siete años. Ya tenía el Señor una tienda para habitar entre sus hijos nómadas. El Templo de Dios quedaba bosquejado como lo había dispuesto el Señor en el Deuteronomio: "Buscaréis a Yahvé en el lugar que El elija entre todas las tribus, para poner en él su santo nombre y hacer en él su morada, allí iréis; allí le presentaréis vuestros holocaustos y sacrificios, vues­tras diezmos, vuestras primicias y la ofrenda alzada de vuestras manos, vuestros votos y vuestras oblaciones voluntarias y los primogénitos de vuestras vacas y ovejas. Allí comeréis delante de Yahvé vuestro Dios y os regocijaréis vosotros y vuestras familias." La finalidad y razón del templo santo estaba prefijada, entonces y para siempre. Morada suya pero para nuestras acciones más nuestras, más grandes y más íntimas. Convocó Salomón a los ancianos de Israel y a todas las cabezas de las tribus, para trasladar el arca de la alianza de Yahvé... Entonces dijo Salomón: "Yahvé, has dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada, el lugar de tu habitación para siempre." El Santo Templo de Jerusalén se alzaba majestuoso, espléndido, prefigurando el futuro Templo. Su dedicación fue tan solemne que en aquel día Salomón inmoló "veintidós mil bueyes y ciento noventa mil ovejas en sacrificios eucarísticos que ofreció a Yahvé".


DESTRUCCION DEL TEMPLO Y RECONSTRUCCION

Van corriendo los siglos, la obra de Salomón ha sido arrasada una y otra vez. Pero el pueblo, fiel, vuelto del cautiverio, empieza de nuevo la edificación de Templo: "Llegado el séptimo mes, nos cuenta Esdras, los hijos de Israel que estaban ya en las ciudades se reunieron como un solo hombre en Jerusalén. Josué, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes y Zorobabel, hijo de Salatiel, con sus hermanos, se levantaron para edificar el altar de Dios de Israel... Cuando los obreros pusieron los cimientos de la casa de Yahvé, asistieron los sacerdotes con trompetas y los levitas con címbalos para alabar a Dios." Ya ha surgido en Sión el nuevo Templo, ya resuenan las fiestas de su dedicación: "Los hijos de Israel, los sacerdotes y levitas y los demás venidos de la cautividad hicieron con gozo la dedicación de esta casa de Dios, ofreciendo cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos." La historia continúa, el Templo se rehace, mas los profe­tas, en tanto, van misteriosamente anunciando otro Tem­plo futuro:


LA FUENTE DE AGUA VIVA QUE MANA DEL TEMPLO

El año veinticinco de nuestro cautiverio, dirá Ezequiel, al comienzo del año, el diez del mes, aquel día mismo fue sobre mí la mano de Yahvé, que me condujo y me puso sobre un monte altísimo, en el cual había al mediodía como una edificación de ciudad. Llevóme allá y un varón como de bronce bruñido, que tenía en su mano una cuerda de lino y una caña de medir estaba en pie a la puerta. Díjome aquel varón: "Hijo del hombre, mira con tus ojos y atiende con tus oídos pon tu atención a lo que yo te vaya mostrando..."Eze­quiel contempla el Templo misterioso. "y caí rostro a tierra mientras la gloria de Yahvé penetró en la casa por la fachada que da al Oriente, y vi la gloria de Yahvé llenar la casa, mientras Aquel que estaba en pie junto a mí me decía: "Hijo del Hombre, éste es el lugar de mi trono, el escabel de las plantas de mis pies, -donde habitaré."


MALAQUÍAS LA ENTRADA EN EL TEMPLO

Dice el profeta Malaquías: He aquí que yo envío mi ángel, el cual preparará el camino delante de mí. De pronto entrará en el santuario el Señor que buscáis; el mensajerode la Alianza que deseáis, miradlo entrar - dice el Señor de los ejércitos¿Quién resistirá cuando él llegue? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será fuego de fundidor, lejía de lavandero. Se sentará como fundidor a refinar la plata; refinará y purificará a los hijos de Leví como oro y plata, y ellos ofrecerán al Señor ofrendas legítimas. Entonces agradará al Señor el sacrificio de Judá y de Jerusalén. Pregunta la Samaritana junto al pozo de Jacob a Jesús: ¿Hay que adorar a Dios en el Garizim o en el templo de Jerusalén? Ni en uno ni en otro. Mi Padre quiereadoradores en espíritu y en verdad.


“DESTRUID ESTE TEMPLO Y LO RECONSTRUIRÉ"

Cuando Jesús dispersa en el Templo con los azotes que no descargó sobre los vendedores, sino sobre las mesas de los cambistas, porque los azotes serán descargados sobre sus espaldas para instaurar el Templo de Verdad, que era El, pagando él para purificar el pecado, está significando la llegada del nuevo Templo, no construido por hombres, lo que fue interpretado literalmente como blasfemia y sólo los discípulos recordarondespués de resucitado de que estaba hablando de su cuerpo.


LAS ALEGORÍAS SE PERFILAN

Terminaron con él los tiempos de figuras y esperanzas y llegó en tiempos de César Augusto la voz de Aquel que tenía que venir al Templo para renovar el templo, el sacerdocio y el sacrificio. Pablo lo predicará con firmeza a los hebreos. "Esto era figura que miraba a los tiempos presentes, pues en aquel tiempo se ofrecían oblaciones y sacrificios que no eran eficaces para hacer perfecta la conciencia del que ofrecía, peroCristo, constituido Pontífice de los bienes futuros, en­tró de una vez para siempre en un tabernáculo mejor y más perfecto, no hecho por manos de hombres, ni por la sangre de los machos cabríos y de los becerros, sino por su propia Sangre: entró una vez en el santuario, realizada la redención eterna."El Viejo Templo y Casa de Yahvé quedaba sustituido, reestre­nado y renovado definitivamente por Cristo.


YA ESTA AQUÍ EL NUEVO TIEMPO

Primero fue la pobreza suma, pues tres siglos de persecuciones impidie­ron que la Iglesia Nueva tuviera Templo nuevo que continuara la tradición de Dios de morar entre los hombres. Fueron tres siglos en que no hubo para él más morada que las catacumbas, entre silencios nocturnos y huesos de mártires. San Silvestre quiere levantar el primer templo cristiano consagrado solem­nemente a Dios. En efecto,terminada la era de las persecuciones, la Iglesia salía de las catacumbas, la liturgia se rodeaba de arte y de magnificencia, los templos de los ídolos se transformaban en iglesias, y el cristianismo se adornaba con los despojos de la vieja religión de Roma, que le había perseguido durante trescientos años. Los que vivían en aquel siglo IV, el siglo de las figuras inmor­tales de los Padres, creían ver una imagen anticipada de la llegada en el reino de la paz inalterable, y repetían el grito triunfal de San Jerónimo al terminar su Historia de la Igle­sia: "¡Gloria al Todopoderoso, gloria al Redentor de nuestras almas!". "El pueblo roman­o asistía a la basílica de Letrán, y regresaba con el signo sagrado en la frente y la unción del crisma bautismal. ¡Y hay quien duda, oh Cristo, que Roma es tuya!" Letrán era ya el pa­lacio de los Papas, el baptisterio de los romanos, la catedral de Roma, Aula Dei, basílica de oro, reina y señora de todas las iglesias, nuevo Sinaí desde donde se notificarían al mundo oráculos apostólicos y las decisiones de los Concilios. La pompa imperial había abandonado a la Ciudad Eterna, pero Roma era la residencia del Vicario de Cristo.

Cuando parecía que iba a sucumbir el prestigio de aquella ciudad que había conquistado el mundo, renace transformado. San Pedro ocupa el puesto de Rómulo. La realeza, la república, el imperio, el papa parecían formar como los eslabones de una cadena misteriosa que iba a prolongarse a través de los siglos. Letrán reemplazaría al Palatino. En Letrán se estudiarán durante muchos siglos los intereses de la Iglesia que, en aquella época comprendían los políticos y sociales, y será a la vez basílica religiosa, residencia pontificia, administración espiritual, organización burocrática, asilo de caridad, claustro monástico, biblioteca,archivo y tesoro de la Iglesia. El papa Silvestre debió de haber comprendido los grandes destinos de esta institución. Fijar allí la morada de los sucesores de Pedro, era señalar los amplios horizontes que florecerán bajo el gobierno de los grandes pontífices, como Gregorio Magno y Gregorio VII. Lo que dio siempre su fuerza a la Roma cristiana y pontificia fue el sentido de continuidad, el instinto superior de la perseverancia. Esta clara intuición y voluntad robusta, que unas veces es genio, otras prudencia y experiencia, norma siempre presente y siempre vencedora de los obstáculos, que domina, supera o suprime y de los que al fin triunfa, hará inmortal la acción desarrollada en esa casa de Letrán desde que entra ella el sucesor de Pedro. Antes estuvo allí la sede de la gens Laterana, que alcanzó la dignidad consular.


DEL PALACIO DEL MONTE CELIO A LA BASILICA DE LETRAN

En el siglo I era uno de los palacios más espléndidos del monte Celio, llamado por Juvenal Moradas regias, donde vivió el cónsul, Plaucio Laterano, que, como dice Tácito, conspiró contra Nerón, y por eso fue decapitado, pasando su palacio a poder del emperador. En el siglo IV era propiedad de Fausta, la esposa de Constantino el Grande; que lo ofrecióal papa Silvestre. La basílica fue consagrada el 9 de noviembre del año 324, con el título del Salvador. Su historia se confunde en adelante con la historia de Roma: Concilios, embajadas, solemnidades litúrgicas, entronizaciones de pontífices, coronaciones im­periales, robos, saqueos, incendios, intrigas, ambiciones y anatemas. Después de mil años viene el silencio y la ruina.


AVIÑON

Los pontífices, huyendo de la anarquía de Roma, habían dejado su mansión secular para trasladarse a Aviñón. Escribía el Petrarca en 1350 a uno de ellos: "Padre misericordioso, ¿con qué sosiego puedes dormir muellemente en las riberas del Ródano, bajo los techos tranquilos de tus doradas habitaciones, en tanto que Letrán se desmorona y la madre de todas las iglesias, falta de techo, está entregada a las lluvias y a los vendavales? Por fin los ruegos de Santa Catalina de Sena al Dulce Cristo en la tierra, consiguieron el retorno, pero no a Letrán, sino al Vaticano.


REGRESO DE AVIÑÓN

Letrán había perdido su prestigio político y dejó de ser el centro de la administración eclesiástica. Pero en su fachada se lee todavía la inscripción: "Por decreto pontificio y declaración imperial, yo soy la ma­dre y cabeza de todas las iglesias del orbe." Es como la: parroquia de todos los cristianos. Del antiguo edificio queda muy poco. El siglo XVII lo restauró, quitándole su carácter antiguo. Las antiguas columnas de serpentina quedaron sepultadas bajo los macizos pilares renacentistas del Borromini, y las pinturas desaparecieron. Pero allí está el altar sobre el cual celebraba el primer obispo de Roma, y allí están también, las cabezas de San Pedro y San Pablo, y el antiguo baptisterio de Roma, consagrado a San Juan Bau­tista y San Juan de Letrán, que guarda su forma primitiva. Ocho columnas de pórfido sostienen la cúpula octogonal; en el centro se abre la piscina de basalto verde; hay pinturas y mo­saicos antiguos; pero ya no existen los ciervos de plata, sím­bolos del alma sedienta de la gracia, que arrojaban el agua en las fuentes, ni las estatuas de plata del Bautista y del Sal­vador, ni las lámparas de oro que quemaban el bálsamo el día de Sábado Santo.


TEMPLOS VIVOS DE DIOS

Escribe san Pablo a los Corintios 3, 16: ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.» Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.


LA DINAMICA DEL TEMPLO NOS CONDUCE AL TEMPLO DEFINITIVO

San Juan nos describe la culminación de la secuencia de los Templos, con la visión del último Templo vivo en el que ya no veremos a Dios como en un espejo, sino cara a cara y en gloria sustancial y definitiva, es decir, le veremos como somos vistos, donde le amaremos, le gozaremos, le amaremos, que es como define San Agustín la gloria y como nos la relata el Águila de Patmos en el Apocalipsis, 21,1: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar ya no existía. Y vi bajar del cielo de junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalén ataviada como una novia que se adorna para su esposo. Y oí una voz potente que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios entre los hombres; él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo; Dios en persona estará con ellos y será su Dios. El enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni clamor, ni dolor; pues lo de antes ha pasado." El que estaba sentado en el trono dijo: "Todo lo hago nuevo" Y dijo: "Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas." Me dijo también: "¡Ya son un hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua viva. El que salga vencedor heredará esto; porque yo seré su Dios, y él será mi hijo." Vino uno de los siete ángeles y habló conmigo diciendo: "Ven acá. Yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero." Me llevó el Espíritu sobre un monte grande y alto, y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que descendía del cielo de junto a Dios, radiante con la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosísima, parecida a jaspe, claro como cristal.

Tenía una muralla grande y alta con doce puertas, y a las puertas había doce ángeles, y en cada puerta grabados los doce nombres de los Apóstoles del Cordero. Y oí una voz grande que venía del trono, y decía: Al sediento yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere poseerá todas estas cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Templo no vi ninguno; su templo es el Señor Dios omnipotente con el Cordero. Y la ciudad no necesita sol ni luna que alumbren en ella; porque la claridad de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero”. ¡Dichosos los llamados y elegidos a participar en la bodas del Cordero en su templo santo que es él mismo, el Verbo de la Vida! Que esa era la mente de Dios, cuando le dictaba a Moisés la Tienda, y a Salomón el Templo, y a Esdras y a Nehemías la Reconstrucción, y a Constantino el regalo del Palacio de Letrán en el Monte Celio, y al Papa San Silvestre la Dedicación de la Basílica de Letrán, y a Malaquías su alegoría profética, y a Jesús lo revelado a la Samaritana sobre el Garizim y el Templo de Jerusalén y a los mercaderes del Templo su condena por haberlo convertido en cueva de ladrones, Y a Pablo que somos templos vivos del Espíritu Santo, y a Juan en el Apocalipsis, que el Templo y la lámpara es el Cordero.

 


P. Jesús Martí Ballester
jmarti@ciberia.es

 

 

 







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