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Un nuevo estudio relaciona la depresión con el aborto
Las mujeres cuyo primer embarazo había acabado en aborto tenían un 65% más probabilidades de sufrir una depresión


Por: Dr. David Reardon | Fuente: Catholic.net




6 de mayo de 2003

Los investigadores piden más estudios sobre
los riesgos emocionales del aborto


Las mujeres con antecedentes de aborto provocado tienen un riesgo significativamente más alto de sufrir una depresión clínica, comparado con mujeres que han dado a luz, según un estudio a nivel nacional sobre una muestra de 1.884 mujeres, publicado en el último número del Medical Science Monitor.

Los investigadores compararon los datos de mujeres que habían tenido su primer embarazo entre 1980 y 1992, tomados de la Encuesta Longitudinal Nacional de Juventud (National Longitudinal Survey of Youth: NLSY). Hallaron que, una media de ocho años más tarde, las mujeres cuyo primer embarazo había acabado en aborto tenían un 65% más probabilidades de sufrir una depresión, después de controlar las variables de edad, raza, estado civil, antecedentes de divorcio, ingresos, formación académica y estado psicológico anterior al embarazo.

“Estos hallazgos contribuyen al número creciente de estudios que muestran que el aborto está ligado a altas tasas de trastorno psiquiátrico, abuso de alcohol y drogas y comportamiento suicida”, manifestó el Dr. David Reardon, director del Instituto Elliot de Sprinfield, Illinois y uno de los autores del estudio.

“Los estudios anteriores sobre índices de depresión han tenido escaso valor debido a lo reducido de las muestras y la escasa información sobre el estado psicológico antes del embarazo”, dijo Reardon. Estos problemas se resolvieron al menos en parte usando el NLSY, un estudio progresivo a nivel nacional basado en entrevistas realizadas por el Center for Human Resource Research de la Ohio State University, y financiado por el Ministerio de Trabajo norteamericano. Las participantes en el estudio, mujeres de edades comprendidas entre los 14 y los 21 años cuando comenzó el estudio en 1979, son entrevistadas anualmente sobre temas como estado laboral, formación académica, estado civil e historia reproductiva.

Sin embargo, Reardon reconoció que los datos del NYSL siguen siendo un baremo inadecuado para medir el verdadero riesgo de depresión clínica después de un aborto, ya que “sólo un 40% de los abortos que pueden esperarse de una muestra así aparecen en el NLSY”, dice Reardon. “Esto significa que muchas mujeres que abortaron sólo figuran, equivocadamente, en la categoría de las que tuvieron hijos, lo cual tiende a diluir los resultados.”

“El hecho de ocultar los abortos anteriores puede afectar los resultados también de otra forma.” dijo Reardon. Los estudios muestran que las mujeres que tienden a ocultar sus abortos o sienten vergüenza por ellos son las más proclives a sufrir una depresión. “Es muy probable que las mujeres que ocultan sus abortos tengan tasas más altas de depresión que las que no tienen reparo en hablar de su historial de abortos” dice Reardon. “Dada la tasa de ocultamiento del 60% en esta serie de datos, el hecho de haber hallado índices de depresión significativamente más altos entre las que reconocen haber realizado un aborto nos sugiere que el efecto debe de ser muy fuerte.”

Los autores del estudio insisten en la necesidad de hacer más estudios. Observan que en 1988, el Cirujano General de los EE.UU., C. Everett Koop, recomendó un estudio longitudinal a gran escala para examinar a fondo el tema de las complicaciones del aborto, pero nunca llegó a realizarse.

"Las mujeres merecen más información”, dice Reardon.

“El Dr. Koop indicó correctamente la forma en que podrían recogerse los datos para examinar todas las interacciones entre la salud física y mental de las mujeres, no sólo las reacciones al aborto, sino también para estudiar PMS, la depresión post-parto, menopausia y otras. La única razón por la que no tenemos mejores respuestas para todos estos temas es porque la recomendación de Koop fue asesinada en el Congreso”.

Reardon cree que la batalla política en torno al aborto ha bloqueado los fondos federales para la investigación en este campo. “Por desgracia”, dice, “algunos están más preocupados en proteger la imagen pública del aborto que en proteger a las mujeres”.

Citas:

Cougle JR, Reardon DC, Coleman PK. "Depression associated with abortion and childbirth: a long-term analysis of the NLSY cohort." Med Sci Monit, 2003; 9(4): CR105-112

 

 

 

 



 





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