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Idolatría de la Homofilia
Es importante reconocer que las personas homosexuales y lesbianas no son ciudadanos de segunda clase ni están en pecado, sólo tienen una condición distinta. La implementación de una re ingeniería social busca un Nuevo Orden Mundial imponiendo leyes contra


Por: Germán Mazuelo - Leytón | Fuente: http://agendum-contra.blogspot.mx/2014/08/idolatria-de-la-homofilia.html?spref=tw



Cada vez con más frecuencia, las crónicas dan cuenta de bautizos de niños adoptados por parejas del mismo sexo, bendición del vientre de transexual encinta, e incluso de sacerdotes que apologizan a favor del «matrimonio homosexual»:
«¿Cuál es el problema del matrimonio homosexual? Dios los creó homosexuales y lesbianas, y Dios está orgulloso que ellos sean eso.

El problema está en nosotros que no los entendemos, no en ellos (…) ¿Por qué no pueden casarse, si son ellos los que se casan… por qué no pueden hacerlo? Basta ya… y quiero decirlo claramente, los homosexuales y las lesbianas son hijos de Dios, y están llamados a la santidad como nosotros, no son ciudadanos de segunda clase ni están en pecado, solo tienen una condición distinta que además me ayuda a ampliar mi concepción de la sexualidad» (P. Felipe Berríos, SJ).

La implementación de una re-ingeniería social que busca un Nuevo Orden Mundial imponiendo leyes contrarias a la ley natural es un «signo de estos tiempos». Especialmente en Hispanoamérica los lobbies promotores de una agenda distorsionante de la familia, sustentan y financian proyectos legales que buscan definir «la identidad de género» como un «derecho humano» por el que se debe reconocer «la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo».

«No es casualidad que la difusión y la creciente aceptación social de la homosexualidad estén acompañadas de una seria crisis en el ámbito del matrimonio y de la familia, con una mentalidad ampliamente difundida hostil a la vida, así como de una espantosa libertad sexual. (…)

Sucesivamente, el ejercicio de la sexualidad se fue separando cada vez más del matrimonio y, sobre todo con la difusión mundial de los métodos anticonceptivos, de la procreación. Se afirmó que la "vieja" comprensión de la sexualidad correspondía a otra cultura, que en el ínterin se había transformado.» (Cardenal Ratzinger).

El Banco Mundial –entre otros- ejerce las mayores presiones a los países prestatarios. Por ejemplo a comienzos de 2014 su Presidente Jim Yong Kim, ordenó la suspensión de un crédito de noventa millones de dólares a Uganda, país que ha legislado una ley que prohíbe la promoción de la ideología homosexualista, -no obstante que de acuerdo a una encuesta del Pew Research Center a la pregunta de si la sociedad debe admitir la homosexualidad, respondieron «no» el 96% de los ugandeses encuestados y el 98% de los nigerianos.

«Ahí se ve que, en efecto, la aceptación de la homosexualidad es una postura occidental, mayoritaria en Norteamérica y Europa, y entre los latinoamericanos en menor medida, pero impopular en las otras regiones del mundo».

Apelando al argumento del sentimentalismo, los lobbies manipulan abiertamente las emociones del público. «El movimiento homosexual tiene dos pilares básicos en forma de dogmas: Que se nace homosexual, y que no se puede cambiar. Nadie nace de esta manera, lo dice la ciencia, y por tanto, el cambio es posible» (Richard Cohen, entrevista).

Mientras la doctrina católica hace diferencia entre «tendencia homosexual» y «conducta homosexual», los lobbies mentalizan en el público la idea de que la Iglesia se colocó fuera de la realidad, y que no toma en cuenta el desarrollo científico al respecto. Califican de «carreristas y fanáticos de la Iglesia» a los defensores del matrimonio según el Plan de Dios, y conjuntamente, buscan la aprobación de leyes que equiparen las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio, así como la adopción de niños por parte de éstas. Paralelamente la «inquisición rosa» persigue a quienes no piensan como dichos promotores de la ideología homosexualista.

La doctrina católica, como sabemos, se opone a la posibilidad de que una pareja homosexual o lesbiana pueda adoptar niños por el daño psicológico y moral que éstos puedan recibir.

Pero no sólo la Iglesia. La lesbiana francesa Nathalie de Williencourt, líder de Homovox, una de las asociaciones homosexuales más influyentes de Francia, declaró lo siguiente:
«creemos que los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, posiblemente biológicos, que posiblemente se amen. Un niño que nace del fruto del amor de su padre y de su madre tiene el derecho a saberlo. Si las parejas homosexuales adoptan niños que ya están privados de sus padres biológicos, entonces (los niños) estarían sin un padre y sin una madre por segunda vez».

Es particularmente importante la reciente publicación de parte del órgano oficial de Salud del gobierno estadounidense, de la primera Encuesta Nacional de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), mismo que revela que en las personas homosexuales, lesbianas y bisexuales, hay una mayor incidencia en el abuso de tabaco y alcohol, y en el riesgo de enfrentar problemas psicológicos graves en comparación con las personas que se identificaron como heterosexuales.

En las uniones del mismo sexo el «misterio nupcial» -don que procede de Dios- es prostituido al carecer de reciprocidad, y al rechazar la diferencia sexual asimétrica. «Podemos decir, pues, que lo esencial para el matrimonio, como sacramento, es el «lenguaje del cuerpo», releído en la verdad. Precisamente mediante él se constituye, en efecto, el signo sacramental» (Juan Pablo II, 12-01-1983), o mejor dicho, como afirma James Parker ex líder del lobby gay de Londres: «Ahora tengo claro que la persona no nace gay y que cualquier persona puede desarrollar esta identidad (heterosexual) que yo he encontrado».

La organización pro-gay Arcus está suvencionando con un aporte de 200 mil dólares a «Dignity USA», que asocia grupos de «católicos gays» a fin de que éstos organicen manifestaciones en contra del próximo Sínodo sobre la Familia que se celebrará en octubre en el Vaticano, «para apoyar la labor de los defensores de la fe pro-gay que buscan influir y contrarrestar la narrativa de la Iglesia Católica y sus afiliados ultraconservadores».

San Pablo denuncia la estrecha asociación de la cultura homosexual con el rechazo a Dios y con la idolatría (Rom 1, 18-32), cierto, «la crisis presente tiene muchos aspectos diversos. Uno de los fenómenos más curiosos que se verifica en ella es una especie de arrodillamiento ante el mundo, que se manifiesta de mil maneras» (Jacques Maritain), en este caso nada menos que la sacralización de la sodomía.



• Entrevista a Richard Cohen: "Dios no siempre aprueba lo que hacemos, pero nunca deja de amarnos".



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