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Jesucristo, modelo de la Orientadora Espiritual
El orientador moral es a la vez hombre de Dios, maestro, padre, amigo y hermano que sabe acoger, escuchar, comprender.


Por: Guadalupe Magaña | Fuente: Escuela de la fe



En el Evangelio descubrimos a Jesús como modelo de orientador espiritual: reúne en sí todas las características antes descritas, y las vemos plasmadas en: su comportamiento, sus motivaciones, su amor a la voluntad del Padre, su amor a las almas, su humildad, su bondad, su prudencia, etc. Veamos algunos pasajes al respecto.


a) San Lucas 19, l - l0.


El pasaje nos habla de un hombre pobre en su autoestima, carente de amistades verdaderas, y odiado por el pueblo a causa de su oficio de recaudador de impuestos; un hombre cuyo encuentro con Cristo cambiará radicalmente su vida. Su nombre es Zaqueo. Debido a su baja estatura, se encuentra con la necesidad de subirse a un árbol para intentar ver pasar a Jesús.


Saber acercarse expresa la capacidad de meterse en los zapatos del otro; acercarse a sus sentimientos, a sus pensamientos, a sus motivaciones. Saber acercarse no debe darse nunca por hecho. Dos personas pueden vivir juntas por mucho tiempo, incluso toda una vida, y no acercarse realmente el uno al otro.


Le dijo: “Zaqueo...” A todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre. Al hacerlo con Zaqueo, Jesucristo demuestra conocer su nombre y su historia, lo cual motiva interiormente a este hombre siempre rechazado por todos.


Cristo entra en su vida y le dice: “Baja pronto, porque conviene que hoy me quede yo en tu casa”. Esta actitud debe tener una orientadora espiritual; cuando dialoga con una persona, parece decir también ella: “Yo quiero entrar en tu casa y ser huésped tuyo para llevarte a Jesús”.


Bien conocía Nuestro Señor cuanto Zaqueo había hecho. Por lo mismo, directamente podría haberle preguntado acerca del séptimo mandamiento, o haber puesto en evidencia, delante de todos, su condición de ladrón. Pero Jesucristo lo sabía, no era esa manera de ganarse aquel corazón. Cristo sólo quiere acompañarlo, ni siquiera le habla de los mandamientos. El mismo Zaqueo, al experimentar toda la bondad de Cristo, cambiará interiormente. Apenas escucha las palabras de Jesucristo, baja “con alegría” del sicómoro. Durante la comida ofrecida a Jesús, su alma se va transformando, no tanto por lo que Jesús le dijo, cuanto por el modo como le trató.


b) San Lucas 10, 25-37.


Este pasaje expone otra faceta de Jesucristo orientador. Un maestro de la ley le pregunta: “¿Qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?” Jesucristo, a su vez, responde con otra pregunta: “¿Qué está escrito en la ley?” Muchas veces la solución a una duda se encuentra dentro de la misma persona que la formula. Podemos referirnos a la madurez de la propia persona para inquirir la solución: ”¿Y a ti qué te parece? Este método también otorga a la orientada más seguridad en sí misma.


Frente al posterior cuestionamiento hecho a Jesucristo, éste narra una historia, la parábola del buen samaritano, uno de los pasajes más hermosos del Evangelio. Jesús le cuenta un hecho de vida, ¡cuántas veces ilumina más que una respuesta lógica! Funciona bien con los adultos y aún mucho mejor con los jóvenes y los niños. Una historia narrada a un niño, le queda impresa para toda la vida. Las historias y proverbios son una herramienta de gran utilidad para las orientadoras espirituales.


c) San Juan 21, 15-19.


Jesucristo ha resucitado. Se ha aparecido a sus discípulos, reunidos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Nuestro Señor conocía bien a Pedro, sus sentimientos; por eso, quiso levantar el ánimo de Pedro, quien había sido capaz de negarle por tres veces. Apenas comienza a amanecer. Jesús, junto al lago, camina con Pedro por la orilla. Entonces, Cristo se dirige a él con cariño, de forma positiva: “Pedro, ¿me quieres?”


d) San Lucas 24, 13-25.


Los discípulos de Emaús, desanimados por cuanto había sucedido en Jerusalén, mientras caminan de regreso a sus casas, tratan de encontrar una razón que justifique todo. Se encontraban en el camino de la cavilación. En un momento dado, se les une un extraño ¿Qué actitud toma Jesús resucitado? Se acerca a ellos, los escucha, les deja desahogarse de su problema, y sólo entonces les explica algunos textos de la Sagrada Escritura donde podían constatar que todo lo sucedido había sido anunciado ya por los profetas; el sufrimiento del Mesías constituía el camino de la salvación establecido por Dios “¿No era necesario que el Cristo padeciera para entrar luego en su gloria? Encontramos aquí un mecanismo maravilloso para una dirección espiritual, ver los problemas u obstáculos para el progreso espiritual a la luz del Evangelio. ¿Qué dice el Evangelio? ¿Cómo actuaría Cristo en esa situación? ¿Qué te pide Cristo?


RECUERDA:


- Ser orientadora espiritual responde a una elección por parte de Dios nuestro Señor. La orientadora, como artista del espíritu, necesita de una preparación para realizar su misión.

- Una orientadora debe poseer cualidades o capacidades que le permitan realizar acertadamente su labor. Entre éstas se pueden mencionar:

Hombre-mujer de Dios: la santidad.
Profunda vida de oración.
Prudencia.
Fe y confianza en la misión.
Un gran celo apostólico.
Espíritu generoso y de plena disponibilidad con el dirigido.
Exquisita paciencia.
Discreción
Humildad.
Integración.
Formación actualizada y permanente.


- Jesucristo: modelo por excelencia para el orientador. En el Evangelio descubrimos cómo se adapta a cada alma y cómo las lleva a Dios y a su transformación con un trabajo personal y amoroso. Para una orientadora espiritual, Cristo debe constituir el camino a seguir, el modelo a imitar y el maestro del cual aprender el arte de llevar a las almas a la santidad.


CUESTIONARIO PERSONAL

1. ¿Me he convencido ya de la necesidad de mi formación espiritual?
2. ¿Qué medios estoy poniendo para formarme mejor en el campo de la dirección espiritual?
3. ¿Estoy decidida a profundizar más en las Constituciones, a encarnar cada día más el carisma propio, a amarlo y transmitir este conocimiento y este amor?
4. ¿Medito con frecuencia en el ejemplo de Jesucristo para aprender de Él?
5. ¿Veo con fe mi labor como orientadora y le agradezco a Dios que haya puesto su confianza en mí?
6. ¿Qué virtudes necesito desarrollar más como orientadora?



REFLEXIÓN EN EQUIPO:

1.Si la formación permanente es una necesidad para la orientadora espiritual, ¿qué medios concretos proponemos para llevarla a cabo?.
2.Comentar el siguiente párrafo: A través de la orientadora espiritual, Dios Padre permite a los dirigidos experimentar algo de la ternura, la comprensión, la compasión y el amor que Él les tiene. Es, pues, un instrumento que la providencia amorosa de Dios pone en el camino de un alma, para ayudarla a descubrir en cada momento su voluntad sobre su vida, y así llevarla a realizar en plenitud la vocación para la cual ha sido creada.



REFLEXIÓN DE FE


Para él o ella (orientador espiritual), el diálogo constituye un verdadero ejercicio espiritual, pues le permite contemplar de cerca, sea el lado negativo del mundo espiritual - el peso de los estímulos carnales, la oscuridad de algunas conciencias, el enmascaramiento interior frecuentemente aceptado, la lentitud y pereza en obedecer al Espíritu Santo, la fuerza corrosiva del egoísmo y la sensualidad, la potencia tenebrosa del demonio obstaculizando la acción de Dios -, sea también su lado luminoso -la alegría de constatar que, en medio de tantas miserias, el Espíritu Santo prosigue su obra de purificación y fecundación de tantas almas, apresurando el advenimiento del Reino de Dios; el abrirse, lentamente pero de modo irresistible, del alma a Dios, como la flor de la escarpada que, tras los últimos hielos del invierno, se abre y se vuelve hacia el sol, anhelante de vida y aire puro; el asistir maravillado a la prodigiosa transformación de la persona, cuando definitivamente Dios ha hecho presa en ella.


Cuando Dios le dé la gracia de entrar en contacto con un alma transparente y dócil, él mismo acudirá a la escuela del Espíritu que enseña a comprender a través de la luz de otros.



REFLEXIÓN DE FE


El orientador moral es a la vez hombre de Dios, maestro, padre, amigo y hermano que sabe acoger, escuchar, comprender y, sobre todo, salir al paso y ofrecer ocasión para el encuentro cuando el alma atribulada no puede, no sabe o no se atreve a abrirse por sí misma.


Es un juego finísimo de sensibilidad humana y de bondad cristiana, de intuición natural y de luz de Dios. Por desgracia, sucede a veces que un orientador moral, distraído o absorto en cuestiones o preocupaciones de otra índole, no capte la necesidad en que se encuentra determinada persona, o que adopte una línea de política humana respecto ella, dictada por la prudencia humana, o que se reduzca a un trámite frío, burocrático e impersonal, haciendo que la persona se sienta más sola y desamparada todavía.


"¿Acostumbra meditar en el ejemplo de Cristo, como modelo de todo orientador espiritual? Comparta con nosotros su experiencia y participe en los foros de discusión":Foro exclusivo para Religiosas en Catholic.net
 

 

 

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