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400 Respuestas a preguntas que usted puede hacer sobre la doctrina católica (12)
Un homenaje a la memoria de un firme apologista, sus 400 respuestas a preguntas que usted puede hacerse sobre la doctrina católica, presentado en breves publicaciones semanales. (Preguntas 90-97)


Por: P. Jorge Loring S.J. | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media



90. LOS NOMBRES DE JESÚS

Buenos días, Padre. ¿Me podría decir la diferencia entre Cristo, Jesucristo, y Jesús? Gracias, y que Dios lo siga bendiciendo.

Los tres son el mismo. Jesús es abreviatura de Jesucristo; y Cristo es lo mismo que Mesías. Como Jesús era el Mesías le llamamos Jesucristo.

 

91. JESÚS, REY DE ISRAEL POR LEY

Reverendo Padre: Le he oído a usted decir en una homilía que Jesús era Rey de Israel por ley, no sólo espiritualmente. Me ha sorprendido. ¿Podría aclarármelo, por favor?

Efectivamente, a Jesús le correspondía por ley ser rey de Israel. Según un trabajo del P. Sebastián Bartina, S.I., Catedrático de Ciencias Bíblicas, que ha publicado en la Revista de Estudios Josefinos, San José era heredero legal del rey David [1]. Por ser descendiente directo, le correspondían los derechos reales. La familia real de José fue a esconderse a Nazaret, huyendo de Herodes, el usurpador del trono, que no era de raza judía, sino idumeo. Al ser Jesús hijo legal de José, era rey de Israel, no sólo espiritualmente, sino también legalmente.

"En el ambiente judío, la genealogía de un niño se trazaba a través de su progenitor varón, fuera o no su padre biológico. Esto difiere sobremanera de nuestra idea de paternidad. A los ojos de los modernos occidentales, el padre biológico, no el adoptivo, es el verdadero padre. Para el Antiguo Testamento, el padre legal era el verdadero padre, hubiese procreado físicamente o no al hijo" [2].

Providencialmente, el letrero que Pilatos puso en la cruz expresaba una realidad: "Jesús Nazareno Rey de los Judíos".



 

92. LA CONCIENCIA DE CRISTO

Si Jesucristo asumió la naturaleza humana, se supone que también la ignorancia; por lo tanto no sabía que era Dios.

Efectivamente, Jesucristo asumió nuestra naturaleza en todo menos en el pecado. Pero según fue madurando como hombre fue siendo consciente de su divinidad. Eso opinan los teólogos más fiables.

 

93. LA SEXUALIDAD DE JESUCRISTO



He visto una película que presenta los amores de Jesucristo con la Magdalena. ¿Puede ser esto verdad?

Recientemente se ha difundido semejante blasfemia. Parece mentira la osadía de algunos autores. Para llamar la atención son capaces de cualquier cosa. Que Jesucristo amara a sus amigos es perfectamente lógico, y los pasajes de Betania lo demuestran. Pero atribuirle vida sexual es una blasfemia.

Dice la Biblia que Jesucristo se hizo igual a los hombres en todo menos en el pecado. Que María Magdalena sintiera por Jesucristo especial amor tampoco es problema. Pero tuvo que ser un amor limpio, pues si hubiera sido desordenado Jesús lo hubiera rechazado. Atribuir a Jesucristo vida sexual es una monstruosidad que sólo se le puede ocurrir a maníacos sexuales que no conciben amor de amistad sin sexo. Es inconcebible que haya mentes tan perversas.

 

94. HISTORICIDAD DE LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO

Reverendo Padre: Oí por televisión a un sacerdote decir que la resurrección de Jesucristo no es un hecho histórico. Me quedé perplejo. ¿Es que Cristo no resucitó?

Querido amigo: Creo que fue una desacertada expresión del tal sacerdote. Es posible que muchos de los que lo oyeron pensarían que estaba negando la resurrección de Cristo, porque si no fue un hecho histórico es que no ocurrió. Lo que ese sacerdote, sin duda, quiso decir es que no hubo testigos en el momento de la resurrección. Pero eso no obstaculiza nuestra certeza en que Cristo resucitó.

Yo puedo saber con certeza lo que ha pasado aunque no haya estado delante. Si al final de una larga recta hay una curva cerrada, y yo veo en el suelo dos líneas negras paralelas, el pretil roto, y en el fondo del barranco un coche, ya sé lo que ha pasado, aunque no haya estado presente en el accidente.

Pero además, si no tenemos testigos del momento de la resurrección, sí los tenemos de después de resucitado, pues se apareció a los Apóstoles, y se dejó palpar por ellos para que vieran que no era un fantasma. Por lo tanto, tranquilo.

¡Cristo ha resucitado! ¡¡Aleluya!! Ésta es nuestra esperanza. Y además es dogma de fe.

 

95. ¿RESUCITÓ A LOS TRES DÍAS?

Cristo murió un viernes a las tres de la tarde. Resucitó el domingo por la mañana. Por lo tanto estuvo en la tumba parte del viernes, el sábado entero y parte de la mañana del domingo: total, menos de dos días. ¿Por qué decimos que resucitó a los tres días?

Es un modo de hablar. Hoy a nosotros nos gusta hablar con exactitud. Tu pregunta es una prueba de ello. Pero no en aquel tiempo. Para ellos, la parte de un día ya era un día. Por eso decían tres días: viernes, sábado y domingo. Con todo, para evitar tu dificultad, yo suelo decir "al tercer día", y no "a los tres días".

 

96. CRISTO DESNUDO EN LA CRUZ

He oído decir que Cristo en la cruz estaba desnudo. ¿Es verdad?

Es cierto que los romanos crucificaban desnudos a los condenados. Sin embargo es perfectamente lógico que una de las mujeres que presenciaban la crucifixión de Cristo se quitara el velo y se lo pusiera en la cintura. Por eso es tradición en la Iglesia, desde los primeros tiempos, ponerle un paño en la cintura.

 

97. LOS CLAVOS DE CRISTO

Velázquez pone a Cristo en la cruz con cuatro clavos. La mayoría de los crucifijos ponen tres. ¿Qué es lo correcto?

Lo más seguro es que Cristo fue crucificado con tres clavos. No con cuatro. En la Sábana Santa se ve muy bien la planta del pie derecho. Del pie izquierdo sólo hay huella del talón. La razón es que un pie estuvo sobre otro en la cruz, y clavados con un sólo clavo.

Al poner las piernas paralelas en la tumba, el pie izquierdo estaba curvado, por la rigidez cadavérica, y dejó sólo la huella del talón. Por eso la mayoría de los crucifijos ponen tres clavos y no cuatro.
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NOTAS

1 SEBASTIÁN BARTINA, S.I.: Estudios josefinos 77 (I-VI-1985) 12.

2 JOHN P. MEIER: Un judío marginal, VIII, 2, 3. Ed. Verbo Divino. Estella (Navarra). 1998.

 

Cualquier consulta sobre estos temas las podrán realizar al consultorio de Antonio Salas Sánchez.

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