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Nochevieja en Madeira
La leyenda de San Silvestre

Reza la leyenda que en la última noche del año, estando la Virgen María inclinada sobre el océano...


Por: Redacción | Fuente: www.diariodelviajero.com / visitmadeira.pt



Madeira es uno de los lugares típicos donde los europeos se escapan buscando el calorcito para recibir el nuevo año. Por su parte, el pueblo madeirense, de profunda tradición cristiana, festeja esta fecha a lo grande y con gran optimismo.

También llamada “la perla del Atlántico”, la isla de Madeira, frente a las costas africanas, tiene todas las luces encendidas para esta época. A mediados de diciembre se iluminan sus calles decoradas con belenes y motivos navideños, y el 31 todos los residentes encienden las luces de sus casas para dar la bienvenida al nuevo año.

La postal de Funchal, la capital, completamente iluminada es magnífica. Los cruceros paran frente a sus costas para ver el pintoresco cuadro y para disfrutar del espectacular festival de fuegos artificiales en la noche de San Silvestre, que ya es toda una tradición.

A las 12 en punto del 31 de diciembre, repican las campanas de las iglesias y los barcos visitantes anclados frente al puerto hacen sonar sus sirenas, mientras que en una de las montañas se apagan las luces del año viejo y se iluminan las del nuevo.

Reza la leyenda que en la última noche del año, estando la Virgen María inclinada desde los cielos sobre el océano, San Silvestre la vio hablar. Nuestra Señora le confió la razón de su tristeza: se acordaba de la bella Atlántida, hundida por Dios como castigo a sus habitantes. Mientras hablaba, Nuestra Señora dejaba caer lágrimas de tristeza y misericordia. Pero San Silvestre se dio cuenta de que no eran lágrimas, sino perlas auténticas. Una de esas lágrimas fue a caer en el lugar donde la extraordinaria Atlántida había existido, y originó el nacimiento de la isla de Madeira, que pasó a ser conocida como la Perla del Atlántico. Dicen los antiguos que, durante mucho tiempo, en la noche de San Silvestre, cuando sonaban las doce campanadas, surgía de los cielos una visión de luz y colores fantásticos que dejaba en el aire un perfume deslumbrante.



Con el paso de los años esa visión desapareció, pero el pueblo la mantiene en las famosas fiestas de fin de año con fuegos artificiales que celebran la Noche de S. Silvestre.





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