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Ocio nocturno: los ciudadanos merecen más respeto

Ocio nocturno: los ciudadanos merecen más respeto
Los mejores indicadores para tomar el pulso de la sociedad en las grandes ciudades, sobre los problemas que más preocupan a los ciudadanos, no tienen por qué remitirse tan sólo a las encuestas de opinión.


Por:  Víctor Ruiz | Fuente: E-cristians.net






Ocio nocturno: los ciudadanos merecen más respeto


Preocupante aumento de conductas incívicas en las grandes ciudades, de madrugada y ante la pasividad de las administraciones



Los mejores indicadores para tomar el pulso de la sociedad en las grandes ciudades, sobre los problemas que más preocupan a los ciudadanos, no tienen por qué remitirse tan sólo a las encuestas de opinión.


La sección de Cartas al director de cualquier periódico puede ser una buena fuente de información para analizar la tensión que se vive en una ciudad ante determinadas situaciones como la inseguridad ciudadana, la violencia juvenil, el consumo de drogas o el incivismo de determinados colectivos. Es la voz del ciudadano, la ´´muestra´´ de una encuesta gratuita en el día a día.

Barcelona, una ciudad supuestamente ´´modelo´´, arrastra desde hace ya algún tiempo un evidente problema de incivismo relacionado con el ocio nocturno. La proliferación de locales after hours , terrazas nocturnas, y espacios de moda en la calle para consumo de ´´litronas´´ y drogas al aire libre se está convirtiendo en un auténtico calvario para muchos ciudadanos. Esos espacios de aparente legítimo ocio acaban por ser en muchos casos el origen de ruidos, conflictos y violencia. Eso sin contar con las efemérides festivas que, además, reciben en muchos casos el beneplácito o las ayudas económicas por parte del Ayuntamiento. Celebraciones como la Feria de Abril, San Juan o las fiestas de Gracia, por poner algún ejemplo, suelen alargarse hasta las tantas de la madrugada y provocan muchas molestias a los vecinos.

Tomando el diario AVUI como muestra, podemos observar que, sólo en las dos primeras semanas de julio de 2003, hasta diez cartas al director hacían referencia a quejas de ciudadanos por problemas derivados del ocio nocturno, como la contaminación acústica o la dejadez del Ayuntamiento ante este tipo de situaciones transgresoras. Y estamos hablando de un sólo diario y de un pequeñísimo porcentaje de personas que se toman la molestia de escribir una carta para quejarse de sus problemas como administrados.

Veamos algunas de esas cartas:
01/07/03 : Una ciudadana critica ´´que el Ayuntamiento de Barcelona haya sufragado con 100.000 euros la mitad de los gastos de la fotografía de gente desnuda que hizo Spencer Tunick. Como contribuyente que paga sus impuestos, protesto sorprendida e indignada por esta superficial gestión de los fondos públicos de mi ayuntamiento...´´. En el escrito, se reprocha que el ayuntamiento dedique esas inversiones a espectáculos transgresores antes que destinarlos a las necesidades y deficiencias que todavía padece Barcelona.


02/07/03 : ´´¡Qué más da que el Ayuntamiento de Barcelona incumpla su promesa de tener las playas limpias al día siguiente de la verbena de San Juan! El caso es que la gente ensucia. Y ensucia porque, en razón de esta tolerancia mal entendida, nadie lo impide... Señor Clos: somos el vertedero de Europa. La ciudad donde los forasteros vienen a hacer aquello que no les es permitido en sus países...´´.


04/07/03 : ´´En la pasada verbena de San Juan, había una fiesta en la plaza del Diamant. A las 3:30 horas, llamé a la Guardia Urbana para saber cuándo se acabaría. Me dijeron que a las 4.00. A las 4.20 la música seguía sonando a toda potencia y llamé otra vez. Me dijeron que de las 4.30 seguro que no pasaba... Finalmente, hacia las 5 acabó la música. A partir de ahí, todo tipo de alborotos hasta aproximadamente las 6.30. En todas las llamadas la Guardia Urbana fue muy amable. Desgraciadamente, tan amable como ineficaz... En la plaza del Diamant viven personas: gente mayor, niños, etc. A los vecinos, lo que les queda de las fiestas son orines, vómitos, alborotos, etc.´´.

06/07/03 : ´´...Escribo estas cuatro líneas de protesta dedicadas a la Sra. Imma Mayol y a los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Barcelona. Hace unos días, por la fiesta de San Juan, los ciudadanos del barrio de la Barceloneta se quejaban por la suciedad que dejaron en la playa unos jóvenes que habían hecho una fiesta... Me gustaría que tanto ella como los encargados de la limpieza se dieran un paseo por las calles Pintor Mir y Santiago Rusiñol y sus alrededores para ver la porquería y las basuras de todo tipo con las que hemos de convivir los vecinos´´.

11/07/03 : El mantenimiento y la vigilancia del Fossar de la Pedrera de Montjuïc. ´´...En la tumba del presidente Lluís Companys, además de estar sucia, había una inscripción que decía rojo y ladrón, las escaleras de acceso al Fossar estaban llenas de jeringuillas de algunos pobres que van allí a drogarse... Es vergonzoso que este lugar esté tan abandonado... Estamos hartos de denunciar al Ayuntamiento hechos semejantes y nunca hemos tenido una respuesta que podamos calificar de seria´´.

12/07/03 : La pesadilla de las Fiestas del Carmelo. ´´Como cada año, del 4 al 13 de julio, para nosotros la vida, día y noche, se transforma en un cúmulo de dolores de cabeza. Tan pronto como se instala la feria y su show, empiezan los ruidos, la suciedad, las meadas, los vómitos, las defecaciones... en la calle, en el parque, en las porterías... Acabamos aburridos porque casi cada noche hay peleas, discusiones, ambiente cutre, incluidos robos, cristales rotos, música a todo volumen hasta la madrugada, árboles estropeados, mobiliario público destrozado... Las autoridades miran hacia otro lado y se hacen el sordo´´.

13/07/03 : ´´En algunas calles de Barcelona dormir se ha convertido para algunos vecinos en un lujo. Por ejemplo en la calle Casanova, entre París y Londres, poder cerrar los ojos y descansar diez minutos seguidos ha resultado ser toda una proeza al alcance de muy pocos... Hace muchísimo calor. Afuera, los bares musicales y las discotecas empiezan su periplo. La gente llega, muchos quedan fuera. La ventana está abierta y no pasa ni una gota de aire. Los ojos bien abiertos. Se pueden oír las conversaciones de la multitud de gente que hay en la calle: gritan y gritan. Te planteas: ¿cierro la ventana y muero ahogada de calor? ¿O la dejo abierta y muero de cansancio mañana en el trabajo? 6.00 horas. Ya es de día, en la calle continúan cantando, chillando. No he dormido nada. Me levanto para ir a comprar el pan y el diario. Eso sí, tendré una carrera de obstáculos sorteando los cristales rotos, las vomitadas y los orines que nos han dejado como regalo. Esta historia se repite cada jueves, viernes y sábado. ¿El Ayuntamiento tiene algo que decir?


¿Qué modelo de sociedad forjamos?

Las quejas que manifiestan los ciudadanos ante la pasividad del consistorio por solucionar este tipo de problemas se debería hacer extensible al resto de la población. ¿Qué modelo de sociedad estamos forjando? En los últimos años, la transgresión se ha instalado en las grandes ciudades como resultado de un abandono progresivo de la educación en valores y de un aumento de la permisividad hacia conductas que o bien rayan en ocasiones el delito o perjudican visiblemente la salud de los llamémosles transgresores. Todo en aras de no se sabe bien qué tipo de libertad.

Desde las administraciones, escudándose en el dudoso concepto que del arte tienen, se consienten y se potencian determinadas muestras, celebraciones o espectáculos que, al final, acaban más por ser una molestia para los vecinos que un acontecimiento digno de ser recordado. Sin ir más lejos, en las dos últimas ediciones de la Feria de Abril en Barcelona, los vecinos que residen en los alrededores tuvieron que soportar durante diez días la música, los constantes alborotos, peleas y sonidos de cláxones de coches que se producían durante la noche y hasta altas horas de la madrugada, sin que una vigilancia efectiva de la Guardia Urbana en la zona lo impidiese. Ha aumentado la laxitud del Ayuntamiento hacia comportamientos incívicos. Según afirma Jaume Vallcorba, editor, en un informe sobre el incivismo publicado el pasado 13 de julio en LA VANGUARDIA, la tolerancia de las autoridades hacia las personas incívicas ´´es la peor rémora de una izquierda que no entiende que las limitaciones son la base del liberalismo´´.

En determinadas zonas de la ciudad, la violencia se ha instalado en las calles como resultado de los enfrentamientos entre pandillas de jóvenes que han tomado esos espacios como su particular centro de diversión. Los vecinos de la calle Blesa, en el barrio de Poble Sec, han denunciado en numerosas ocasiones la situación de inseguridad que se vive en esa calle desde hace un año, en que tres bandas callejeras se dedican a atemorizar a los vecinos durante la madrugada con todo tipo de actos vandálicos. La situación ha degenerado en una especie de ´´guerra´´ entre los jóvenes vándalos y los vecinos, ante la falta de respuesta policial, que sólo tímidamente aparece de vez en cuando por la zona.

Son ejemplos de un incivismo que se manifiesta como producto de la pasividad y la permisividad, el neoanalfabetismo, la falta de valores, la búsqueda del placer inmediato y la transgresión que caracterizan al actual modelo de sociedad urbana. La falta de respeto hacia los demás, como algo natural, inevitable, e incluso como un derecho a la libertad, campa a sus anchas en las calles de nuestras ciudades. No hay un sólo culpable para este fenómeno. Todos somos algo responsables: los incívicos ciudadanos, las administraciones, pero también los padres y educadores. Y los medios de comunicación, que se han apuntado a esa moda difundiendo un mensaje en el que la transgresión prevalece por encima de otros valores, también tienen su parte de responsabilidad. Toda la sociedad en su conjunto debería ser consciente de que, en este caso, la libertad del ciudadano que desea divertirse acaba donde empieza la del que quiere descansar.





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