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¿Un Derecho Humano, o una concesión el Estado?

Libertad Religiosa
La libertad religiosa es etendida como un Derecho Humano, ¿es respetada por el Estado?


Por: José Ángel Estrada Curiel | Fuente: http://www.frayba.org.mx/archivo/boletines/000316_denuncias_ignoradas_chamula.pdf



Libertad, derecho inherente al ser humano que lo distingue de las demás creaturas, y que consiste en la capacidad de elección entre las innumerables posibilidades que surgen en la vida de cada hombre . La libertad no es un derecho irrestricto, pues se configura en medio de la interacción con otros seres humanos, sólo puede ser libre quien tiene más de una elección, y sólo puede haber más de una elección trascendente si hay dos o más seres de iguales o similares características que sean capaces de interactuar entre sí a fin de generar las posibilidades de elección necesarias a la libertad.

Surge en esta interacción social el así llamado límite a la libertad, que por ser un requisito imprescindible para el bienestar común, más que un límite, es un elemento constitutivo de la libertad que permite que ésta se conduzca por una senda recta, pues sólo es libre quien rectamente camina.

Habiendo hecho un breve análisis del concepto de libertad, haremos ahora el breve comentario del concepto de religión, con el propósito de finalmente entender conjuntamente ambos vocablos, definiendo bipartitamente a la libertad religiosa, motivo del presente ensayo.

Entiéndase por religión  al conjunto de conocimientos, disposiciones, textos, ritos, y sobretodo convicciones, valores y formas de vida que integran el modo de actuar de una comunidad humana, y que tiene como propósito el perfeccionamiento espiritual de sus miembros. Los fundamentos de toda religión se basan en la existencia de la Divinidad, ente supremo del universo, que por ser creador es el único con la facultad de “ser”, de ser plenamente (“Yo soy el que Soy”), siendo el hombre una entidad en construcción.

Habiendo discurrido acerca del significado filosófico de la libertad religiosa, y mencionando conjunta y brevemente que se trata de la capacidad de cada ser humano de decidir cómo llevar su vida espiritual (sin vulnerar la libertad de los demás), pasaremos a su análisis jurídico.



La libertad religiosa es analizada, practicada y defendida en el ámbito del Derecho, no únicamente desde la perspectiva espiritual y filosófica, pues debido a la naturaleza de la ciencia jurídica, esta libertad debe estudiarse también desde el punto de vista de la norma, y para encuadrar a la libertad religiosa en el ámbito del Derecho más propicio, conviene aclarar que se trata de un Derecho Humano.

Como Derecho Humano, el Estado debe garantizar su sano desarrollo, tutelando las relaciones colectivas a fin de evitar y dirimir conflictos, lo cual no ha ocurrido ni en México, ni en todo el orbe, cuestión que se ha gestado desde los albores de la humanidad.

Ahora bien, la religión es un ámbito del ser humano que por ser propio de intereses más allá de los meramente materiales (los más comunes y defendidos), propicia el surgimiento de conflictos áridos, cabiendo por lo tanto el siguiente cuestionamiento: ¿el Estado como ente dirigido por el hombre, y tutor del mismo, debe vigilar el respeto entre las distintas comunidades religiosas que surjan dentro de sí, o debe incluso intervenir de forma activa u omisiva en su vigilancia? Para responder a este planteamiento el presente ensayo se abocará a una perspectiva internacional general, para después analizar el caso concreto de Chiapas en México, siguiendo con una breve exposición histórica, y exponiendo en cuarto lugar los instrumentos internacionales y nacionales tutores de la libertad religiosa, para finalmente responder a la anterior pregunta en la conclusión.

Dejando de lado los aspectos históricos y filosóficos pasaremos a exponer datos concretos:

Comenzando por el ámbito internacional, la Fundación de la Santa Sede  Ayuda a la Iglesia que Sufre presentó su informe internacional sobre libertad religiosa en la Ciudad de México. Luego de un estudio detallado que incluye situaciones y casos en 196 países, y que abarca los dos últimos años, se descubrió que en 42 de las 196 naciones estudiadas, el Derecho Humano a la libertad religiosa se vio deteriorado, lo cual equivale al 42% de los Estados analizados, cifra por demás alarmante .



No es necesario realizar una exhaustiva búsqueda documental a fin de conocer la situación actual, sólo basta observar un momento los noticiarios o leer cualquier periódico, pero para evitar información sesgada, los datos duros son esclarecedores; tomando las cifras del 2013 (año de menor brutalidad comparado con el presente), 2,123 cristianos perdieron la vida a causa de su convicción religiosa ,  la mayor parte de ellos en Siria, y esta cifra representa el doble de la registrada el año anterior, y se hace especial mención de los cristianos debido a que son el grupo más perseguido, sobre todo en países donde constituyen minorías (mundo árabe y países asiáticos como China y Vietnam.)

Habiendo puesto en claro el miserable panorama internacional, contemplemos ahora el nacional. México es una Nación de carácter laico tal y como se expresa en el artículo 3º constitucional  donde se menciona que la educación en México será laica (el término educación laica no debe significar desprovista del estudio de la persona humana, eso corresponde a una educación incompleta y dañina), y es también un país donde la libertad religiosa debe ser tutelada (artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos). Para mayor abundamiento citaremos el numeral antes mencionado:

Artículo 24. Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política.
El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna.
Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Como se infiere de la lectura del multicitado artículo 24 de la Constitución General, todos los ámbitos de la vida religiosa son tutelados a fin de preservar dicho tipo de libertad, libertad que se debe vigilar a fin de no interferir con las creencias, o incluso, con las vidas de los demás miembros del tejido social.

Pero, ¿qué sucede cuando el Estado falla en la función de proteger este Derecho Humano en particular?

Antes de analizar casos concretos, cabe mencionar que el papel mediático, y el rol de tutor (mediante acciones preventivas y en su caso reparadoras) que juega el Estado frente a la religión debe ser muy cauteloso, toda vez que se atiende a un ámbito íntimo y sagrado de la persona humana, pero el hecho de que sea cauto; no implica la impunidad frente a hechos atroces.

Chiapas es una región donde impera un clima de violación a los Derechos Humanos, lo anterior debido a una mezcla de corrupción por parte de las autoridades, y odio entre las distintas etnias, sazonado con las carencias de la población. Aunado a lo anterior, en Chiapas cohabitan multitud de religiones (católicos, evangelistas, testigos de Jehová, tradiciones indígenas, etc.), lo cual genera un caldo de cultivo para la vulneración de los Derechos Humanos.

Cronológicamente, los católicos son el primer grupo religioso en ser perseguido-en la región Chiapaneca- (seguido por la comunidad Evangelista,), pasando desde las atrocidades acaecidas durante la Rebelión Cristera, hasta las omisiones por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en fechas relativamente recientes, mencionado de forma enunciativa, más no limitativa, las acciones llevadas al cabo el Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de las Casas”, que a saber son:

• El 25 de febrero de 1999, el CDHFBC, presentó una queja (260 del año 1999), y la solicitud de las correspondientes medidas cautelares, respecto de 5 indígenas que profesaban la fe Católica, y que por intentar la construcción de un templo, fueron privados de su libertad, lo anterior aconteció en la comunidad de Ucumtic, la queja mencionada no fue oportunamente atendida;

• El 23 de marzo de 1999 el CDHFBC, solicitó a la CNDH el inicio del procedimiento de queja y sus correspondientes medidas cautelares, queja referente a la agresión y encarcelamiento de 14 indígenas evangélicos y católicos pertenecientes a la comunidad de Tzeteltón, bajo el expediente 99/676;

• El 24 de marzo del mismo año se presentó ante la CNDH la solicitud de medidas cautelares para asegurar la libertad religiosa de la comunidad DE san Juan Chamula, y

• El 31 de enero de 2000, se solicitaron medidas cautelares ante la CNDH a fin de brindar protección a 3 personas (dos pertenecientes a la religión Evangélica, y una a la Católica), quienes fueron amenazadas de muerte

Cabe señalar la recomendación 59/94, en la que la CNDH ordena al Ministerio Público competente la integración de la averiguación previa respecto de los delitos cometidos en contra del señor Domingo Hernández Gómez (lesiones y arbitraria detención), habitante de San Juan Chamula. Este caso no ha tenido más seguimiento.

Además de lo anterior, el 9 de noviembre de 1999, el propio presidente municipal de San Juan Chamula, el señor Pascual Díaz López afirmó que no debían tomarse decisiones de carácter unilateral para el regreso de los evangélicos a la comunidad de Icalumtic, pues de lo contrario; las demás comunidades reaccionarían adversamente.

Empero el tiempo transcurrido desde los citados hechos, la situación en Chiapas no ha mejorado,  por el contrario; ha empeorado, lo cual es puesto en evidencia por la organización Christian Solidarity Worldwide , la cual elaboró un informe en el que se determinó que han ocurrido más de 50 violaciones a Derechos Humanos en Chiapas, situación que se viene dando de forma sistemática desde 1970, y que debido a la falta de reacción por parte del Estado, continúa creciendo; impidiendo que minorías religiosas, como en el caso de los evangélicos, practiquen su fe de forma libre.

Queda muy claro que el Estado Mexicano, paralelamente a muchas otras Naciones del orbe, no respeta ni garantiza la libertad religiosa, lo cual tiene un trasfondo histórico-ideológico muy arraigado (la propia formación del Estado Mexicano es una paradoja, pues el libertador por antonomasia es un sacerdote-Miguel Hidalgo-, y otro de los principales exponentes nacionales es el rupturista reformador Benito Juárez), lo cual no significa que la comunidad internacional no cuente con parámetros que tutelen dicho derecho, para ello analizaremos de forma somera los instrumentos de carácter internacional que vigilan el respeto del Derecho Humano a la libertad religiosa.

De forma cronológica, histórica e ilustrativa, además de paradójica igualmente, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789  menciona en su décimo numeral:


X. Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aun por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley…

Se menciona la paradoja toda vez que durante la terreur, gobierno de Robespierre, se produjeron las violaciones a la libertad religiosa más ominosas posibles, que por no tratar el presente de detalles históricos por demás ofensivos, serán omitidas,  pero que nos permiten comprender que el Estado, como ente de creación social, es ambiguo y quizá hipócrita, en lo que a la protección de esta libertad; y de otras libertades, respecta.

La anterior cita histórica tiene el propósito de determinar el nacimiento de la libertad religiosa en occidente, pues ésta se comprende hasta que se da la separación Iglesia-Estado ,  toda vez que anteriormente a L’ancien régime, las dos espadas del poder (espiritual y temporal) eran blandidas de una forma más colaborativa, pues se presumía la Divina legitimidad del monarca. Surgiendo entonces esta división, el Estado tiene por propósito ya no el aplicar los preceptos religiosos propios de cada Nación, pero si el tutelar que los gobernados no tengan interferencias con sus diversos credos.

De forma menos anacrónica, los recientes instrumentos internacionales tutores de los Derechos Humanos contemplan este derecho, y para muestra citamos a la Convención Americana sobre Derechos Humanos , que en su décimo segundo numeral menciona:

Artículo 12.  Libertad de Conciencia y  de Religión
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión.  Este derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado.
2. Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias.
3. La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos o libertades de los demás.
4. Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones

El citado artículo tiene su fundamento en la Declaración Universal de Derechos Humanos , que en sus numerales 2 y 18 menciona que toda persona es libre de profesar la religión que prefiera, incluyendo las correspondientes manifestaciones y también la posibilidad de cambiar de credo.

Por lo que respecta al orden jurídico nacional, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos regula el ámbito religioso en sus artículos 3, 24 (ambos antes citados) y 130, en el cual se regulan a las instituciones religiosas y a los ministros de culto; reglamentaria de este artículo es la Ley de Asociaciones Religiosas , que desde su primer numeral anuncia el principio de separación Iglesia-Estado anteriormente citado, y contiene igualmente la mención de la libertad religiosa.

Así pues, queda claro que el Estado Mexicano es, al menos en el ámbito ideal del supuesto normativo, garante de la libertad religiosa, y la laicidad viene a quedar claramente expresa en la reforma de 2012 al artículo 40  constitucional, reforma ante la cual, más allá de la ratificación de la separación Iglesia-Estado; el gobierno se ve obligado a garantizar el disfrute de esta tan ansiada libertad .

Es por todo lo anterior, que considero prudente citar la siguiente frase de la Revista de derechos humanos dfensor: “El derecho de cada uno de nosotros a tener las convicciones éticas de nuestra preferencia, a configurar nuestra conciencia y, si así lo deseamos, a abrazar una determinada religión, es un derecho humano indiscutible ”.

Finalmente, y a fin de responder al cuestionamiento inicial, podemos afirmar que el Estado, y en particular el Estado laico, debe sobre todo garantizar la sana convivencia entre las diversas religiones, toda vez que su característica laicidad lo lleva a adoptar una neutralidad ante los dogmas religiosos, y no un papel interventor, ya sea de forma activa (evitada debido al riesgo que implica ante la opinión pública) , o de forma pasiva (permitiendo las muestras de intolerancia por parte de las distintas religiones, quizá deliberadamente). Ahora bien, ¿el Estado, como ente destinado al bien común, puede subsistir emancipado de la Divinidad?

Consultar:

http://www.tercerfiat.com/





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