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¿Para qué formar en principios y valores en la empresa?
Desarrollar en las personas un auténtico respeto por los demás, la capacidad de ser solidario, la participación funcional, el arte de ganar sirviendo...


Por: Redacción USEM | Fuente: usem.org.mx



La pregunta tiene sentido. Una encuesta realizada en 2012 a altos directivos de empresas socias de USEM Ciudad de México, reveló que incluso en organizaciones que tienen como una de sus prioridades el desarrollo integral de sus colaboradores, se privilegia la capacitación de tipo técnico, el adiestramiento: 69% de los entrevistados dijo que en el último año el propósito de la capacitación que brindó a sus colaboradores fue mejorar su productividad, la eficacia de sus tareas.

Sin embargo, la misma encuesta también señaló que la problemática que más preocupa a las empresas radica en los valores y actitudes de sus colaboradores: “No se comprometen”, “no trabajan en equipo”, “son demasiado individualistas”, fueron algunos de los comentarios recogidos.

Y es que como bien señala el filósofo Zygmunt Bauman, vivimos tiempos líquidos, donde los valores se derriten antes de lograr ser asumidos, integrados y ocupar el lugar para el que fueron creados.

Resulta comprensible que en un entorno de crisis económica, las empresas busquen desarrollar en sus colaboradores capacidades que los hagan más productivos, y que los propios colaboradores busquen desarrollar habilidades que les aseguren conservar su empleo.

Sin embargo, aquí es donde tenemos que detenernos a pensar más claramente.

¿Para qué formar en principios y valores a los integrantes de la empresa? “¡Para que tu empresa tenga futuro, para que tu organización perdure!”, nos respondió Agustín Irurita Pérez, socio de la USEM y Consejero de Grupo ADO. Y nos expuso parte de su experiencia. “El tema de los principios es fundamental porque finalmente los principios están relacionados con las personas y su convivencia; en la empresa, que está formada por personas para servir a personas, son una guía extraordinaria para lograr un sano desarrollo y un futuro prometedor para la organización”.

Desde la USEM, cuando hablamos de formar en principios y valores, hablamos de desarrollar en las personas un auténtico respeto por los demás, la capacidad de ser solidario, la participación funcional, el empoderamiento y la ayuda mutua, la administración responsable de los recursos, la madurez humana, el arte de ganar sirviendo...

Hablamos de que las personas adquieran la sabiduría que les permita usar su libertad para alcanzar su propio desarrollo, y luego contribuir al de su familia, al de su empresa y sociedad.

Hablamos de que las personas adquieran herramientas para ser mejores personas. Y con sentido de responsabilidad social, hay que darse cuenta que lo que aprendemos en las organizaciones lo llevamos a nuestras familias y comunidades.

Para la empresa, la formación en principios y valores también significa generar identidad, filosofía, cultura, reputación y determina el modo de ser de la empresa hacia dentro y hacia fuera. Pero sobre todo, hay que darse cuenta que ésta es la formación que determina la clase de liderazgos que se viven en las organizaciones.

Si sólo se privilegia la capacitación técnica, se termina por cosificar a las personas, a mirarlas sólo como un recurso y no como seres integrales, y las consecuencias son muy visibles: no hay armonía, la empresa no crece, hay mal ambiente y se corre el riesgo de invertir cantidades enormes en capacitación técnica sin resultados. Hay que darse cuenta que, la formación en principios y valores es la que genera empresas altamente productivas y plenamente humanas.





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