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El observador permanente del Vaticano ante Naciones Unidas propone soluciones negociadas en Oriente Medio
Denuncia la


Por: . | Fuente: ForumLibertas.com



El observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, Bernardito Auza, se mostró convencido la semana pasada, en el debate de apertura del Consejo de Seguridad de ese organismo dedicado a la situación en Medio Oriente, de llegar a soluciones negociadas para alcanzar la paz en la región.

 

Auza intervino para plantear la cuestión del conflicto palestino-israelí y en su discurso, articulado en seis puntos, se centró en la convicción de la Santa Sede de que la paz en Oriente Medio puede alcanzarse solo a través de soluciones alternativas a las decisiones unilaterales impuestas con la fuerza.

 

En cuanto a la cuestión palestino-israelí, la Santa Sede reitera su apoyo a la solución de dos Estados, Israel y Palestina, con el vigoroso apoyo de los órganos competentes de las Naciones Unidas y de toda la comunidad internacional, que deben aunar sus esfuerzos para lograr el objetivo final: el cumplimiento del derecho de los palestinos a tener su propio Estado, soberano e independiente, y del derecho de los israelíes a la paz y la seguridad”, añadió.

 



La "terrible situación de Siria"

 

Por lo que se refiere a la “terrible situación en Siria, la Santa Sede invita con urgencia a todas las partes a acabar con las violaciones masivas del derecho humanitario internacional y de los derechos humanos fundamentales, y a la comunidad internacional a ayudar a las partes a encontrar una solución”, significó también monseñor Auza.

 

“No hay otra manera de aliviar y poner fin a los sufrimientos indecibles de la nación donde la mitad de su población necesita asistencia humanitaria y alrededor de un tercio ha sido desplazada”, agregó.



 

Refiriéndose en tercer lugar al Líbano, el arzobispo afirmó que la Santa Sede pide la solidaridad internacional para el país “gravemente afectado en estos momentos por la crisis de Siria y por la presencia masiva de refugiados, y exhorta al Líbano a encontrar una solución lo antes posible a la vacancia de la Presidencia de la República. Al mismo tiempo reafirma su apoyo a un Líbano soberano y libre. El Líbano es un 'mensaje', un 'signo' lleno de esperanza para la coexistencia de los diversos grupos que lo compone”.

 

Las violaciones y abusos del Estado Islámico

 

Respecto a las graves violaciones y abusos cometidos por el llamado “Estado islámico” en Irak y Siria, los órganos competentes de las Naciones Unidas “deben actuar para prevenir posibles nuevos genocidios y para ayudar al creciente número de refugiados.

 

La Santa Sede solicita, en particular, la protección de los grupos étnicos y religiosos, incluyendo a las comunidades cristianas, que son, específicamente, elegidos como blanco y perseguidos a causa de sus orígenes étnicos y creencias religiosas. La Santa Sede insiste en el respeto del derecho de estas comunidades y de las personas desplazadas a regresar a sus hogares y vivir con dignidad y seguridad”.

 

“La Santa Sede -señaló el Observador Permanente- espera que las Naciones Unidas vean en el fenómeno creciente y despiadado del terrorismo internacional una ocasión para reforzar con urgencia el marco jurídico internacional de una aplicación multilateral de la responsabilidad de proteger a las personas del genocidio, de los crímenes de guerra, de la limpieza étnica, de los crímenes contra la humanidad y de todas las formas de agresión injusta”.

 

"Teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de nuestra incapacidad para detener los recientes horrores del genocidio y cuando debemos confrontarnos en la actualidad con violaciones masivas y clamorosas de los derechos humanos fundamentales y del derecho internacional humanitario, ha llegado el momento de tomar decisiones valientes”, continuó.

 

Monseñor Auza concluyó su intervenmción recordando que la Santa Sede reitera el llamamiento “a todos los líderes religiosos de la región y de todo el mundo a desempeñar un papel de guía en la promoción del diálogo interreligioso e intercultural, denunciando con prontitud cualquier uso de la religión para justificar la violencia, y educando en la comprensión recíproca y el respeto mutuo”.

 







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