Menu


Los Magos se ponen en camino
Durante esta marcha llevaban la antorcha de la fe encendida


Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Catholic.net



¡Buscar a Dios!

Es el problema crucial del hombre de hoy y de siempre. Es la aspiración más profunda del espíritu humano que da el verdadero y pleno sentido de la vida.

Buscó León Bloy, esa águila caída de lo alto -como gustaba compararse a sí mismo-, mutilada, sin alas, obligada casi a arrastrarse; y encontró a Dios en medio del sufrimiento y de la pobreza.

Buscó Paul Claudel, quien hizo del hombre un ser titánico que lucha por conquistar de un golpe su ansia infinita de eternidad: y encontró, después de cuatro años de sorda lucha. Lo importante es saber dónde y cómo buscarlo.

El mismo Agustín de Hipona buscó a Dios y lo encontró.

También estos Magos buscaban a Dios, al Mesías anunciado por los profetas. Durante esta marcha llevaban la antorcha de la fe encendida. Y gracias a esta fe arriesgaron su vida. Y por esa fe siguieron tras la estrella. Y por la fe arrostraron las dificultades del camino. Y como premio de la fe encontraron a quien buscaban: al Salvador y al Mesías.

Señor, que yo también sepa buscarte en mi vida ordinaria, en medio de mi carrera, de mi trabajo, de mi negocio, de mi familia, a fin de que tenga la gracia del encuentro contigo. Y una vez que haya hecho esta experiencia la comunique a los hombres que me rodean.

Estos hombres maduros, sabios provenientes probablemente de Persia y dedicados al estudio de las estrellas se ponen en marcha, a pesar de que tenían mucho trabajo. Tienen que dejar sus nobles investigaciones, sus tareas urgentes, la misma vida cómoda y tranquila de sus palacios...porque una estrella se les ha cruzado por el telescopio de su vida y brilla con resplandor nunca visto.

Se ponen en camino hacia lo desconocido para ellos, guiados sólo por esa luz e inspiración interior, expuestos al riesgo, a las burlas, al ridículo, a la muerte. San Juan de la Cruz expresó bellamente esta idea: "En la noche dichosa, en secreto que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía. Aquésta me guiaba más cierto que la luz de mediodía, adonde me esperaba quien yo bien me sabía en parte donde nadie parecía"

Una inquietud ardía en sus corazones: la venida del Mesías. Los judíos habían difundido por el Oriente las esperanzas mesiánicas. Los magos tenían conocimiento del esperado Mesías, rey de los judíos. Dicho Mesías, según ideas difundidas en aquella época, debía tener, como personaje muy importante en la historia universal, una estrella relacionada con su nacimiento. Dios quiso valerse de estas concepciones para conducir hasta Cristo a los repre¬sentantes de los gentiles, y así creyeran.

Y todo por una estrella, que les marcó el camino. San Juan Crisóstomo explica que "Dios los llama por lo que a ellos les era más familiar, y les muestra una estrella grande y maravillosa para que les impresionara por su misma grandeza y hermosura" . La llamada de los magos, mientras se dedican a su oficio, es un hecho que se repite en el llamamiento que Dios hace a los hombres: llamarlos precisamente entre las ocupaciones ordinarias de su vida. Así llamó a Moisés cuando pastoreaba el rebaño (Ex 3,1-3), al profeta Eliseo cuando araba su tierra con los bueyes (1 Reg 19,19-20), a Amós cuando cuidaba su ganado (Am 7,15), a Pedro, a Andrés, a Juan y a Santiago, junto a las redes; a Mateo, sentado en el banco de los recaudadores; a Pablo de Tarso, en su afán de exterminar la semilla de los cristianos.

Toda la vida humana, es un ponerse en camino, porque no tenemos aquí morada permanente. Estancarse, pararse es morir. Poniéndose en camino, desinstalándose de la comodidad, de la vida fácil y regalada, es como uno encuentra lo que tanto anhela, lo que busca desde las mismas entrañas de su corazón. El joven que se queda sentado en su pereza y en su desgana y no se pone en camino para triunfar, para ser grande, para sacar adelante su carrera y sus estudios, para encontrar lo que desea, es un joven medio muerto, un joven que no ganará ninguna batalla, un joven insatisfecho, ajado, triste. El padre de familia debe ponerse en camino para trabajar, o para buscar un puesto de trabajo, digno y honesto, si quiere sacar adelante a su esposa y a sus hijos.


También la vida espiritual es un continuo ponerse en camino hacia nuestra meta, que es Dios. ¿Cómo conseguir la santidad propia de nuestro estado, si estamos sesteando a la sombra de nuestra comodidad? ¿Cómo avanzar en las virtudes, en la humildad, en la vida de oración, en la caridad hacia el prójimo... si no queremos dar un solo paso para conquistarlas? Pararnos en cada semáforo de la vida, detenernos en cada cruce de la existencia, conformarnos con ser un inquilino perpetuo en el mesón de este mundo, y no importarnos nada el destino último grabado por Dios en nuestro corazón; ser vivido o, mejor, dejarnos esclavizar por las ataduras del momento sin mirar el camino que nos falta por recorrer, es simplemente ponerse grillos en los pies e imposibilitarse para caminar y llegar a la meta. Y si a esto se añade que la luz de la fe no arde en nuestro corazón, si el bastón de la esperanza que, como peregrinos de este mundo, deberíamos portar en la mano está quebrado; si la antorcha del amor la hemos apagado por dejarnos atrapar por el tanto consumismo y hedonismo...entonces, ni ganas tenemos de ponernos en camino.

Los Magos nos dan ejemplo. Se ponen en camino, se desinstalan y van en busca del Esperado Mesías. Ellos no conocían al Salvador, y sin embargo anhelaban y suspiraban por verle.

Magos de Oriente, poned en nuestra voluntad la decisión de ponernos en camino; en nuestro corazón el ansia de encontrar a ese recién nacido; en nuestra conciencia, la sinceridad y la coherencia a la palabra dada. Si esto nos supone un dejar a un lado nuestra tibieza y mediocridad, nuestro conformismo y planes personales, nuestra comodidad y egoísmo...¡bendito sea!, pues también a Cristo le costó dejar el Cielo para bajar a la tierra, y hacerse hombre, y ponerse en camino hacia el Calvario a fin de salvarnos.



P. Antonio Rivero LC.

________________________


En el día que recordamos la Adoración de los Reyes Magos a Jesús....te gustará leer las Cartas a los Reyes Magos



 





Compartir en Google+




Consultorios
Hospitalidad católica
Servicio fraterno de acompañamiento espiritual
P. Miguel Ángel Fuentes IVE
Orientación espiritual a matrimonios
P.Pedro Mereu SDB
Acompañamiento, escucha y dirección espiritual
Enrique Santiago Ellena
Especialidad en temas de familia, especialmente en la relación de las personas
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
Susana Barroilhet
Consejería en temas de la Familia y de la Vida
Rosa Gemma Ortiz S�¡nchez
Ayuda en momentos de crisis
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |