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Lección 10: Canto Sagrado popular
Lección 10: Canto Sagrado popular

Los hechos más recientes en materia de Música Sagrada implican un sincero análisis, a la luz del Magisterio


Por: Martín Jesús Pacheco Ochoa y Juan Pablo Pira Martínez | Fuente: Catholic.net



Concilio y Post-concilio
La Pasión de la Música Sagrada



Nos toca ahora explorar los hechos más recientes en materia de Música Sagrada. Esta parte del recorrido implica un sincero análisis, a la luz del Magisterio, lo cual garantiza que lo hagamos con la guía correcta, la del Espíritu Santo que inspira a nuestros legítimos pastores, más allá de nuestras sinceras opiniones, buenas intenciones, gustos personales o de grupo. Comencemos.


¿Qué es lo que ha movido en estos últimos tiempos la creación, selección y determinación de la música que ha de ejecutarse en los servicios litúrgicos?

Diversos enfoques, todos pretendiendo tener al Concilio Vaticano II como norma, pero, en aras de la verdad, la mayoría movidos por visiones parciales, equivocadas y hasta contrarias al mismo.

Algunos arrojando por la borda la Tradición Musical de la Iglesia, han compuesto cantos con estilos ajenos a las realidades litúrgicas, causando confusión, desorientación y hasta escándalo en los fieles.

Consideremos aquí los casos de introducción de “Misas” con ritmos folclóricos o típicos de cada país. Entre los más conocidos están las Misa “Panamericana” con Mariachi en México, la “Tanguera” en Argentina, la “Campesina” en Nicaragua, la “Criolla” etc, así como una serie de cantos en lengua vernácula con textos libres, muchas veces lejanos siquiera a lo religioso, y cuyo contenido estaba más ligado a reivindicaciones sociales y/o exigencias de corte político, o cuyo texto muchas veces reducía la Eucaristía a una mera reunión fraterna, o a exponer una visión personal de fe del compositor o el autor del texto, y no la visión eclesial, expresada con textos sagrados o consagrados por el uso litúrgico, como es debido. A este respecto cabe recordar lo expresado en diversos documentos:


(Musicam Sacram-Orientaciones Obispos Mexicanos-Instrucción num 3 Liturgicae instaurationes, Revisar Quirógrafo))

  • Canto de Entrada Misa Campesina

  • Gloria de la Misa Criolla

  • Señor ten piedad Misa Panamericana con mariachi


    En Europa las cosas no fueron diferentes. En la mismísima Roma tuvo lugar un caso muy especial, el de la “Misa Beat”. El ejemplo es representativo de muchos otros casos que desde ese entonces han venido marcando el actuar pastoral en materia de Música Sagrada, desgraciadamente sin el resultado esperado. Aquí las palabras con que los narra Mons. Valentino Miserachs:

    “Para salpicar lo doctrinal con lo anecdótico, les voy a contar lo que sucedió en Roma alrededor de los años 60. Fue el fenómeno llamado “Messa beat”, compuesta por Marcello Giombini – que, por cierto, no era lego en música – y patrocinada por el mismísimo cardenal Giacomo Lercaro, una misa con ritmos y percusiones y melodía de festival de música ligera, que debía operar el milagro de acercar toda la juventud a la Iglesia. El milagro ha sido todo lo contrario: pasó la “Messa beat” sin pena ni gloria, y las iglesias se han vaciado, sobretodo de jóvenes”

  • Santo de la Misa Beat (italiano)

  • Gloria de la Misa Beat (italiano)


    Es oportuno aquí citar lo mencionado en documentos pontificios al respecto de las “nuevas composiciones” de música sagrada. Colocamos lo que consideramos principal para entender e iluminar el fenómeno como se presenta en la actualidad. Los subtítulos renegridos son orientaciones nuestras:


    Instrucción “Musicam Sacram”:


    Necesaria Formación Musical en Seminarios y Casas Religiosas


    52. Para conservar el tesoro de la música sagrada y promover debidamente nuevas creaciones, «dése mucha importancia a la enseñanza y a la práctica musical en los seminarios, en los noviciados de religiosos de ambos sexos y en las casas de estudios, así como también en los demás institutos y escuelas católicas» y principalmente en los Institutos superiores especialmente destinados a esto. Debe promoverse ante todo el estudio y la práctica del canto gregoriano, ya que, por sus cualidades propias, sigue siendo una base de gran valor para la cultura en música sagrada.


    Las nuevas composiciones de música sagrada, verdaderamente sacras, no profanas.

    53. Las nuevas composiciones de música sagrada han de adecuarse plenamente a los principios y a las normas expuestas más arriba. Por lo cual, han de «presentar las características de verdadera música sacra y que no sólo puedan ser cantadas por las mayores scholae cantorum, sino que también estén al alcance de los coros más modestos y fomenten la participación activa de toda la asamblea de los fieles».

    En lo que concierne al tesoro musical tradicional, se pondrán de relieve, en primer lugar, las obras que respondan a las exigencias de la renovación litúrgica. Después, los expertos especialmente competentes en este terreno estudiarán cuidadosamente si otras piezas pueden adaptarse a estas mismas exigencias.


    Composiciones sin carácter litúrgico pueden ser útiles en otras realidades

    En cuanto a las composiciones que no corresponden a la naturaleza de la liturgia o a la celebración pastoral de la acción litúrgica, serán oportunamente trasladadas a los ejercicios piadosos, y, mejor aún, a las celebraciones de la palabra de Dios.


    Nuevas composiciones, nutridas por la tradición, se desprenden orgánicamente de esta y responden a nuevas exigencias

    59. Los músicos abordarán este nuevo trabajo con el deseo de continuar una tradición que ha proporcionado a la Iglesia un verdadero tesoro para la celebración del culto divino. Examinarán las obras del pasado, sus géneros y sus características, pero considerarán también con atención las nuevas leyes y las nuevas necesidades de la liturgia: así, «las nuevas formas se desarrollarán, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes», y las obras nuevas, en modo alguno indignas de las antiguas, obtendrán su lugar, a su vez, en el tesoro musical.


    No se justifican los experimentos musicales en la liturgia

    60. Las nuevas melodías que se han de componer para los textos en lengua vernácula necesitan evidentemente de la experiencia para llegar a una suficiente madurez y perfección. No obstante, se debe evitar que, bajo el pretexto de experimento, se realicen en las iglesias cosas que desdigan de la santidad del lugar, la dignidad de la acción litúrgica y la piedad de los fieles.


    Aún en tierras de misión, es indispensable un criterio experto

    61. La adaptación de la música sagrada en las regiones que posean una tradición musical propia, sobre todo en los países de misión, exigirá a los expertos una preparación especial: se trata, en efecto, de asociar el sentido de las realidades sagradas con el espíritu, las tradiciones y la expresión simbólica de cada uno de estos pueblos. Los que se consagren a este trabajo deben conocer suficientemente tanto la liturgia y la tradición musical de la Iglesia como la lengua, el canto popular y la expresión simbólica del pueblo para el cual trabajan.


    Otro documento, el “Quirógrafo” del Beato Juan Pablo II nos dice (Los renegridos son nuestros):

    3. En varias ocasiones también yo he recordado la valiosa función y la gran importancia de la música y del canto para una participación más activa e intensa en las celebraciones litúrgicas, y he destacado la necesidad de "purificar el culto de impropiedades de estilo, de formas de expresión descuidadas, de músicas y textos desaliñados, y poco acordes con la grandeza del acto que se celebra", para asegurar dignidad y bondad de formas a la música litúrgica. Desde esta perspectiva, a la luz del magisterio de san Pío X y de mis demás predecesores, y teniendo en cuenta en particular los pronunciamientos del concilio Vaticano II, deseo proponer de nuevo algunos principios fundamentales para este importante sector de la vida de la Iglesia, con la intención de hacer que la música litúrgica responda cada vez más a su función específica.

    4. De acuerdo con las enseñanzas de san Pío X y del concilio Vaticano II, es preciso ante todo subrayar que la música destinada a los ritos sagrados debe tener como punto de referencia la santidad: de hecho, "la música sagrada será tanto más santa cuanto más estrechamente esté vinculada a la acción litúrgica. Precisamente por eso, "no todo lo que está fuera del templo (profanum) es apto indistintamente para franquear sus umbrales", afirmaba sabiamente mi venerado predecesor Pablo VI, comentando un decreto del concilio de Trento, y precisaba que "si la música -instrumental o vocal- no posee al mismo tiempo el sentido de la oración, de la dignidad y de la belleza, se impide a sí misma la entrada en la esfera de lo sagrado y de lo religioso”. Por otra parte, hoy la misma categoría de "música sagrada" ha ampliado hasta tal punto su significado, que incluye repertorios que no pueden entrar en la celebración sin violar el espíritu y las normas de la liturgia misma. La reforma llevada a cabo por san Pío X tendía específicamente a purificar la música de iglesia de la contaminación de la música profana teatral, que en muchos países había contaminado el repertorio y la praxis musical litúrgica. También en nuestro tiempo se ha de considerar atentamente, como puse de relieve en la encíclica Ecclesia de Eucharistia, que no todas las expresiones de las artes figurativas y de la música son capaces de "expresar adecuadamente el Misterio, captado en la plenitud de la fe de la Iglesia". Por consiguiente, no todas las formas musicales pueden considerarse aptas para las celebraciones litúrgicas.

    6. Conviene destacar que el canto y la música requeridos por la reforma litúrgica deben responder también a exigencias legítimas de adaptación e inculturación. Sin embargo, es evidente que toda innovación en esta delicada materia debe respetar criterios peculiares, como la búsqueda de expresiones musicales que respondan a la implicación necesaria de toda la asamblea en la celebración y eviten, al mismo tiempo, cualquier concesión a la ligereza y a la superficialidad. También se han de evitar, en general, las formas de "inculturación" elitistas, que introducen en la liturgia composiciones antiguas o contemporáneas que quizá tienen valor artístico, pero que utilizan un lenguaje incomprensible para la mayoría.



    El Reverendo Lucien Deiss

    Iluminados con esta óptica, será más fácil dimensionar la obra del Rev. Lucien Deiss, a quien habría que colocar en un lugar especial, entre los músicos que buscaron aportar a los nuevos repertorios, con fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia. El Reverendo Deiss, quien nació en Francia y residía en el "Seminario de los Misioneros del Espíritu Santo" en Larue, Francia, fue durante toda su vida un Pastor, liturgista, compositor, conferencista internacional, reconocido estudioso de la Escritura, y experto en Música litúrgica. Fue designado por el Papa Pablo VI para coordinar la edición del Leccionario "Psaliter" tras concluir el Concilio Vaticano II. Su obra "Himnos y Salmos Bíblicos" fue el primer gran medio por el que millones de católicos en los EE.UU. vinieron a cantar la Palabra de Dios y atesorarla en sus corazones. Miembro de la Congregación del Espíritu Santo, estuvo profundamente involucrado en la Reforma Litúrgica del Leccionario durante el desarrollo del Vaticano II y fue integrante del Concilio sobre liturgia. Fue especialista en exégesis bíblica y ocupó formalmente la Cátedra de Sagrada Escritura y Teología Dogmática en la Escuela Superior de los Padres del Espíritu Santo en París.

    Su obra musical, difundida en los repertorios corales litúrgicos del mundo, propone un estilo, una forma de partir, tal como lo indican los documentos, del magisterio de la Iglesia para crear un repertorio nuevo. He aquí algunos de sus cantos más conocidos:

  • ¡Oh Señor, envía tu Espíritu!

  • Pueblo de Reyes

  • Hija de Sión

  • Un sólo Señor


    Muy encomiables fueron sin embargo los sinceros esfuerzos de otros compositores, como Palazón, Madurga, Espinosa, Taulé, Endorzaín, Garabaín, Mejía etc. que nutrieron con muchos de sus trabajos la difícil etapa de transición del CV II. Muchos de sus cantos permanecen vigentes en nuestros repertorios latinoamericanos y desde luego europeos, principalmente en España y otros países con cuidadas traducciones. ¿Escuchamos algunos ejemplos? Los acompañamientos quizá podrían adaptarse mejor al uso sagrado en estas versiones.

  • Gloria (Misa “Alrededor de tu mesa”) F de Palazón

  • “Te conocimos Señor al partir el Pan” , Joaquín Madurga

  • “Venid Aclamemos al Señor”, Carmelo Endorzaín

  • Caminaré en presencia del Señor , Cesáreo Gabaraín

  • Magnificat , Alberto Taulé

  • “El Señor es mi fuerza”, Juan A Espinosa


    Esta es la última lección de este breve curso. Esperamos haber arrojado luces que nos hagan valorar, comprender y apreciar el ser y quehacer de la Música Sagrada, su devenir histórico y los nuevos horizontes a los que deberá enfrentarse, así como la importante tarea de sus creadores e intérpretes, quienes, en la medida en que nutran su quehacer de las enseñanzas de la Iglesia, realizarán un apostolado cada vez más conforme la naturaleza y fines de la liturgia.





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