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7 secretos para evangelizar jóvenes en las redes sociales
Usar Facebook o Twitter para el apostolado juvenil no es difícil.


Por: P. J. G./ReL | Fuente: Religionenlibertad.com



El padre Matthew P. Schneider, de la Legión de Cristo, admite que lleva poco tiempo en Twitter y Facebook, pero después de unos meses de experiencia y de hablar con veteranos, y de muchos años de trabajo evangelizador entre jóvenes, se ha animado a elaborar una lista de "7 secretos" que funcionan en las redes sociales, incluso con novatos en ellas.

Piensa que como "recién llegado" puede dar testimonio, precisamente, de que es posible para una persona más mayor y nueva entrar en el mundo de las redes sociales y evangelizar con jóvenes, que no es algo arcano y misterioso.

Para empezar, distingue entre dos tipos de personas llamadas al "servicio online a los jóvenes católicos". Por simplicidad los llama "parroquias" y "freelances".

"Parroquias": son aquellos grupos de 50 a 100 jóvenes ligados a una parroquia, grupo local o escuela. Los mensajes en Facebook o Twitter complementan un trato que se da fuera de internet, avisan de eventos locales, y sirven para entrar o refairmar el contacto con amigos y padres de los chicos.

"Freelances": son aquellos que quieren llegar al público joven de todo el país o todo el mundo; buscan que su mensaje llegue al máximo de personas.

Los 7 "secretos"

1º: Sé tú mismo

"Si sabes ayudar a los jóvenes o adolescentes fuera de Internet, también sabrás hacerlo en Internet". No hay que fingir ser lo que no eres, no hay que intentar actuar de formas raras "para gustar". Schneider considera que los "freelances" (cuyos lectores no les conocen fuera de Internet) tienen más riesgo de intentar fingir algo que no son.

2º: Anunciarte no es pecado
Todo el mundo en las redes ve como algo normal que anuncies en Twitter o Facebook tus artículos, tus eventos, algo que has colgado en tu blog, lo que hace tu grupo... De hecho, si no lo anuncias, nadie leerá tu blog, web, crónicas, fotos, etc... El criterio es el mismo que fuera de internet: no ser pesado. Fuera de Internet, los amigos se avisan de cuándo juega su equipo preferido, pero se enfadan si un pesado se lo repite 16 veces. En las redes sociales pasa igual.

3º: Hay que dedicar algo de tiempo
En las redes hay que interactuar: leer a otros, responder, tratarse... Es importante tener a muchas persoas conectadas, pero que realmente estén conectadas contigo. Han de saber que estás ahí, que mantienes el contacto. Eso requiere algo de tiempo, para revisar y responder.

4º: Muestra que aprecias a tus conectados
Fuera de Internet, cuando nos hablan sonreímos, mostramos interés con la cara, los gestos... En Internet esto debe expresarse con breves respuestas: "Bien dicho", "Me encanta", etc... En Facebook para eso está el "Me gusta". Quien sirve en "parroquias" debe leer y comentar lo que colocan sus jóvenes en las redes. "Si conectas con ellos, ellos conectarán contigo".

5º: Separa tu cuenta personal y la cuenta de tu apostolado juvenil
Hay que ser cristiano sin doblez, pero tu amigos de 30 o 40 años no están interesados en las fotos adolescentes de tu ministerio o apostolado juvenil. Y los adolescentes no quieren ver tus fotos de familia con los abuelos. Tus primos en la otra punta del país quieren ver fotos de tus hijos que van creciendo, no convocatorias a actividades de tu parroquia a las que nunca podrán venir. Por eso, es bueno tener una cuenta personal y otra para el apostolado juvenil que desarrollas.

6º: No te importe reiterar los anuncios (sin exagerar)
Anunciar una cosa (un enlace a una web, un artículo, un evento) sólo una vez no es suficiente, se pierde en la saturación de mensajes. Es correcto recordarlo varias veces, pero de distintas formas y en distintos momentos: puedes usar distintas palabras, imágenes, vídeos, etc... Además, si tu anuncio es breve y sencillo, los jóvenes lo reenviarán a sus amigos. Ellos serán más convincentes al invitar a sus contactos que tú.

7º: No digas en las redes lo que no dirías en la vida real
Es aplicable a muchas cosas, pero especialmente al trato con adolescentes y menores de edad. "Si no dirías algo a un adolescente en persona, en un grupo juvenil en la parroquia, tampoco lo hagas en Internet". Hay que tener permiso de los padres para agregar a menores a listas o grupos en redes digitales. Es bueno, por ejemplo, que en Facebook toda la comunicación sea pública.





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