Menu


Pastoral para grupos de Madres Solteras
Breve historia de esta actividad pastoral en la Arquidiócesis de Puebla. Por Pbro. Abelardo Hernández Romo, Vicario Episcopal de Pastoral Familiar


Por: Pbro. Abelardo Hernández Romo | Fuente: churchforum.org



En la actualidad nacen y se consolidan problemas sociales que afectan la armonía familiar y el equilibrio espiritual del ser humano, muchos son los factores que inciden para que éstos se produzcan. En este sentido, la principal preocupación de los grupos de pastoral, en especial de aquellas agrupaciones que trabajan en el ámbito familiar, consiste en ofrecer alternativas a las personas que se ven afectadas por situaciones irregulares provocadas por circunstancias negativas de su entorno social Nos referimos a las madres solteras, a los matrimonios en riesgo de separación, a viudos y divorciados.

Ante esta perspectiva, la diócesis de Puebla, a través del área de Pastoral Familiar, ha dedicado 14 años a estudiar y dar atención a las personas que sufren las problemáticas sociales mencionadas. El fruto de ese trabajo es la publicación de una guía para grupos de Madres Solteras, ya que es un segmento social que requiere de mayor apoyo, crecimiento humano y espiritual de cara a la opinión pública.

La presente guía de trabajo Pastoral para grupos de Madres Solteras, significa la culminación de un proceso pastoral iniciado en la Arquidiócesis de Puebla a principios de 1982. Apenas publicada la Exhortación Apostólica "La Familia en los Tiempos Modernos”, el Señor Arzobispo Don Rosendo Huesca Pacheco, convocó a un servidor y al matrimonio de George y Martha Dionne. Estuvo comentando la importancia de la exhortación de Juan Pablo II y nos manifestó la ilusión y esperanza que a esta nueva luz del Espíritu Santo nos pusiera a estudiar y orar para renovar nuestros campos de la Pastoral Familiar de la Arquidiócesis. Nos encomendaba de modo especial analizar el capitulo IV del documento para ver qué era posible iniciar organizadamente con esas familias tan necesitadas de la misericordia de Dios; había que dar respuesta al llamado del Pastor, Vicario de Cristo, para estas nuevas situaciones.

Era pues, necesaria una acción más incisiva sobre algunas categorías de personas que tienen mayor necesidad de apoyo y en favor de un crecimiento humano y espiritual de cara a la opinión pública y a las estructuras culturales que agudizaban sus ya de por sí graves problemas.

Nos dimos a la tarea de estudiar documentos y situaciones, primero nosotros tres y pronto también con los dirigentes de los distintos organismos ya existentes de Pastoral Familiar; fue un momento nada fácil, lleno de obstáculos y de tensiones por los diversos criterios y actitudes hacia las familias, sobre todo en situación irregular, sin faltar por desgracia el celo apostólico malentendido.

Sin dejar de promover las reuniones de todos los dirigentes laicos y sacerdotes preocupados y dedicados a esta Pastoral, decidimos los tres susodichos empezar ya convocando a las familias incompletas o de un solo padre.

Era más el entusiasmo lo que nos impulsaba que un plan de trabajo con objetivos claros. Nos preguntábamos, como muchos, qué caminos se podían abrir para crear grupos.

Iniciamos elaborando talleres que facilitaron la comunicación, pues necesitábamos darles el espacio que les permitiera decirnos cómo se sentían consigo mismos, con Dios, con su familia, con la sociedad y con la Iglesia.

Se efectuaban reuniones todos los domingos de las diez de la mañana a las dos de la tarde. Escuchamos de muchos sufrimientos por la soledad, de su debilidad por tener que llevar una carga prevista para ser distribuida entre dos, desorientación, inseguridad, necesidad de ser confortados y apoyados por la Iglesia, donde hasta el momento no eran tenidos en cuenta dentro de una Pastoral Familiar organizada y muchos eran abiertamente rechazados.

Para fines de 1982 ya asistían regularmente a las reuniones más o menos 80 personas y para fines de 1983 el número de asistentes se duplicó. Al tratar de descubrir las causas de sus problemas, nos encontramos con las diversas situaciones irregulares. Aunque habla elementos comunes, aparecieron causas y efectos que nos llevaron a clasificar problemáticas por sus orígenes y consecuencias. Así resultó la necesidad de atender por separado a quienes por ser Madres Solteras constituían una familia de un solo padre. Del mismo modo los Viudos (as) y los Divorciados (as).

De 1983 a 1986 se conformaron estos tres grupos. En noviembre de 1985, iniciamos el grupo Divorciados en Nueva Unión.

Dos veces al año promocionábamos una jornada de día y medio para cada grupo, teniendo como núcleo el Anuncio de la Buena Nueva de Cristo, Amor y Misericordia para todos, especialmente para los necesitados, la posibilidad de ser todos acogidos de acuerdo a sus circunstancias y la invitación a recorrer un camino de conversión y recuperación en el Señor Jesús.

El tiempo de acompañamiento para cada grupo fue distinto por ser diferentes las situaciones y necesidades. En la presente edición, sólo contemplamos el acompañamiento de seis meses aunque de hecho muchas permanecen el año y a veces mas por los frutos que logran.

Con la Posesión de la Casa de Pastoral Familiar que nos entregó el Señor Arzobispo, el Padre Fernando Mellado se incorporó (1986) a esta nueva línea de Pastoral y de esta forma se consolidaron no solamente los grupos, sino que se iniciarían a formar grupos de agentes laicos, religiosas y sacerdotes para dar más orden y consistencia al servicio de acompañamiento con una estructura más definida.

Por muchos años trabajamos con material elaborado al estilo casero. Los talleres han sufrido transformaciones y adaptaciones, fruto de la experiencia por el trato de las personas en situación irregular aunque la esencia sigue siendo la misma; que la BUENA NUEVA del AMOR y MISERICORDIA DE DIOS también es para ellas y que parte de su recuperación es la necesidad de no perder de vista su DIGNIDAD y los muchos DONES que DIOS les da para cumplir una gran MISION, más definida por sus circunstancias.

En los primeros anos desarrollamos más los elementos teológicos, espirituales y pastorales, pero la incorporación al equipo de agentes por parte de los laicos sicólogos y abogados, recibimos el apoyo de las ciencias con su metodología y la disciplina que nos facilitó más claridad en los procesos a seguir y en la constatación del cumplimiento de los objetivos humanos y espirituales que nos propusimos.

Este modo de trabajar por grupos es una opción que se nos antoja buena y que no ha de ser considerada como terminada, sino en constante necesidad de readaptación y mejoramiento desde cualquier punto de vista. De hecho, cada vez que se renueva el equipo dirigente, dos o tres años (sacerdotes, religiosas, laicos), por la preparación y la personalidad de los mismos se da una reiniciación, renovación o reevaluación, amén de que las mismas personas que van pasando por el grupo se presenten con actitudes y vivencias que exigen cierta variabilidad en el proceso.

Al presentar esta primera edición nos anima poder compartir con humildad y con gozo lo que hemos descubierto como una buena opción para el trabajo Pastoral en estas circunstancias irregulares que no deseamos se multipliquen, pero que piden una acción Evangélica que no puede esperar. A través de más de 14 años de experiencia en este trabajo Pastoral, hemos tenido contacto con un poco más de mil Madres Solteras manejadas en grupo. Muchas otras solo se presentan a la guía personal sea con Sacerdotes, Psicólogos o con alguno de los Abogados.

Muchas Madres Solteras buscan la dirección Espiritual con los Sacerdotes, por lo que simultáneamente al trabajo de grupo, reciben ese apoyo, y van abandonando el grupo conforme sienten haber encontrado paz y su reubicación.

Posterior a estos talleres para trabajar con Madres Solteras, editaremos, con el favor de Dios, los que hemos elaborado referente a Divorciados, Divorciados vueltos a Casar, Matrimonios en Unión Libre, Matrimonios unidos sólo por el Civil, Viudos (as), y Matrimonios en graves Conflictos.

Si logramos que las Madres Solteras no lean su destino, sólo en clave de fracaso, sino que lo descifren en la clave del AMOR Y LA MISERICORDIA DE DIOS, manifestado en NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, muchos bienes vendrán para la familia, la sociedad y para la Iglesia.

Quiero agradecer de modo especial a Su Excelencia Don José Trinidad Medel, actual Arzobispo de Durango, su apoyo y entusiasmo, siendo Vicario Episcopal para Laicos en esta Arquidiócesis cuando iniciamos esta actividad apostólica.

La Psicóloga Silvia Dolores Salmón Ramos, después de haber trabajado seis años con el grupo de Madres Solteras (1991-1996), acogió con mucho entusiasmo el encargo de dar a este trabajo la forma más apropiada para llevarla a impresión. Primeramente le dio el enfoque de tesis para ser presentada como investigación a fin de obtener su Maestría y después se tomó el cuidado de redactarla de manera que fuera fácil su manejo en la conducción de esta clase de grupos.

Muchos sacerdotes, religiosas y lacios han formado parte importante del Equipo de Servicio. Todos ellos han sido fuertes factores por su celo apostólico, por el cariño que han dado, por la creatividad que han aportado, aunque no los mencionemos ahora.

La Iglesia de Puebla, les agradece, pero sobre todo EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA Y DE LA PAZ, los habrá colocado en un lugar privilegiado en su corazón.

 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |