Menu


Lección 2: Canto Llano (Ambrosiano, Galicano, Mozárabe, Romano)
Lección 2: Canto Llano (Ambrosiano, Galicano, Mozárabe, Romano)

La expansión de la fe tras la caida del Imperio Romano y la música en los inicios de la Edad Media


Por: Martín Jesús Pacheco Ochoa y Juan Pablo Pira Martínez | Fuente: Catholic.net



La persecución romana redujo a los cristianos al carácter de delincuentes, haciendo que vivieran de manera escondida lo mismo que su liturgia y su arte, que en aquel entonces se reducía a símbolos, oraciones y el canto al que hemos hecho referencia. Cuando esta cesó y se oficializo el Cristianismo como religión permitida (edicto de Milán por Constantino 313) el arte Cristiano salió a la luz. Un arte "que había incorporado y sintetizado todo el legado del pasado".

La expansión de la fe fue explosiva a partir de esta libertad en la que se permitió el culto abiertamente y hasta la edificación de santuarios en la mismísima Jerusalén. El tener un espacio donde expresar la fe ya sin temores y el celo por difundirla contribuyó a que la Iglesia de ese entonces y en especial los Padres de la Iglesia descubrieran e intuyeran el papel que el arte jugaría en el proceso.

Los grandes núcleos cristianos tanto de Oriente como de Occidente, se mostraron en su unidad de fe y su diversidad ritual, y por ende, de canto sagrado.

Una circunstancia no menor fue el hecho de que empezó a declinar el uso de la lengua griega, y a crecer el de la lengua vernácula, que en ese entonces era el latín vulgar. Fue entonces que los textos de uso litúrgico en griego se tradujeron al latín. Se fueron poco a poco creando los nuevos ya en lengua latina.

La Misa o Coena Domini, se tenía semanalmente, como celebración Cristiana central, memorial de la Muerte y Resurrección de Cristo, y por ello la ceremonia más cuidada, sobre todo ahora que pasó a hacerse públicamente. Su elaboración adquirió toques artísticos, enmarcada en una solemnidad de acuerdo a su alta dignidad. La Misa de cantarse semanalmente, pasó a serlo más frecuentemente con la gradual inclusión en el calendario de unos tiempos litúrgicos y su preparación, de las celebraciones de los santos y de otras fiestas. La tendencia fue elaborar a cada Santo su propia Misa, primero en cuanto a texto se refiere y desde luego su propia música.

Hacia fines del siglo IV los santuarios se multiplicaron y la liturgia de Jerusalén fue un modelo para la de Roma. De hecho la liturgia de Jerusalén se introdujo en Roma hacia el 366 cuando Dámaso I era Papa. Fueron cambiando también los criterios respecto a la Himnodia y a los cantos populares, ya despojados de su contenido pagano, y mirándolos como " vehículo apropiado para transmitir la espiritualidad".

Estamos en plena época “Patrística”, llamada así, debido a que fue en esta época en la que surgieron hombres de gran sabiduría, que por sus grandes intuiciones teológicas y fidelidad al Misterio Cristiano, defendieron a la Iglesia contra la amenaza de las primeras grandes herejías, acuñando principios doctrinales fundamentales.

La liturgia y en consecuencia el Canto Sagrado, también fueron iluminados por el saber de los Santos Padres como veremos más adelante.


Características del Canto Sagrado

Poco a poco la liturgia fue cobrando un perfil más organizado. Empieza por ejemplo a consolidarse el “ordinario de la misa”, es decir, el conjunto de “partes invariables” de la celebración eucarística, que quedará constituido por:

Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei



Musicalmente el “ordinario de la Misa” empezó también a delinearse como un todo, gestándose lo que va a constituirse en la primera y principal “forma musical” sagrada: La forma Misa.

Todo parece indicar que se continuó durante algún tiempo usando la cantilación como ejecución melódica dominante. Debido a la falta de un sistema de notación, no se conservó ninguna melodía original de los primeros siglos. El canto cristiano con notación melódica más antiguo conocido hasta ahora, es un himno greco-alejandrino recientemente descubierto en Oxyrhynchos, que se supone data de fines del S. III o principios del siguiente. Aquí tenemos una versión reconstruida del citado himno.

Kyrie del manuscrito Oxhyrinchos



Lo cierto es que dicha cantilación fue adquiriendo características propias en cada región y para cada Rito o forma celebrativa, evolucionando hacia estilos bien definidos, de tal forma que, hacia el siglo IV ya podríamos hablar de una época del “Canto Llano”

Las liturgias más relevantes en Occidente y que tuvieron su propio canto fueron:

  • Galicana, establecida en la región de las Galias actuales Francia y Alemania (Canto Galicano)
  • Mozárabe, en la península Ibérica (Canto Mozárabe)
  • Ambrosiana, propia de Milán, Italia llamada así en honor de San Ambrosio celebre Obispo y Santo Padre (Canto Ambrosiano) y
  • Franco-Romano establecida en Roma (Canto Romano)

    Las características de estos estilos son comunes, y sus diferencias suelen ser notadas por oídos con cierta experiencia. Recopilamos aquí algunos links con ejemplos.


    CANTO MOZÁRABE

    Gloria in excelsis (Gloria in excelsis Deo)

    Gustate et videte (Gustate et videte)


    CANTO GALICANO

    Desafortunadamente no encontré ejemplos en la red.


    CANTO AMBROSIANO

    Vexila Regis (Vexila Regis)

    O quam suavis est (O quam suavis est)





    Riesgos a los que se exponía el canto sagrado

    Al difundirse las primeras melodías litúrgicas fueron sufriendo algunas alteraciones e influencias riesgosas. Resultaba casi imposible poder sustraer enteramente el canto litúrgico a la influencia de los diferentes sistemas musicales con los que tuvo que estar en contacto. Los paganos al convertirse, querían traer consigo sus usos e instrumentos musicales generalmente no apropiados. Se fueron introduciendo así, sutilmente ciertas modulaciones en el canto sagrado que presentaron un serio reto para la Iglesia, en su afán de mantener la dignidad del mismo. Al respecto los Santos padres intuyeron los riesgos que implicaban estas situaciones y mediante profundas reflexiones, orientaron sabiamente el quehacer musical de la iglesia.


    Enseñanza de los Santos Padres

    1. La música sagrada: eminentemente vocal

    Es un hecho comprobado es que la música de la Iglesia en estos siglos era exclusivamente vocal. Esto se debió a que existía cierta prevención contra los instrumentos, porque estaban presentes en las danzas y fiestas paganas. A fin de no evocar tales cultos, los Padres se opusieron a su uso, ni en el culto público (eucaristía), ni en el privado (ágapes). Había que diferenciar el culto cristiano del de los dioses.

    2. La música sagrada: eminentemente oracional
    Los santos Padres también advirtieron sobre el uso de ciertos estilos que estaban más dirigidos al goce estético que al servicio de la palabra y la oración.

    a. San Clemente de Alejandría dice:
    “rechacemos la música que perturba los ánimos, unas veces es melancólica y otras incitadora del placer (estético)”.

    b. San Jerónimo
    Previene a los jóvenes que tienen el oficio de cantar de que “ no lo hagan para lucirse, al modo de los cantores de la tragedia griega, para que se oigan en el templo modulaciones teatrales, de tal manera que no sea la voz del cantor la que agrade sino las palabras que se cantan. A Dios hay que cantarle con el corazón y con conocimiento de las escrituras”.

    “Oigan esto los muchachos, oigan esto los que tienen el oficio de salmodiar en la Iglesia…no se fijen tanto en tomar medicinas dulces para la voz, sino en cantar a Dios con temor, con obras y con conocimiento de las Escrituras”.


    c. San Agustín
    …Pensad en aquellos que se regocijan, en cualquier clase de canto y veréis de qué modo, entre los cánticos modulados con la voz, se regocijan rebosantes de alegría cuando no pueden declararlo
    todo con la lengua. Luego, si estos se regocijan por el gozo terreno ¿nosotros no debemos dar gritos de alegría, regocijarnos por el gozo celestial, que ciertamente no podemos expresar mediante palabras?


    d. San Clemente de Alejandría
    “…rechacemos (en el culto) la música que perturba los ánimos, unas veces es melancólica y otras incitadora del placer”.

    e. San Basilio
    “… Denuncia a quienes con absoluto desprecio de Dios bailan en las basílicas de los mártires el día de la resurrección.”


    Influencias del Monaquismo

    Sin embargo hay quien afirma y con mucha razón que el impulso definitivo para la música fue dado hacia fines del siglo IV, cuando San Benito de Nursia consigue la aceptación de su Regla de vida, inaugurando con ello el monaquismo en Occidente. Recordemos la simpleza y al mismo tiempo profundidad de la Regla: "Ora et labora", es decir, "Reza y Trabaja". La oración Monacal giro alrededor de los textos Bíblicos cantados. Empezaron a establecerse cantos y oraciones destinados a las diferentes actividades de los monjes, lo que aunado al doble calendario que se respetaba (judío y el de Julio Cesar) dieron como resultado una liturgia compleja que en su momento fue descrita en sus bitácoras por Etheria la célebre Abadesa viajera que nos habla de cómo era la liturgia en Tierra Santa. Ya desde entonces estaba establecido el ciclo de maitines, laudes, sexta, nona y vísperas. La tercia se añadía en la Cuaresma. Se configura así el “Oficio Divino” o “Liturgia de las Horas”, rica fuente de inspiración desde entonces para la composición del Canto Sagrado.


    Hagamos una síntesis de lo expuesto hasta ahora en esta 2ª lección:

  • Siglos I y II. La fe se difunde y se consolida. Pero a raíz de las crecientes persecusiones hay dispersión de los creyentes, y se forman núcleos de cristianos en ciudades del imperio, tanto de oriente como de occidente.

  • En Occidente se comienza a usar la lengua “vernácula” que en ese entonces era…el latín, y cae en desuso el griego.

  • Con la “Paz de Constantino” (313 DC) la persecusión oficial desaparece, y la fe, como el culto, pueden hacerse libremente. La liturgia se organiza y con ello hay un impulso al canto sagrado.

  • Surgen las primeras grandes herejías y las primeras dificultades en términos de música litúrgica. Salen al paso de ellas los Santos Padres con sus sabias enseñanzas.

  • La organización de la oración del incipiente monaquismo en occidente, da un impulso notable al canto sagrado, con la musicalización de los salmos e inclusión de los himnos, otrora proscritos por su relación con realidades paganas.

  • El panorama era el siguiente: Una Iglesia con una misma fe (Credo de los apóstoles) pero con distintos modos de celebración (ritos) y por lo tanto diversidad de géneros musicales.

    Tal situación prevalecerá hasta casi fines del siglo VI, cuando será consagrado Papa, Gregorio I.






  • Compartir en Google+
    También te puede interesar





    Reportar anuncio inapropiado |