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Palabras de Don Carlos Abascal en Defensa de la Vida ante la SCJN
Preservar la vida de los concebidos no nacidos, fomenta el sentido de responsabilidad e impulsa la solidaridad, la generosidad y el amor


Por: Lic. Carlos María Abascal | Fuente: Yo Influyo



13 de junio de 2008.

Señora y señores Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación:

El debate por la vida se da entre quienes estamos vivos porque quienes nos llevaron en su seno, pese a mil dificultades (soy el número cinco de once hermanos), nos dieron la oportunidad de estar hoy aquí. Sin vida no hay nada.

Este Alto Tribunal tiene el reto y la atribución de determinar, única y exclusivamente, la inconstitucionalidad o no de las reformas realizadas por la Asamblea Legislativa del DF que legalizan la privación de la vida de un individuo humano, antes de las doce semanas desde la concepción, sin más causa que el deseo de evitar que se complete su gestación y nazca.

Jurídicamente, la vida, nuestras vidas, se encuentran protegidas por los artículos primero, cuarto, catorce, dieciséis y veintidos de la Constitución. Nuestra Norma Fundamental garantiza el Derecho a la Vida. En el año 2005, se abolió la pena de muerte, con lo cual la vida humana quedó salvaguardada en nuestra Carta Magna en forma absoluta. El Constituyente Permanente reafirmó el Derecho a la Vida. El dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, asentó:
“…La preservación de la vida, pues, resulta indispensable para que el ser humano se desarrolle, evolucione y se reproduzca...”.
“De esta manera, la función del Estado debe ser velar por el funcionamiento armónico de la sociedad, preservando y fomentando sus valores, entre los cuales el respeto a la vida humana y a los derechos que de la propia existencia derivan, así como los derechos humanos, constituyen y deben constituir el objetivo primordial de la organización política de las sociedades modernas…”. Fin de la cita.

El artículo 3° de la Constitución establece con toda claridad que el criterio que orientará la educación será democrático, considerando la democracia, “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social, político y cultural del pueblo”.

Un carácter esencial de la democracia, como estructura jurídica, es que todos los individuos somos iguales frente a la ley.

Una nota central del sistema democrático como régimen político es que cada persona tiene una individualidad única e irrepetible y una vocación social que le permite hacer una contribución insustituible al bien común.

Para la democracia, como sistema de vida, todos los individuos gozan de idéntica dignidad, por lo que en el sistema de vida democrático, nadie puede ser discriminado por motivo alguno.

Asimismo, el Artículo 1° de nuestra Carta Magna, establece que en los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que ella otorga.

El mismo artículo prohíbe cualquier discriminación, por razones de edad, “o cualquiera otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

El individuo es la expresión mínima de un ser para que siga siendo lo que es. La ciencia médica ha demostrado suficientemente que en el óvulo fecundado hay un individuo del género humano que nunca puede ser discriminado por razones de edad y a quien no se le puede privar de la existencia porque se le anularía el derecho más elemental de todo individuo que es la vida, sobre el cual se fundamentan el resto de los derechos y libertades.

El Artículo 4° Constitucional establece que “toda persona tiene derecho a decidir de manera libre y responsable sobre el número y el espaciamiento de sus hijos”. Este precepto consagra implícitamente el derecho al ejercicio de la sexualidad.

Nuestro sistema jurídico está construido sobre la premisa de que a todo derecho corresponde una obligación. Ello trae consigo la responsabilidad de respetar el derecho a la vida del ser humano que resulta del ejercicio de esa facultad; por cierto, dicho ser humano es un individuo distinto de quien lo lleva en su seno.

Las reformas al Código Penal y a la Ley de Salud del Distrito Federal, que despenalizan el aborto hasta la décimo segunda semana de gestación, son contrarias tanto al espíritu como a la letra de la Constitución porque:

• violan el Derecho a la Vida;
• violan el principio democrático de igualdad de todos los individuos frente a la ley;
• violan el principio democrático de igualdad política de todos los individuos;
• violan el principio democrático de igualdad esencial de todo los seres humanos y;
• eliminan el equilibrio jurídico por el cual a todo derecho corresponde una obligación.

Quiero dejar claro que quienes promovemos el derecho a la vida, no pretendemos que se sancione a las mujeres que se ven orilladas a abortar.

Queremos que VIVAN LOS DOS: la mujer y el bebé

Queremos que se respete la Constitución que tutela la vida de todos los individuos, para que no se propicie la ruptura de nuestro Estado de Derecho y del sistema democrático.

Queremos que los recursos que el Gobierno del Distrito Federal gasta en beneficio de los negociantes del aborto, los utilice para asesorar a las mujeres, madres de hijos concebidos no deseados, para que lleven a término su embarazo y no sufran las brutales consecuencias físicas y psíquicas derivadas del aborto.

Queremos que se sancione a las clínicas que se anuncian todos los días en los periódicos y que lucrando (es este un negocio multimillonario en todo el mundo) con la privación del derecho a la vida de seres humanos concebidos no nacidos, siguen poniendo en riesgo la salud de las mexicanas.

Queremos que el padre y la madre del bebé concebido no deseado, enfrenten responsablemente las consecuencias de sus actos, con el apoyo del Estado y de múltiples organizaciones de la sociedad, propiciando en último término, la adopción plena de los niños no deseados por sus padres. El 15% de los matrimonios y parejas son infértiles y muchos de ellos quieren adoptar.

Queremos exigir que el hombre asuma su responsabilidad en la paternidad, pues las Reformas implantadas por la Asamblea Legislativa promueven el machismo y la irresponsabilidad del hombre, ya que, en cualquier caso, las consecuencias físicas, psicológicas y sociales del ejercicio de su sexualidad recaen únicamente en la mujer.

Queremos que quienes tienen una visión pesimista de las nuevas vidas, quienes las condenan a la pobreza y a la ignorancia, comprendan que es deber de la sociedad y del gobierno, crear condiciones para que estas nuevas vidas se incorporen en plenitud a la sociedad. El aceptar los argumentos de quienes abogan por la eliminación de estos individuos, abre la puerta a que se propongan otro tipo de depuraciones demográficas: los ancianos, los enfermos y cualquier grupo que pueda resultar incómodo.

Queremos proclamar el valor supremo de la vida, también como un valor ecológico. Hoy la humanidad se esfuerza por conservar todas las formas de vida. Preservar la vida humana es lo único que da sentido a la protección de cualquier otra forma de vida.

Señora y Señores Ministros:

Hay que evitar el dolor evitable, y al mismo tiempo ayudar a las personas a darle sentido al dolor inevitable, consecuencia de la misma naturaleza o de las decisiones de las personas.

Privar de la vida a un semejante no es una solución al dolor; es, por el contrario, fuente irreparable de nuevos dolores morales, psíquicos y físicos; es consagrar la premisa de que el más fuerte prevalece sobre el más débil, es privar a la humanidad de la inmensa riqueza individual de una nueva vida, y es, desde luego, causar un grave daño a la democracia.

Preservar la vida de los concebidos no nacidos, fomenta el sentido de responsabilidad e impulsa la solidaridad, la generosidad y el amor; enriquece con nuevos individuos (debidamente acogidos) a la sociedad, y contribuye decisivamente a la maduración de la democracia. La educación en valores es fundamental.

Concluyo: nunca como hoy el nombre del máximo tribunal del país había sido tan acertado: la Suprema Corte es el órgano colegiado más alto que ha de considerar, para decidir en justicia, en ese propósito habitual de dar a cada quien lo suyo, que nadie puede privar de su vida a otro ser humano. La Suprema Corte, para decidir, ha de considerar lo que en justicia constituye la nación, la cual se nutre de todas y cada una de sus nuevas vidas.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene hoy en sus inteligencias y en sus corazones el futuro de la Nación.

Agradezco a las y a los señores Ministros que hayan escuchado, en un extraordinario ejercicio de Democracia, que enaltece a la Suprema Corte y a sus Ministros, a quienes promovemos la vida para que haya derecho, para que haya democracia.

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