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400 respuestas a preguntas sobre la doctrina católica (32)
400 respuestas del P. Loring presentadas en breves publicaciones semanales. Pregunta 262


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Catholic.net // Editorial Spiritus Media



262. EUTANASIA

Reverendo Padre: Hoy se habla mucho de la muerte digna, pues es horrible ver cómo sufren algunos enfermos. ¿Por qué la Iglesia no admite la eutanasia?

No sólo está prohibido quitarse la vida, sino también acortarla directamente, como sucede con la eutanasia. Eutanasia significa "buena muerte", según su etimología griega. Muerte apacible sin dolor. Pero actualmente su significado real es "provocar directamente la muerte por procedimientos médicos a enfermos terminales para librarles a ellos de sufrimientos y a los demás de una carga".

La eutanasia es "una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor" [1]. La eutanasia eugénica, elimina a los deformes y tarados; la eutanasia económica, suprime a los viejos, inválidos y dementes.

"Anticipar la muerte, por muy cierta que sea, y por insoportable que parezca la vida, es otorgarse un derecho que sólo a Dios pertenece. Y esto aun cuando el enfermo consienta y lo solicite vivamente, porque ni siquiera él puede conferir un derecho que tampoco posee, ya que no es dueño ni propietario de su cuerpo y de su existencia" [2]. No somos propietarios de nuestra vida, pues no la hemos conquistado nosotros, sino que la hemos recibido de Dios, por medio de nuestros padres, cuando Él así lo dispuso.

El deseo de dejar de sufrir es algo muy humano. Pero hay que mitigarlo por medios lícitos. Hoy no hay sufrimientos insoportables dada la terapia antidolorosa de que hoy dispone la Medicina. Pero, sobre todo, hay que tener motivos para sufrir. Se puede sufrir con dignidad y con optimismo. Para un cristiano el dolor tiene un valor redentor. El dolor unido a la pasión de Cristo Redentor lo sublima y ennoblece.



Morir con dignidad no es precisamente morir sin dolores, sino aceptando la muerte, cuándo y cómo Dios disponga. No hay muerte más digna ni más dichosa que la recibida en estado de gracia y en paz con Dios.

Un enfermo dijo en su lecho de muerte: "Pasé de la desesperación a la alegría gracias a la fe". Dice Juan Pablo II en su Encíclica Evangelium vitae: "La eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios" [3]. La eutanasia se quiere enmascarar con la etiqueta de "muerte digna", lo mismo que el aborto asesino se quiere disimular llamándole "interrupción del embarazo". "No confundamos “muerte digna” con “muerte provocada”.[4].

Después del aborto vendrá la eutanasia. Por la misma razón que se permite matar a los niños no deseados, se permitirá matar a los enfermos y ancianos que estorben. "Que nadie se engañe. Primero fue el no nacido, ahora el anciano, y luego vendrá todo aquel que estorbe al que manda, o el que se atreva a disentir. La cultura de la muerte es imparable, aunque sus argumentos sean nulos", ha dicho Santiago Martín [5].

Se empieza con una etiqueta de buena apariencia: muerte digna, ayudar a morir al que no desea sufrir más. Pero luego se pasa a acciones aterradoras, como el caso de un matrimonio joven que quería eliminar a la abuela porque necesitaba su cama [6].

Muchos podrían ser convencidos que debían pedir la eutanasia por ser una carga para la familia o la sociedad.



Por los años 70, en la China comunista desaparecieron de golpe leprosos, ciegos, locos y minusválidos. Esta "purga" explica en parte el impresionante "agujero" descubierto por los demógrafos de cincuenta millones de habitantes en la población china [7].

Por la misma razón por la cual algunos defienden hoy el aborto, el día de mañana serán ellos mismos eliminados por sus hijos, que los considerarán una carga inútil. Se dice que Napoleón ordenó a sus médicos militares que envenenaran a los soldados con enfermedades contagiosas para evitar su propagación.

Diego Díaz en su libro La última edad, recuerda unas palabras del demógrafo americano Dr. Gallop, de la Universidad de Manitoba (Canadá): "Una vez que hayas permitido la muerte del feto, el ciclo no se cerrará. No habrá límites de edad. Se habrá puesto en movimiento una reacción en cadena que podrá hacer de ti una víctima. Tus hijos querrán matarte, porque permitiste que fueran muertos sus hermanos y hermanas. Querrán matarte por no poder soportar tu vejez" [8].

Incluso hay quien se ufana de haber podido comprar un coche con el dinero del seguro de vida del enfermo que dejó morir por falta de asistencia [9].

Y como dice el Dr. Gallop: "Si un doctor acepta dinero para matar a un inocente en el seno materno, el mismo doctor te matará a ti con una inyección, cuando alguien se lo pague" [10] . El jueves 4 de junio de 1987 pudimos ver en televisión en el espacio Debate cómo el defensor de la eutanasia decía que todos debíamos tener derecho a morir de modo digno, y el médico del Hospital de Basurto le dijo que en eso tiene toda la razón, pero la eutanasia consiste en matar al enfermo, y los médicos están para sanar, no para matar.

Morir dignamente es asumir la muerte humana y cristianamente. Algunos piensan que es preferible matar al enfermo para que deje de sufrir. Sobre todo si él mismo lo pide. Pero no es así. El enfermo lo que quiere es dejar de sufrir. Darle paliativos para aliviar su dolor, pero no matarle. Hay que eliminar el sufrimiento humano, pero no al ser humano que sufre.

Detrás de la frase "para que no sufra" puede esconderse en el fondo, inconscientemente, el deseo de librarse de las molestias que el enfermo le ocasiona a él.

Vivir es un valor superior, que se le arrebata al darle muerte. Dejar de vivir es el supremo de los males. "El derecho a la vida es el primero de los derechos del ser humano" [11]. Eso de que el enfermo o anciano tiene derecho a pedir la muerte cuando lo desee es una falacia.

Como le dijo monseñor Ricardo Ma Carles a Isabel San Sebastián en una entrevista que le hizo en el ABC de Madrid: "Si se llegara a legalizar la eutanasia voluntaria, sería muy fácil empujar a esas personas [que estorban] a pedir "voluntariamente" la muerte, sin desearla, en absoluto, en el fondo de sus corazones" [12].

"Existe una tendencia a la aceptación legal de la eutanasia, es decir, a su despenalización.
"Desdichadamente, la despenalización suele equivaler, al menos en la mentalidad de muchas personas, a una legalización, a no considerarlo como delito, y hasta recomendar su aplicación como algo honesto.

"La mejor forma de ayudar a una muerte digna es procurar una vida de verdadera calidad humana, familiar, social y cristiana. Procurando una asistencia llena de afecto y de generosidad" [13].

El D. Luis de Moya, sacerdote tetraplégico, que ha superado su situación con admirable trabajo sacerdotal ha dicho: "Una persona que se siente querida no puede desear la muerte" [14] . Amar y ser amado es lo que da ilusión a la vida. Muchos de los que piden la muerte, lo que desean es ser mejor atendidos y tener ayuda para querer seguir viviendo. Por eso, más que legalizar la eutanasia habría que humanizar el proceso de la muerte.

"En opinión de muchos expertos, entre los que destaca el profesor Richard Fenigsen, pedir la muerte a menudo significa una petición de ayuda, de comprensión; incluso cuando alguien pide la muerte enfática y repetidamente por escrito o en presencia de testigos, no se puede excluir que esté pidiendo ayuda y atención" [15].

Lo mismo que es inaceptable legalizar que una persona quiera ser esclava de otra, es inaceptable legalizar que una persona pida a otra que la mate. El quitarse la vida es peor que ser esclavo.

Además, si se legaliza que un enfermo pueda pedir la muerte, ¿por qué no va a tener el mismo derecho un sano cansado de vivir?

Monseñor Elías Yanes, que fue Presidente de la Conferencia Episcopal Española, dice en una carta pastoral: "El anciano o el enfermo terminal es un ser humano, una persona. Causarle deliberadamente la muerte es un crimen. Aunque se haga por compasión" [16]. Ayudar a un suicidio no es compasión, es colaborar a un crimen. La "compasión" puede enmascararse con el deseo de quitarse de encima una carga molesta, y hasta el deseo de heredarle.

Todos los periódicos de España hablaron del caso de la niña Mercedes Rodríguez, de Bilbao, cuyo padre, Emilio, de veintiséis años, pidió por todos los Medios de Comunicación que los médicos mataran a su hija enferma. Hubo algún matrimonio que quiso hacerse cargo de su hija. Más tarde se encontró remedio a algunos de los males de la niña [17].

Un enfermero de Indiana, en Estados Unidos, fue detenido como sospechoso de haber asesinado a un centenar de enfermos. La policía sospechó de él, pues cuando él estaba de servicio moría un enfermo al día; y cuando él faltaba moría uno al mes [18].

Una enfermera del Hospital holandés de Vliethoven asesinó por medio de una inyección a nueve ancianos [19]. Cuatro enfermeras de Austria fueron condenadas por "liquidar a cuarenta y nueve enfermos que les resultaban molestos" [20]. Una de las enfermeras, llamada Waltraud Wagner, reconoce haber matado a once personas [21]. Una enfermera de Dinamarca asesinó a sesenta y cuatro ancianos, después de robarles, en una residencia geriátrica de Copenhague, dándoles una sobredosis de calmantes [22].

Un enfermero suizo de Lucerna confesó que había dado muerte a veintisiete ancianos [23]. Un enfermero alemán afirma que provocó la muerte a ochenta pacientes [24].

El mismo día se publicaron estas dos noticias: Un médico inglés, Harold Shipman, ha sido condenado a cadena perpetua por haber dado muerte a 15 pacientes por medio de una inyección, en Hyde, cerca de Manchester [25]. Dos médicos belgas, Leon Radoux y Claude Chevolet, han sido acusados de asesinato por haber practicado la eutanasia activa a un paciente equivocado [26].

La aplicación de la eutanasia en Holanda, ha llevado en 1995 a acabar con la vida de 900 personas que en ningún momento habían pedido someterse a esta práctica. En pocas palabras, la ley ha provocado ya casi mil asesinatos. Hasta la fecha se han registrado 11.200 casos de interrupción o renuncia a tratamientos prolongadores de la vida, con la expresa intención de acelerar el fin de la vida del paciente [27]. Ellos no sabían que otros tomaron la decisión de que ellos no tenían que seguir viviendo [28]. Según el Dr. Antonio Pardo, Profesor de Bioética de la Universidad de Navarra, en 1990 se dieron en Holanda más de 25.000 casos de eutanasia, y 14.000 de ellos sin conocimiento del paciente [29].

Unos turistas holandeses de edad madura le dijeron a Carlos Carrasco: "Dentro de unos años nos vendremos a morir a España, porque en Holanda nos matan" [30].

"Desde hace tiempo uno de los argumentos contra la introducción de la eutanasia ha sido que la legalización de esas prácticas permitirá a los doctores de abusar de los derechos de los enfermos que no quieren morir.

"Ahora la evidencia de Holanda, donde la eutanasia no es ya delito desde 1994, confirma estos temores.

"Una investigación llevada a cabo en 1996, cuyos resultados han sido publicados recientemente en el Journal of Medical Ethics, encontró que algunos médicos no están respetando las cláusulas que supuestamente protegen a los enfermos contra la práctica no voluntaria de la eutanasia.

"Estos resultados indican que en 1995, uno de cada cinco casos de eutanasia tuvo lugar sin la petición explícita del paciente.

"Los autores de la investigación, Dr Henk Jochensen, del Lindeboom Institute y Dr John Keown, de Queens College, Cambridge, concluyeron que en la mayor parte de los casos estaba claro que la eutanasia no viene comunicada a las autoridades y que no hay control sobre su práctica. (BBC, 16/2/99)" [31].

"Según un estudio que el gobierno comisionó al ministro de Justicia holandés, el famoso "Informe Remmelick", en Holanda el 15% de los fallecidos morirían por eutanasia" [32].

La legalización de la eutanasia, en Holanda, en 1992 ha provocado una enorme difusión de una tarjeta donde se dice que el portador no admite le sea practicada la eutanasia; y ochenta de cada cien mayores de setenta y cinco años no quieren ni oír hablar del Hospital por miedo a ser eliminados. El miedo a que se les practique la eutanasia ha hecho que los ancianos holandeses se asocien en la NPV para defenderse de la eutanasia.

La NPV cuenta con sesenta y tres mil miembros, y en las últimas semanas se han apuntado cinco mil nuevos socios [33]. "Holanda: la eutanasia da miedo. Más de 100.000 personas en Holanda han comenzado a llevar consigo un documento que expresa su oposición a la eutanasia. Esta curiosa medida se debe al temor de ser matados por los médicos en caso de caer enfermos" [34].

En Zenit, se narra el caso de un médico, que estaba optimista por la mejoría de su paciente, cuando va a verlo por la mañana no lo encuentra en su cama: habían "acabado" con el enfermo porque faltaban camas libres [35].

En ese mismo boletín se da cuenta de un caso espeluznante: el hijo pide a los médicos que "aceleren" la muerte de su padre para que el funeral pueda celebrarse antes de las vacaciones. Conozco casos de enfermos terminales por los que se ha hecho todo lo que es razonable hacer, y que mueren desesperados creyendo que se les tiene abandonados. Si esto ocurre en una situación en la que la eutanasia está rechazada, ¿cuántos morirían desesperados creyéndose abandonados en una situación en que la eutanasia esté legalizada? De hecho en Australia se ha anulado la ley que permitía la eutanasia [36].

No es lícito dar a un enfermo una inyección con el propósito de provocar la muerte, ya inevitable, apoyados en el piadoso deseo de que no sufra.

No es lícito provocar directamente la muerte por un medio artificial [37], ni siquiera a petición del interesado, pero el médico puede dar al enfermo algún lenitivo de los dolores, aun a sabiendas de que posiblemente con ello se acelere indirectamente la muerte [38].

Pero si la dosis empleada, aunque no produzca directamente la muerte, hace privar al enfermo del uso de la razón hasta el momento de morir no se podrá aplicar al moribundo; a no ser que esté ya preparado espiritualmente. En caso contrario sería privarle de una adecuada preparación para su salvación eterna, lo cual es mucho más importante que el alivio corporal [39].

Todos debemos poner los medios proporcionados para conservar o recuperar la salud. Pero no estamos obligados a los medios desproporcionados como serían medicamentos muy caros o intervenciones quirúrgicas muy dolorosas [40].

Cuando el enfermo, a juicio del médico, no tiene esperanza de curación, no es necesario prolongar indefinidamente (distanasia), por medio de medicinas o aparatos, una vida que corre irrevocablemente a su término [41].

No tiene sentido aplicar un tratamiento inútil. Pero se debe dar al enfermo la oportunidad de recibir los auxilios espirituales, y, en cuanto sea posible, arreglar sus asuntos familiares.

Cuando el enfermo se encuentra en estado terminal, en una situación de muerte inminente inevitable, en la que las medidas de soporte vital sólo pueden conseguir un breve aplazamiento del momento de la muerte, cuando la vida se prolonga artificialmente, tan sólo vegetativamente, sin reacciones humanas, es perfectamente lícito interrumpir las medidas extraordinarias y suspenderle el tratamiento o desconectarle los aparatos dejando que la naturaleza siga su curso [42].

No se puede matar, pero sí se puede dejar morir naturalmente, renunciando a terapias desproporcionadas, evitando un "ensañamiento terapéutico" [43].

Una existencia irreversiblemente vegetativa, que ha dejado de ser humana, puede no tener sentido el prolongarla. Aunque no se puede privar a los familiares de su derecho de emplear todos los medios a su alcance para mantener la esperanza hasta última hora. "Dejar morir" sería "matar" si se le niegan al enfermo los medios razonablemente normales para que pueda seguir viviendo. Nunca se deben interrumpir las curas normales debidas al enfermo en casos similares.

La distinción entre medios ordinarios y extraordinarios depende de la situación sanitaria del país en cada momento [44]. Lo que nunca debe faltar es el tratamiento paliativo para disminuir el dolor, y la asistencia espiritual.

La doctrina de la Iglesia sobre la eutanasia puede resumirse en este decálogo:

  • I Jamás es lícito matar a un paciente, ni siquiera para no verle sufrir o no hacerle sufrir, aunque él lo pidiera expresamente. Ni el paciente, ni los médicos, ni el personal sanitario, ni los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona.
  • II No es lícita la acción que por su naturaleza provoca directa o intencionalmente la muerte de un paciente.
  • III No es lícito omitir una prestación debida normalmente a un paciente, sin la cual va irremisiblemente a la muerte: por ejemplo, los cuidados vitales (alimentación por tubo y remedios terapéuticos normales) debidos a todo paciente, aunque sufra un mal incurable o esté en fase terminal o en coma irreversible.
  • IV No es lícito rehusar o renunciar a cuidados y tratamientos posibles y disponibles cuando se sabe que resultan eficaces, aunque sea sólo parcialmente. En concreto, no se ha de omitir el tratamiento a enfermos en coma si existe alguna posibilidad de recuperación; aunque se puede interrumpir cuando se haya constatado su total ineficacia. En todo caso, siempre se han de mantener las medidas de sostenimiento.
  • V No existe la obligación de someter al paciente terminal a nuevas operaciones quirúrgicas cuando no se tiene la fundada esperanza de hacerle más llevadera su vida.
  • VI Es lícito suministrar narcóticos y analgésicos que alivien el dolor, aunque atenúen la consciencia y provoquen de modo secundario un acortamiento de la vida del paciente. Siempre que el fin de la acción sea calmar el dolor, y no provocar subrepticiamente un acortamiento sustancial de la vida; en este caso, la moralidad de la acción depende de la intención con que se haga, y de que exista una debida proporción entre lo que se logra (la disminución del dolor) y el efecto negativo para la salud.
  • VII Es lícito dejar de aplicar tratamientos desproporcionados a un paciente en coma irreversible cuando haya perdido toda actividad cerebral. Pero no lo es cuando el cerebro del paciente conserva ciertas funciones vitales, si esta omisión provocase la muerte inmediata.
  • VIII Las personas minusválidas o con malformaciones tienen los mismos derechos que las demás personas, concretamente, en lo que se refiere a recepción de tratamiento terapéutico. En las fases prenatal y posnatal se les han de proporcionar las mismas curas que a los fetos y niños sin ninguna minusvalía.
  • IX El Estado no puede atribuirse el derecho de legalizar la eutanasia, pues la vida del inocente es un bien que supera el poder de disposición, tanto del individuo como del Estado.
  • X La eutanasia es un crimen contra la vida humana y contra la ley divina, del que se hacen responsables todos los que intervienen en la decisión y ejecución del acto homicida [45].

La Conferencia Episcopal Española publicó, en Febrero de 1998, un documento sobre la eutanasia donde dice que el "no matarás" del Quinto Mandamiento incluye también la vida propia. Por lo tanto la eutanasia es un suicidio, y el que colabore a ella colabora a un homicidio [46].

"La Comisión para las Cuestiones Sociales, la Salud y la Familia de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha afirmado claramente que el reconocimiento del derecho a la muerte reivindicado por numerosas asociaciones en Europa no constituye una respuesta apropiada a las aspiraciones de los enfermos incurables o moribundos. La Comisión se pronuncia contra toda institucionalización de la eutanasia activa, constatando en este sentido las dramáticas consecuencias producidas por esta práctica en los Países Bajos, donde está despenalizada.

La adopción del informe constituye el final de una larga reflexión, en la que se han escuchado a numerosos expertos del mundo ético y médico" [47].
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NOTAS

1 MIGUEL ÁNGEL MONGE: 39 Cuestiones doctrinales, IV, 8. Ed. Palabra. Madrid. 1990.
2 JESÚS FERRER: Dolor y eutanasia., pg. 26. EUNSA. Pamplona, 1976.
3 JUAN PABLO II: Encíclica Evangelium vitae, nº 65.
4 FRANCISCO DE MIER: Apuesta por lo eterno, II, 4, b. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.
5 ABC de Madrid del 3-III-93. Pg. 73.
6 TIHAMER TOTH: Creo en Jesucristo, el Mesías, XXV, 2. Ed. Atenas, Madrid.
7 Revista 30 GIORNI, 1 (VI-1987) 10.
8 Diario YA Dominical del 6-II-77.Pg. 3.
8 Diario YA, 23-VI-88. Pg. 11.
10 Diario YA, 11-XII-91, pg. 17.
11 Documento de la Conferencia Episcopal Mejicana del 25-III-2001.
12 Diario ABC de Madrid, 18-I-98, pg. 14.
13 CARLOS AMIGO: Cien respuestas para tener fe, V, 49. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona.1999
14 LUIS DE MOYA: Su página en INTERNET: http://www.unav.es/capellania/ldm/
15 PABLO NUEVO: Revista ARBIL en INTERNET. http://www.ctv.es/USERS/mmori
16 Diario ABC de Madrid, 7-III-98, pg.42.
17 Diario YA, 20-III-86, pg. 35.
18 Diario ABC de Madrid, 31-XII-97, pg.91.
19 Diario ABC de Madrid, 15-IX-95, pg. 30.
20 Diario YA, 11-IV-89, pg.13.
21 Diario YA, 21-IV-89, pg. 17.
22 Diario ABC de Madrid, 22-X-97, pg.81.
23 Diario LA RAZÓN, 12-IX-2001, pg. 58.
24 Diario LA RAZÓN, 5-VIII-2004, pg. 36.
25 Diario LA RAZÓN, 1-II-2000, pg. 44.
26 Diario LA RAZÓN, 1-II-2000, pg. 37.
27 ZENIT: Noticias del Vaticano en INTERNET del 980227-4
28    Revista ECCLESIA, 2883 (7-III-98) 341 (Periódico ALBA, 22-28, I, 2005, pg. 4).
29    Revista ALFA Y OMEGA, 253 (29-III-2001) 10.
30    Semanario ALBA, 22-28, I, 2005, pg. 4.
31 ZENIT: Noticias del Vaticano en INTERNET del 20-II-1999.
32 ZENIT: Noticias del Vaticano en INTERNET: ZS99022410
33 Diario ABC de Madrid, 18-II-95, pg. 66.
34 ZENIT Noticias del Vaticano en INTERNET: ZENIT, 31 de octubre de 1998.
35 ZENIT: Noticias del Vaticano en INTERNET: ZENIT, ZS00120503.
36 DIARIO DE CÁDIZ, 11-XII-96, pg. 28.
37 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2277.
38 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2279.
39 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología de la salvación, 3ª, I, nº 177, 2, a. Ed. B.A.C. Madrid.
40 Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe: Revista ECCLESIA, 1990 (12-VII- 80) 28.
41 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2278.
42 VITTORIO MARCOZZI: Revista La Civiltá Cattolica, 15-XI-75.
43 Conferencia Episcopal Española: La eutanasia. Revista ECCLESIA, 2883 (7-III-98) 340.
44 JAVIER GAFO, S.I.: Diez palabras clave en Bioética, V.2. Ed. Verbo Divino. Estella. 2000.
45 Revista ECCLESIA 2624 ( 20- III-93 ) 40: La Eutanasia, cien cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida humana, y la actitud de los católicos. Texto del Comité Episcopal para la Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española (14 de febrero de 1993, nº 94).
46 Conferencia Episcopal Española: La eutanasia es inmoral y antisocial, nº 11.
47 ZENIT, Noticias del Vaticano en INTERNET: ZS99052803.

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