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Objeción de conciencia y aborto: la tensión entre la legalidad y la legitimidad
Es importante distinguir la diferencia entre legalidad y legitimidad; el aborto no es un acto axiológicamente correcto, por lo que, aunque en algunos países sea una práctica médica legalmente permitida, no significa que estemos legitimados para hacerlo.


Por: Pedro Crespi | Fuente: http://tiempodeevangelizar.org/?p=3210



Qué desafío el que plantea la objeción de conciencia. Sobre todo, porque es un tema que pone en tensión a la legalidad con la legitimidad. La legalidad tiene relación directa con normas legales. Y la legitimidad está vinculada con los valores profundos de la persona que se sustentan en su Fe. Lo legal, entonces, tiene lugar en un contexto y momento histórico determinados. Mientras que la legitimidad, a su vez, trasciende lo legal porque está en el plano espiritual o axiológico.

La legalidad y la legitimidad, muchas veces, coinciden. Así en muchos países, por ejemplo, es legal la libertad religiosa y este precepto acompaña el sentimiento de la mayoría de los individuos de sus pueblos. Por lo tanto, no hay conflicto. No hay tensiones. Pero, ¿qué ocurre cuando lo legal y lo legítimo chocan entre sí? La situación se complica e incluso, en ocasiones, puede generar una fuerte violencia sobre las conciencias de las personas.

Un claro ejemplo de lo anterior -y ya de lleno en el terreno de la bioética- lo constituye el caso de miles de médicos que profesan una Fe o que son profesionales de buena voluntad y que viven en algunos de los más de cien países donde el aborto –con diferentes alcances- es legal y en los que se eliminan mediante esta práctica a cerca de 50 millones de vidas por año.

Estos médicos, por sus creencias y lo que dictamina su juramento hipocrático –que explicita con claridad que la vida debe ser cuidada desde la concepción-, atraviesan así situaciones muy difíciles y en gran soledad. No sólo por la presión legal, sino por la incitación de fuertes grupos de organizaciones feministas y de derechos humanos proabortistas que a través de acciones de lobby y de feroces campañas de comunicación arremeten contra ellos y los transforman en victimarios, cuando en realidad los médicos (con una valentía fenomenal) defienden en rigor a esa vida humana frágil que está en el seno materno.

Situación en la Argentina
La Argentina no está exenta de estas realidades. E incluso, desde hace tiempo, hay fuertes rumores que desde el Ministerio de Salud de la Nación –con apoyo de ciertos diputados y senadores y una fuerte presión de organizaciones proabortistas- se tienen preparados diferentes proyectos de ley para avanzar a nivel nacional para legalizar el aborto. Por ahora, según versiones periodísticas, esto jamás ha tenido lugar porque pareciera que la Presidente Cristina Kirchner se opone.

Pero, no obstante, en algunas provincias ocurre. Un caso emblemático fue el del Hospital de General Pico de La Pampa, en 2012, cuando los nueve integrantes del Servicio de Ginecología se opusieron a aplicar el protocolo para abortos no punibles que había sancionado el Ministerio de Salud Provincial. En ese entonces, tal como declaró el director Dr. Mario García Llerena “cada profesional realizó su análisis personal” y bajo objeción de conciencia decidieron abstenerse. La conducta de los médicos fue repudiada con bravura por organizaciones sociales proabortistas y ciertos Medios afines, pero, a su vez, altamente apoyada por otros sectores de la comunidad.

El aborto afecta la libertad de los médicos y paramédicos de buena voluntad, como también los derechos religiosos de quienes profesan una Fe. Es responsabilidad de todos los creyentes apoyarlos en esta situación tan complicada, y con el pleno convencimiento de que respaldarlos es sobre todo cuidar la vida de quienes no tienen voz aún para defenderse.

¡Defendamos la dignidad humana! Y como dice Jesús, cuidémonos los unos a los otros.





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