Menu



El mundo del revés: ¡Matar es un derecho!

El mundo del revés: ¡Matar es un derecho!
El más grande destructor de la paz es el aborto porque, si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué nos queda a nosotros, matarte a ti y tú matarme a mí?


Por: Monseñor José Ignacio Munilla Aguirre | Fuente: www.enticonfio.org



El jueves 24, fiesta de la Virgen de la Merced, tuve la gracia de
visitar el Centro Penitenciario de Dueñas (Palencia), donde celebré la
Eucaristía con un numeroso grupo de cientos de presos, en honor a su
Patrona. Uno de ellos, de nombre Manuel, compartía conmigo la dura
experiencia de su vida, en presencia de otros reclusos. No olvidaré su
rostro ni sus palabras: "Mire usted, a mí me pasó una cosa muy simple:
Empecé por matar a Dios, borrándolo de mi conciencia; para luego
continuar agrediendo a mi familia, a mis amigos y a todos los que se
cruzaban en mi camino, y ya no me detuve ni ante el respeto debido a
la vida misma".

¡Me sentiría yo mucho más seguro en una nación gobernada por
Manuel, que por alguien que sostenga que matar a una criatura en el
seno materno, es un "derecho"! ¡Me fío mucho más de quien ha tocado
fondo en la vida, por muy bajo que haya caído, y que ha hecho la
experiencia humilde del retorno a la sensatez; que de aquel otro que
se cree que va a reinventar una nueva civilización, y se muestra
seguro en la soberbia de su ideología!

Oídos sordos a la razón

En la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros realizada
el sábado, día 26, se ha aprobado el Proyecto de reforma de la Ley del
Aborto, en el que se propone una mayor liberalización de este crimen,
llegando a la aberración de considerarlo como un "derecho". Se trata
de pasar de la actual "despenalización" de un mal, a su consideración
como un bien.

La razón de ser de esta iniciativa es doble: una es la puramente
ideológica (tengamos en cuenta que en España ya padecemos, en la
práctica, el aborto libre); y, la otra, la tutela de las clínicas
abortistas, para que el fraude generalizado que cometen actualmente,
pueda tener amparo legal.

¿Qué otras razones podrían esgrimirse para justificar esta
decisión política? Es conocido que en España estamos ante un auténtico
invierno demográfico, y que el aborto es la principal causa de
mortalidad. Más aún, España es el país de la Unión Europea que ha
incrementado en los últimos diez años el número de abortos en un mayor
porcentaje, con un 126%. A gran distancia le sigue Bélgica con el 36%
de aumento y Holanda con un 26%. Mientras que Italia ha disminuido en
un 9,71%, Alemania, en un 10,71%, y Polonia ha disminuido un 89,31%.

En consecuencia, no parece que puedan argüirse razones de
política demográfica. España necesita urgentemente españoles, y la
solución propuesta es... ¿¿otorgar el derecho de eliminarlos?? La
única explicación para esta sinrazón es la puesta en práctica de un
ideario de ingeniería social, donde el aborto es esgrimido como una
bandera del feminismo... Y, sin embargo, cada vez constatamos con más
frecuencia que la madre no es sino la segunda víctima del aborto. Más
aún..., cuando el feto abortado es de sexo femenino, ¿dónde quedan los
derechos feministas de esa "nueva mujer"?

Con la claridad y la transparencia que le caracterizaban, decía
la Madre Teresa de Calcuta: "El más grande destructor de la paz es el
aborto porque, si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué nos
queda a nosotros, matarte a ti y tú matarme a mí? ¡No nos queda más
que eso!". Sus palabras han resultado proféticas, habida cuenta de que
el incremento del número de abortos en España, ha ido en paralelo al
aumento de los índices de criminalidad, como es el caso de la
violencia doméstica.


El peor de los males

Pero no pensemos que el aborto mismo es el peor de los males,
por mucho que se trate de la cruel eliminación de vidas inocentes.
Todavía hay un mal que podría ser mucho más nefasto: me refiero al
hecho de que la liberalización del aborto pudiera tener lugar sin
resistencia social alguna; sin que tal noticia tuviese la capacidad
de sacarnos de nuestras preocupaciones cotidianas; sin que nuestra
conciencia se sintiese conmovida. Si tal cosa sucediese, estaríamos
ante la certificación de un mal inconmensurable: la muerte de la
conciencia moral individual y colectiva, mucho más funesta que la
misma muerte física.

Afortunadamente, tenemos noticia de que cuarenta asociaciones
han reaccionado con presteza, convocando una gran manifestación para
el día 17 de octubre en Madrid. El lema de la convocatoria es: "Por la
Vida, la Mujer y la Maternidad". La información necesaria podemos
encontrarla en http://cadavidaimporta.org/. Confiamos en que esta
iniciativa sea un signo del despertar moral de nuestra sociedad. No es
hora de cruzarse de brazos, sino que tenemos el deber de actuar, de
"dar la cara" en favor de la vida. ¿Si no lo hiciésemos por esta
causa, por qué otra lo habríamos de hacer?

COMENTARIOS AL AUTOR:

Monseñor Munilla





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!