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Una persona conocida me dijo que es homosexual ¿qué hago?
Antes de concebir cualquier pensamiento, primero debes tener en cuenta algunos hechos sobre el debate


Por: Dr. Jolkin de Irala | Fuente: http://www.revistavive.com/



Lo que se suele difundir (medios de comunicación, cine, artistas, políticos, etc.), sobre la homosexualidad no se basa necesariamente en evidencias científicas. Sin embargo, ha calado muy hondo en la población y en los jóvenes que llevan años oyendo solamente una opinión sobre la homosexualidad.

Además, la homosexualidad se retiró del manual de clasificación de enfermedades DSM en los años 70 por una votación del 25% de los miembros de la Asociación Americana de Psiquiatría y no fue una decisión fundada en hechos científicos. No hay precedente en la medicina de que una simple votación decida si algo debe pertenecer o no a un manual de clasificación de diagnósticos médicos.

La evidencia científica actual prueba que la atracción por personas del mismo sexo (AMS en castellano, SMS “same sex attraction” en inglés) se puede modificar porque uno no “nace” homosexual sino que uno se “hace” homosexual por diversas causas que pueden resolverse con la ayuda adecuada. No existe un gen de la homosexualidad que determine que alguien “sea” homosexual. Además, no es lo mismo tener una AMS que tener una actividad sexual de tipo homosexual. Una no implica la otra: la atracción no implica necesariamente la conducta. La AMS simple es relativamente sencilla de modificar.

Hay personas que no desean modificar su AMS. Sin embargo, otras personas preferirían no sentir esta atracción, sufren por ello, y no se está respetando su libertad cuando eligen pedir ayuda especializada para modificar su AMS. Algunos pretenden que toda persona con AMS debería dejarse llevar por esta atracción con terapias llamadas “de afirmación positiva”. En contra de la voluntad de muchas personas con AMS, se intenta incluso declarar ilegal el que puedan pedir ayuda a especialistas. 

¿Qué debo hacer?



Lo más importante es tener en cuenta que toda persona con AMS debe recibir un respeto y cariño incondicional. Si la persona que nos lo dice es nuestro hijo o nuestra hija debemos hacerles sentirse realmente queridos por nosotros, sus padres. No es infrecuente que el padre suela reaccionar con un rechazo total o que la madre suela reaccionar con una aceptación total hasta negar que existan diferencias reales entre heterosexualidad y homosexualidad. Ambos enfoques son desacertados pues lo adecuado es compaginar el amor incondicional y sincero por un/a hijo/a con afrontar la homosexualidad como una situación que se puede modificar con la ayuda pertinente, si esa persona desea libremente modificar su AMS.
 

Para poder tomar una decisión libre la persona con AMS debe estar bien informada sobre este tema y la homosexualidad, distanciándose de los planteamientos subjetivos que se suelen encontrar por allí. Para ello se recomienda: 
- Conocer que el cambio es posible. No es una cuestión opinable sino probada en la literatura científica.

- Ofrecer a esta persona la posibilidad de pedir ayuda si así lo desea. Lo ideal es contar con el apoyo de un terapeuta especializado en AMS y homosexualidad. Hacemos hincapié en que no sirve cualquier psicólogo o psiquiatra sino que debe ser un profesional con experiencia en la restauración de la orientación heterosexual.

En resumen

A una persona que plantea tener AMS o ser homosexual, hay que empezar, desde el amor y por amor, por informarla bien, mostrándole planteamientos científicos y médicos para que conozca toda la realidad en torno a la homosexualidad. Con esa información veraz, dicha persona se podrá dar cuenta que dejarse llevar por la AMS, teniendo relaciones sexuales homosexuales, le puede llevar a sufrimiento e infelicidad a largo plazo y que el cambio es posible si así lo decide libremente. La mayor información le llevará a considerar la opción de buscar ayuda. Pero esto dependerá en último término del uso de una libertad personal que siempre tendremos que respetar.



Más allá de explicarle a alguien la conveniencia de hacer una terapia, no se puede obligar a nadie a seguirlo, como tampoco se puede obligar a alguien a dejarse llevar por su AMS. La ausencia de información contrastada con las evidencias científicas actuales es perjudicial para las personas con AMS, porque impide que conozcan otras opciones para su vida.





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