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La adopción: una decisión de amor
Comprendimos que sólo una capacidad muy grande de amar, había hecho posible que esta madre se desprendiera del hijo de sus entrañas


Por: Fabio Curtidor Argüello y Martha Hernández de Curtidor | Fuente: Revista Familia y Sociedad



Cuando se habla de adopción, inmediatamente nos referimos a tres protagonistas: los padres adoptantes y por supuesto el hijo adoptivo. Pero desde luego existe una cuarta protagonista: "la madre biológica" quien generalmente es juzgada con dureza por el acto de donación que hizo.

Quienes somos padres adoptantes, gracias a esas mujeres anónimas, vemos con otra óptica la profundidad de su actitud.

El día que recibimos a Laura nuestra hija estábamos muy felices; pero sabíamos que detrás de nuestra felicidad, había también una profunda tristeza y dolor de la persona que se desprendió de ese ser. Pensábamos en su drama que seguramente se agudizaba en esos días de Navidad. Comprendimos que sólo una capacidad muy grande de amar, había hecho posible que esta madre se desprendiera del hijo de sus entrañas; y ello lo corroboramos el día que tuvimos la oportunidad de leer una carta que una joven madre dejó junto con su hijo en la casa de adopción. En ella manifestaba que lo que la motivaba a dejar a su hijo en adopción no era la irresponsabilidad, sino la imposibilidad de darle al hijo lo que en ese momento requería, ni siquiera un padre. Pero pedía el favor a los futuros padres de su hijo que lo amaran y lo cuidaran, y que le dijeran que ella lo amaba desde lo más profundo de su alma y que siempre lo recordaría.

Sabemos que este mensaje es común en estas madres, y sabemos por experiencia que nuestra respuesta de padres adoptantes también es común: "gracias por este acto tan sublime, por darle a nuestra hija la oportunidad de vivir; gracias por respetar su vida." Queremos decirle a la madre "biológica" de Laura Jimena que hemos recibido el regalo más maravilloso de la vida; que por su desprendimiento hoy estamos disfrutando de la dicha de ser padres; que queremos a Laura con todo nuestro corazón y luchamos día a día por brindarle las mejores condiciones físicas y afectivas para que se desarrolle sana y armoniosamente. De hecho nuestra hija es una niña feliz; aprendió a caminar rápidamente y asímismo a hablar; tiene 6 años, ya sabe leer y escribir, está contenta en el colegio, le gusta patinar y salir a las montañas.

Es muy sana física y mentalmente. Sabe de la existencia de su mamá biológica y siempre le hemos inculcado el amor por ella y Laura ha aprendido a quererla.

Nosotros igualmente la recordamos con la más profunda gratitud. Cuando escuchamos frases como "madres desnaturalizadas", obviamente somos sus más enconados defensores, porque entendemos la magnitud de su decisión.

La mejor manera de pagarles por su desprendimiento es el inmenso amor que les damos a nuestros hijos.

Queremos decirles a las madres que hoy se encuentran desesperadas ante el hecho de un hijo al cual están en imposibilidad de criar y atender física o emocionalmente en este momento, que conocemos de muchas parejas que hoy esperan realizar sus sueños de ser padres a través de la adopción. Sólo la decisión valiente y el respeto por la vida, aún en las condiciones más adversas, hará posible que esas parejas como nosotros puedan hacer realidad sus sueños.

Sólo nos resta decirles a las madres de nuestros hijos: ¡Gracias por la magnitud de su entrega y que Dios las colme de bendiciones como nos ha colmado a nosotros en los hijos que tan valientemente nos han donado!

Fuente: Revista Familia y Sociedad publicada por CENPAFAL en Colombia, mayo-junio de 1997.





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