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Un gigante herido, así es Nigeria
Carta del Papa: Cristianos y musulmanes unidos en un trágico final a manos de quienes abusan de la religión


Por: Andrés Beltramo Álvarez | Fuente: vaticaninsider.lastampa.it



Un gigante herido, así es Nigeria. Uno de los más grande países de África, con una economía en franca expansión y, al mismo tiempo, víctima del terrorismo más vil, el del grupo Boko Haram. En este contexto el Papa quiso expresar su cercanía y solidaridad. Lo hizo con una carta poco convencional y destacó el testimonio de la Iglesia nigeriana, cuyos sacerdotes y misioneros no han abandonado al pueblo, incluso a costa de sus vidas.   

“Vuestra nación se enfrenta a serias dificultades, incluidas nuevas y violentas formas de extremismo y fundamentalismo étnico, social y religioso”, indicó Francisco en su carta a los obispos nigerianos, dada a conocer este día por el Vaticano.

Al recordar sus más de 160 millones de habitantes, el pontífice sugirió que el crecimiento económico y los recursos naturales de Nigeria son atractivos no sólo para hacer negocios, sino también para los terroristas. Además precisó que esa nación está llamada a desempeñar un papel importante no sólo en ese continente, sino en todo el mundo. Por eso está en el ojo de los violentos.

“Tantos nigerianos han sido asesinados, heridos y mutilados, secuestrados y privados de todo: de sus seres queridos, de sus tierras, de sus medios de vida, de su dignidad, de sus derechos. Muchos no han podido regresar a sus hogares. Los creyentes, tanto cristianos como musulmanes, se han visto unidos en un trágico final a manos de personas que dicen ser religiosas, pero que abusan de la religión para convertirla en una ideología que se doblegue a sus intereses de opresión y muerte”, insistió.

Aunque en ningún momento incluyó explícitamente el término Boko Haram en su escrito, el Papa se refirió evidentemente a esa organización terrorista que en los últimos años ha sembrado el terror en el norte de Nigeria y que hace pocas semanas anunció públicamente su afiliación al Estado Islámico, que opera en Irak y Siria.



En lengua hausa, ese nombre significa “la instrucción occidental está prohibida”. El grupo salafita opera también en Camerún, Niger y Chad, pero en Nigeria tiene su acción principal. Sólo en este 2015 perpetró allí tres ataques: Una matanza en la ciudad de Baqa que dejó más de dos mil muertos, así como otros dos atentados con “niñas-bomba”.

El Papa conoce este calvario, por eso quiso manifestar su cercanía. En su carta sostuvo que la paz  no es sólo la ausencia de conflictos, el resultado de un determinado acuerdo político o de un fatalismo resignado sino “un don que viene de lo más alto, es Jesucristo mismo, príncipe de la Paz, que de ambos pueblos hizo uno”.

“Al mismo tiempo, la paz es un compromiso diario, valiente y auténtico para fomentar la reconciliación, promover la experiencia de compartir, construir puentes de diálogo, servir a los más vulnerables y a los excluidos. En una palabra, la paz es la construcción de una cultura del encuentro”, estableció.

Expresó su “sincero agradecimiento” porque, en medio de tantas pruebas y tribulaciones, la Iglesia en Nigeria no cesa de dar testimonio de la acogida, la misericordia y el perdón.

“¿Cómo no recordar a los sacerdotes, religiosos y religiosas, misioneros y catequistas que, a pesar de los sacrificios indecibles, no han abandonado su rebaño, sino que han permanecido a su servicio, anunciadores buenos y fieles del Evangelio? A ellos, en particular, quiero expresar mi cercanía y decirles: ¡No os canséis de hacer el bien!”, apuntó.







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