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Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI
Semana 7. Turismo sostenible. 12 noviembre 2012


Por: Catholic.net | Fuente: Varios



Queridos amigos:

Antes de pasar a recorrer los distintos Caminos para llegar a la Tumba del Apóstol, quiero que reviseños un tema básico, para poder mirar los siguientes con el enfoque adecuado: la importancia del Camino de Santiago en la actualidad.

Esto abarca varias características del mundo actual. Los famosos "signos de los tiempos" de los que nos habla la Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia y el mundo actual, del Concilio Vaticano II.

Estos signos de los tiempos se reflejan en actividades concretas a nivel turístico, como veremos en el texto que enmarco a continuación.

Quisiera que lo analicemos detenidamente y que lo comentemos a la luz de las enseñanzas de la Gaudium et spes.




Desde hace aproximadamente diez siglos la gente peregrina a Santiago de Compostela donde, según la leyenda, se encuentra la tumba del santo apóstol Santiago el Mayor. Aunque el destino de los peregrinos jacobeos sigue siendo el mismo, el concepto de la ruta de peregrinación ha cambiado mucho a través de los siglos. A principios del siglo IX la motivación era la fe religiosa, el acto de penitencia y la cura del cuerpo y del espíritu.

Este concepto cambió en la sociedad posmoderna hacia una orientación más bien laica y, principalmente, turística aunque el Camino y su destino todavía están dotados de una fascinación enorme y atraen a una oleada creciente de peregrinos con una motivación religiosa o espiritual. Al mismo tiempo ha aumentado el número de personas que buscan encontrarse a sí mismos, descubrir límites internos, encontrar nuevos horizontes o que simplemente quieren escapar de la rutina diaria.

En España la reactivación del Camino tuvo lugar durante la época de Franco. A pesar de las distintas medidas de propaganda, no fue hasta comienzos de los años 80 cuando despertó el interés por el Camino de Santiago.

En colaboración con varias instituciones gubernamentales y eclesiásticas y con la ayuda de empresas privadas, las rutas y el lugar de peregrinación fueron reconstruidos y adaptados a las necesidades actuales. Un momento de cambio fue el Año Santo de 1993 con la puesta en marcha de una nueva política turística en referencia a la promoción del Camino de Santiago y la ciudad de Santiago de Compostela por la creación de la nueva marca Xacobeo 93. Como hace notar Santos (2006, 139):

«El camino de Santiago se ha convertido en el producto estrella. Se mejoran notablemente las distintas rutas, se abren albergues, se inauguran casas de turismo rural cerca de las vías más transitadas, se construyen hoteles y, sobre todo, se acompaña de una fuerte campaña promocional. A todo esto se le unen fuertes inversiones en la ciudad de Santiago para renovar la oferta de alojamiento y complementaria así como para mejorar la accesibilidad.»

Hoy en día todavía se realizan muchos esfuerzos en las distintas Comunidades Autónomas, en las comarcas y en las poblaciones por donde discurre el Camino por parte de la Administración pero también por iniciativas privadas que se dedican al establecimiento y al mantenimiento del Camino.

También en Alemania y en muchas zonas de Europa se indica el camino cuyos nuevos tramos están siendo reconstruidos con más o menos corrección histórica.


Turismo religioso

A pesar de la creciente secularización, en los últimos años ha aumentado la variedad de los viajes de carácter religioso. Este aumento se percibe en un crecimiento constante de participantes en peregrinaciones, eventos religiosos o espirituales y visitas a lugares sagrados. Muchos destinos, aparte del Camino a Santiago, experimentan hoy en día una fuerte revitalización y son «capaces de combinar la atracción de un amplio volumen de visitantes de procedencia internacional con otros de ámbito regional o incluso comarcal o local». Los participantes son peregrinos que visitan un sitio por motivos religiosos o turistas «seculares» que vienen —independientemente del significado religioso o grado de atracción— por otros motivos (por ejemplo un interés arquitectónico o histórico).

Partiendo de los destinos o motivos del viaje se establece una variedad de posibilidades para describir el concepto de «turismo religioso». La Organización Mundial de Turismo (OMT 2007) entiende como turismo religioso: «Itineraries and routes that lead to pilgrimage sites or to religious places, monuments and sanctuaries». Sitios muy frecuentados son por ejemplo el Sacré-Coeur en París, la Catedral de San Basilio en Moscú y las mezquitas sagradas de Medina y La Meca. También se incluyen todos los encuentros religiosos y espirituales, como por ejemplo la Jornada Mundial de la Juventud, organizada por la Iglesia Católica; las abluciones rituales durante la Kumbh Mela o el funeral del Papa Juan Pablo II en el Vaticano. Aparte, según la opinión de la OMT, se pueden incluir peregrinaciones como el Hajj de los musulmanes a La Meca o la peregrinación cristiana a la ciudad francesa de Lourdes.

Existen diferentes opiniones sobre la relación entre peregrinaje y turismo. En general, desde el punto de vista de la industria turística se considera a los peregrinos como turistas ya que concuerdan con la definición de turismo. Según la OMT (1995) el turismo no sólo se define por la motivación y el comportamiento de los viajeros sino también por el hecho de que el viajero cambia su lugar de estancia durante al menos 24 horas a un sitio que no es el lugar de su residencia ni de su trabajo. A esto hay que añadir que los peregrinos representan como consumidores un valor estadístico para cálculos económicos.

Ambrósio (2007) argumenta que para ponerse en contacto con este «world of divine
creation» se puede usar el tiempo libre durante las vacaciones para una búsqueda del sentido de la vida y una iluminación espiritual. En muchas ocasiones el tiempo de ocio es el único tiempo durante el que muchas personas encuentran la tranquilidad para enfrentarse a preguntas como la búsqueda de Dios o el sentido de la vida. Además de aquello, los peregrinos píos desarrollan actividades parecidas a las de los turistas (religiosos) y muestran el mismo interés por los paisajes naturales y el patrimonio cultural a lo largo del camino. No se puede presuponer que los peregrinos estén exclusivamente movidos por la experiencia espiritual. Porcal (2006, 110) describe esta problemática con las palabras:

«Ni todos los peregrinos son turistas, ni todos los turistas son peregrinos».

Por consiguiente el turismo con motivos religiosos reúne elementos religiosos pero también turísticos y económicos.


Turismo cultural

Todos estos progresos se integran en las tendencias actuales del crecimiento del número de viajeros, la diversificación de los destinos turísticos, la búsqueda de nuevos productos únicos, el cambio de la motivación y la demanda y nuevas tendencias del turismo cultural.

La nueva orientación hacia una coexistencia o relación mejorada entre peregrinación, turismo religioso y turismo cultural también se manifiesta en las declaraciones y conceptos de procedimiento del Consejo de Europa, la UNESCO, la OMT y otros gremios y organizaciones. En resumen, están de acuerdo en que los viajes de peregrinación favorecen el mutuo entendimiento y el diálogo entre las religiones, naciones y pueblos y que podrían contribuir a la consolidación del proceso de paz.

Estas relaciones se integran en el concepto de rutas temáticas. Hoy en día, existen rutas que imponen un atractivo turístico para permitir a los viajeros disfrutar de varios elementos como cultura, historia, naturaleza, aventuras y espiritualidad. Pueden incluir distintos temas que abarcan tanto religiosidad como rutas históricas, gastronómicas o con motivos geográficos. Se puede observar que las ventajas de los itinerarios culturales son múltiples. Existe la posibilidad de promocionar un turismo sostenible y responsable, de canalizar los flujos turísticos y de contribuir a la conservación de los monumentos. Al mismo tiempo el desarrollo de una ruta temática normalmente no necesita un presupuesto muy elevado ni grandes inversiones.

Junto a la protección del patrimonio cultural y natural, las rutas contribuyen al aumento de los ingresos, al desarrollo de las infraestructuras y por consiguiente al aumento de la calidad de vida en las regiones por las cuales pasan.


Extracto de: EL CAMINO DE SANTIAGO COMO POSIBLE MOTOR TURÍSTICO EN ZONAS RURALES DE ESCASOS RECURSOS: EL CASO DE BRANDEBURGO.
Katharina Maak. Facultad de Ciencias Culturales de la Europa-Universität Viadrina de Frankfurt/Oder y Facultad de Humanidades de la Universidad Carlos III de Madrid.



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7ª etapa del Camino: Sólo turismo. Semana del 12 de noviembre







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