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El riesgo

El riesgo
26 de Diciembre - Fiesta de San Esteban protomártir / Hechos 6,8-10;7,54-60: Veo el cielo abierto / Mateo 10, 17-22.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer



No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes. El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin se salvará.”

Reflexión
Jesús sigue formando y preparando a sus apóstoles para la gran misión que han de asumir. En esa escuela no les aleja del riesgo ni de las tormentas.

El otro día leí una comparación interesante con respecto a esto. Hay en Palestina dos lagos. Uno, el muerto, en permanente calma. No hay en él olas ni tempestades. El otro, el de Geneseret, cobra todos los años varias vidas humanas: la tempestad surge en él tremenda e inesperada, los vientos le sacuden, sus olas llegan a alcanzar varios metros. Pero los pescadores eligen este segundo lago. Porque en el Mar Muerto no se encuentra jamás una barca, ya que en él no hay rastro de vida. En el lago de Genesaret el riesgo es compensando con la abundancia de la pesca.

Jesús también eligió para sus apóstoles el lago del riesgo y de la vida. Porque vida plena y fecunda incluye riesgo, cruz y fracaso. Por eso les anuncia sin rodeos, que les envía como ovejas entre lobos. Lucharán, sufrirán, serán azotados, morirán violentamente. Serán odiados por su nombre y les perseguirán de ciudad en ciudad.

En la pedagogía del riesgo de Jesús, la cruz y el sufrimiento son necesarios para el triunfo final. Preguntémonos: ¿cuál es nuestra actitud ante fracaso, cruz y riesgo? ¿Lo hemos integrado a nuestra vida, como algo necesario e incluso como la llave de nuestra fecundidad?

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt

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