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¿Paso adelante? ¿Hacia dónde?
En respuesta al artículo del señor Helmut Kessel acerca de la aprobación de uniones civiles homosexuales en Chile

Belaunde nos dejó al borde del abismo y conmigo hemos dado un paso adelante


Por: Carlos Polo | Fuente: www.lapop.org



Ver artículo en http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/chile-nos-vuelve-sacar-ventaja-helmut-kessel-noticia-1787343

Después de leer el artículo del señor Helmut Kessel acerca de la aprobación de uniones civiles homosexuales en Chile, lo primero que me vino a la mente fue la frase de Carlos Alvarez en su proverbial imitación de Alan García: “Belaunde nos dejó al borde del abismo y conmigo hemos dado un paso adelante”.

El señor Kessel tiene todo el derecho de creer en la inexorable unidireccionalidad del progreso pero uno también tiene derecho a preguntarse: ¿De qué se trata este gran paso adelante que han dado a los chilenos como para que los peruanos tengamos urgencia de seguirlos sin demora?

Una ley aprobada por la mayoría de turno (una parecida a la que hace poco más de un mes aprobó la ley de los pulpines y hace unos días la derogó) ha equiparado una unión homosexual al matrimonio de un hombre y una mujer para todos sus efectos. Se dice fácil pero sus consecuencias son enormes para la organización de la sociedad, del Estado y del derecho. Aquí en el Perú, la ley Bruce se ha tropezado con un escollo gigantesco.

La unión civil para parejas homosexuales no podría legalizarse con una simple ley puesto que entraría en colisión con la Constitución que reconoce el matrimonio y las uniones de hecho para un hombre y una mujer. Y es que los constituyentes, los del 1993, los del 1978 y los anteriores, construyeron el edificio social del Perú sobre la institución del matrimonio y la familia, y se comprometieron a promoverlas. Desde esa convicción construyeron el derecho, concretamente el derecho de familia, el hereditario, etc. No es que se redacta un proyecto de ley, se vota y ya. Si los congresistas desean seguir a Carlos Bruce deberían proponer una reforma constitucional.



Quizás esto ha seguido un camino más expeditivo en un país que ahora marcha al rumbo de una Michelle Bachelet públicamente comprometida con estas reivindicaciones, desde su paso por ONU Mujeres, tan en sintonía con la Administración Obama y Hillary Clinton. “Desmonopolizaron el concepto de familia”, dice Kessel, por respeto a la igualdad con las minorías. ¿Y es qué debemos suponer que da lo mismo una familia formada por una pareja del mismo sexo que una formada por hombre y mujer? ¿Dónde está comprobado? ¿No será que nos estamos lanzando a una aventura ideológica sin más desde donde otros ya vienen regresando? La Manif Pour Tous, es una desmonopolizada expresión ciudadana contra el matrimonio homosexual que no solo incluye a ciudadanos de todos los credos religiosos sino también a muchas personas homosexuales independientemente de cómo quieran vivir su sexualidad reconocen que el edificio social se basa en la familia, en la que procrea hijos y los cría, en la complementariedad que ofrece un padre y una madre, y que no están de acuerdo con experimentar con algo tan básico.  

Personalmente creo que las personas homosexuales se merecen todo nuestro respeto, así como creo firmemente en que se les debe respetar todos y cada uno de sus derechos: a la vida, a la educación, al trabajo, a la religión, en fin toda la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pero ¿es qué acaso eso significa que la homosexualidad se tenga que convertir en un derecho humano? ¿Es que todas las pretensiones de los grupos LGTBI se deben acatar como si fuera la senda obligada del progreso?  Y una última pregunta: ¿Los peruanos queremos seguir a los chilenos en esto? En Perú para no ir más lejos todas las encuestas han dado más de un 65% de oposición a la norma de las uniones civiles para homosexuales. Kessel alaba a las mayorías parlamentarias (sin importarle lo cambiantes, influenciables e inestables que sean) pero ignora las mayorías ciudadanas. Me arriesgo a discrepar con ese paso adelante que nos propone y me arriesgo a que los grupos LGTBI me nombren el homofóbico del año. 





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