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Documento de interés

El presbítero, pàstor y guía de la comunidad parroquial
Documento de la Congregación para el Clero acerca de la identidad sacerdotal y labor pastoral del presbítero


Por: CONGREGACIÓN PARA EL CLERO |



 


“EL PRESBÍTERO, PASTOR Y GUÍA DE LA COMUNIDAD PARROQUIAL”
La reflexión frecuente sobre nuestra identidad sacerdotal y nuestra labor pastoral dará en nosotros el fruto de la conversión diaria, de la renovación del “gracias” que le debemos a Dios y de avivar la llama del amor de Dios en nosotros mismos. “El presbítero, pastor y guía de la comunidad parroquial” es un documento que nos puede ayudar en este sentido.


Se trata de un documento muy completo que recoge la esencia de nuestra vocación y misión. A continuación encontrarás algunos extractos que hemos ya clasificado en forma de fichas para facilitar su manejo, pero el documento completo lo puedes encontrar en nuestra página del Centro pastoral Logos.

Identidad tridimensional del sacerdote
N. 5
La identidad del sacerdote debe meditarse en el contexto de la voluntad divina a favor de la salvación, puesto que es fruto de la acción sacramental del Espíritu Santo, participación de la acción salvífica de Cristo, y puesto que se orienta plenamente al servicio de tal acción en la Iglesia, en su continuo desarrollo a lo largo de la historia. Se trata de una identidad tridimensional: pneumatológica, cristológica y eclesiólogica. No ha de perderse de vista esta arquitectura teológica primordial en el misterio del sacerdote, llamado a ser ministro de la salvación, para poder aclarar después, de modo adecuado, el significado de su concreto ministerio pastoral en la parroquia . Él es el siervo de Cristo, para ser, a partir de él, por él y con él, siervo de los hombres. Su ser ontológicamente asimilado a Cristo constituye el fundamento de ser ordenado para servicio de la comunidad. La total pertenencia a Cristo, convenientemente potenciada y hecha visible por el sagrado celibato, hace que el sacerdote esté al servicio de todos. El don admirable del celibato , de hecho, recibe luz y sentido por la asimilación a la donación nupcial del Hijo de Dios, crucificado y resucitado, a una humanidad redimida y renovada.

ESPIRITUALIDAD
Necesidad de alimentar la espiritualidad
N.11
Puede suceder también que algunos sacerdotes, tras haber comenzado su ministerio con un entusiasmo cargado de ideales, experimenten el desinterés y la desilusión, e incluso el fracaso. Muchas son las causas: desde la deficiente formación hasta la falta de fraternidad en el presbiterio diocesano, desde el aislamiento personal hasta la ausencia de interés y apoyo por parte del Obispo mismo y de la comunidad, desde los problemas personales, incluso de salud, hasta la amargura de no encontrar respuestas y soluciones, desde la desconfianza por la ascesis y el abandono de la vida interior hasta la falta de fe.De hecho el dinamismo ministerial exento de una sólida espiritualidad sacerdotal se traduciría en un activismo vacío y privado de valor profético. Resulta claro que la ruptura de la unidad interior en el sacerdote es consecuencia, sobre todo, del enfriamiento de su caridad pastoral, o sea, del descuido a la hora de «custodiar con amor vigilante el misterio del que es portador para el bien de la Iglesia y de la humanidad» . Entretenerse en coloquio íntimo de adoración frente al Buen Pastor, presente en el Santísimo Sacramento del altar, constituye una prioridad pastoral superior con mucho a cualquier otra. El sacerdote, guía de una comunidad, debe poner en práctica esta prioridad para no caer en la aridez interior y convertirse en canal seco, que a nadie puede ofrecer cosa alguna.La obra pastoral de mayor relevancia es, sin duda alguna, la espiritualidad. Cualquier plan pastoral, cualquier proyecto misionero, cualquier dinamismo en la evangelización, que prescindiese del primado de la espiritualidad y del culto divino estaría destinado al fracaso.

EUCARISTÍA
Lugar central de la eucaristía
N. 13
La Eucaristía debe ocupar para el sacerdote «el lugar verdaderamente central de su ministerio» , porque en ella está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia y es de por sí fuente y culmen de toda la evangelización . ¡De aquí la posición tan relevante que ocupa dentro de la jornada la preparación a la Santa Misa, su celebración cotidiana , la acción de gracias y la visita a Jesús Sacramentado!

COMUNIÓN
Promover la espiritualidad de comunión
N. 27
La Novo Millenio ineunte evidencia «otro aspecto importante en que será necesario poner un decidido empeño programático, tanto en el ámbito de la Iglesia universal como de las Iglesias particulares: aquel de la comunión (koinonia) que encarna y manifiesta la esencia misma del misterio de la Iglesia» e invita a promover una espiritualidad de comunión. «Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo». Además especifica: «Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comunión, proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades» .

SACERDOTE
SANTIDAD
Contagiar la pastoral de la santidad
N. 27
Una verdadera pastoral de la santidad en nuestras comunidades parroquiales implica una auténtica pedagogía de la oración; una renovada, persuasiva y eficaz catequesis sobre la importancia de la Santísima Eucaristía dominical y también diaria, de la adoración comunitaria y personal del Santísimo Sacramento; sobre la práctica frecuente e individual del sacramento de la Reconciliación; sobre la dirección espiritual; sobre la devoción mariana; sobre la imitación de los santos; un nuevo impulso apostólico vivido como compromiso cotidiano de las comunidades y de las personas concretas; una adecuada pastoral de la familia, un coherente compromiso social y político.Tal pastoral no es posible si no está inspirada, sostenida y vivificada por sacerdotes dotados de este mismo espíritu. «Del ejemplo y testimonio del sacerdote los fieles pueden obtener una gran ayuda (...) descubriendo la parroquia como ‘escuela’ de oración, donde “el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha y viveza de afecto hasta el arrebato del corazón”» . «No se ha de olvidar que, sin Cristo, “no podemos hacer nada” (cfr. Jn 15,5). La oración nos hace vivir precisamente en esta verdad. Nos recuerda constantemente la primacía de Cristo y, en relación con él, la primacía de la vida interior y de la santidad. Cuando no se respeta este principio (...) hagamos, pues, la experiencia de los discípulos en el episodio evangélico de la pesca milagrosa: “Maestro hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada” (Lc 5, 5). Este es el momento de la fe, de la oración, del diálogo con Dios para abrir el corazón a la acción de la gracia y permitir a la palabra de Cristo que pase por nosotros con toda su fuerza: ¡Duc in altum!» .

COLOQUIO
Oración del párroco a María Santísima
COnclusión
Oh María, Madre de Jesucristo, Crucificado y Resucitado,Madre de la Iglesia, pueblo sacerdotal (1 Pe 2,9),Madre de los sacerdotes, ministros de tu Hijo:acoge el humilde ofrecimiento de mí mismo,para que en mi misión pastoralpueda anunciar la infinita misericordiadel Sumo y Eterno Sacerdote:oh “Madre de misericordia”.Tú que has compartido con tu Hijo,su «obediencia sacerdotal» (Heb 10,5-7; Lc 1,38),y has preparado para él un cuerpo (Heb 10,7)en la unción del Espíritu Santo,introduce mi vida sacerdotal en el misterio inefablede tu divina maternidad,oh “Santa Madre de Dios”.Dame fuerza en las horas oscuras de la vida,confórtame en la fatiga de mi ministerioque tu Jesús me ha confiado,para que, en comunión Contigo, pueda llevarlo a cabocon fidelidad y amor,oh Madre del Eterno Sacerdote,«Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros» .Tú que has acompañado silenciosamente a Jesúsen su misión de anunciarel Evangelio de paz a los pobres,hazme fiel a la greyque el Buen Pastor me ha confiado.Haz que yo pueda guiarla siemprecon sentimientos de paciencia, de dulzurade firmeza y amor,en la predilección por los enfermos,por los pequeños, por los pobres, por los pecadores,oh “Madre Auxiliadora del Pueblo cristiano”.A Ti me consagro y confío, oh María,que, junto a la Cruz de tu Hijo,has sido hecha partícipe de su obra redentora,«unida con lazo indisoluble a la obra de la salvación» .Haz que, en el ejercicio de mi ministerio,pueda sentir siempre más«la dimensión espléndida y penetrante de tu cercanía» en todo momento de mi vida,en la oración y en la acción,en la alegría y en el dolor, en el cansancio y en el descanso,oh “Madre de la Confianza”.Concédeme oh Madre, que en la celebración de la Eucaristía,centro y fuente del ministerio sacerdotal,pueda vivir mi cercanía a Jesúsen tu cercanía materna,porque «cuando celebramos la Santa Misa tú estás junto a nosotros»y nos introduces en el misterio de la ofrenda redentora de tu divino Hijo ,oh «Mediadora de las gracias que brotan de esta ofrenda para la Iglesia y para todos los fieles» oh “Madre del Salvador”.Oh María: deseo poner mi persona,mi voluntad de ser santo,bajo tu protección e inspiración maternapara que Tú me guíeshacia aquella “conformación con Cristo, Cabeza y Pastor”que requiere el ministerio de párroco.Haz que yo tome concienciade que “Tú estás siempre junto a todo sacerdote”,en su misión de ministrodel Único Mediador Jesucristo:Oh “Madre de los Sacerdotes”,“Socorro y Mediadora” de todas las gracias. Amén.

El documento lo pueden encontrar en nuestra página del Centro pastoral Logos.

 





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